•
El Líbano organiza celebraciones para recibir a 5 prisioneros,
entre ellos Samir Kantar
Once camiones de la Cruz Roja partieron ayer de Jordania hacia Rosh Hanikrá,
en el norte de Israel. Esta mañana deben recoger a cinco presos
libaneses y los restos de 200 personas --libaneses, palestinos y de otros
países árabes--, que entregarán dos kilómetros
más allá, en Ras el Nakura, al otro lado de la frontera
libanesa. A cambio, Hizbulá va a entregar a los dos soldados israelís
cuya captura originó la guerra de julio del 2006. Israel les da
por muertos, y un periódico libanés publicó ayer
que uno de ellos murió en el mismo momento de su secuestro. "Estamos
preparados para recibirlos vivos o muertos", afirmó a EL PERIÓDICO
Christian Cardon, portavoz del Comité Internacional de la Cruz
Roja (CICR), que ejerce de intermediario.
Entre los presos libaneses se encuentra Samir Kantar, militante de la
Organización para la Liberación de Palestina (OLP) condenado
a cadena perpetua por la muerte de tres personas (un civil, su hija de
4 años y un policía) en un ataque en 1979, cuando tenía
16 años. Terrorista para los israelís --que le acusan de
haber asesinado brutalmente a la niña, aunque él afirma
que murió en el tiroteo--, es un héroe en el Líbano:
Kantar, con sus 30 años de cárcel, es el decano de los presos
en Israel.
AÑOS
DE NEGOCIACIONES
En el 2004, en otro canje, Hizbulá ya había pedido su liberación,
pero Israel reclamó a cambio información sobre el piloto
Ron Arad, desaparecido en el Líbano en el 1986. La milicia chií
libanesa aceleró la investigación sobre Arad, pero dos años
más tarde capturó a los dos soldados israelís para
tener una baza de presión. Este nuevo acuerdo de canje, dos años
después de la guerra con Israel, pondrá hoy fin a la espera
de los familiares de los presos. "Cuando fueron detenidos los soldados
israelís, supe que eso significaba el inicio de la vuelta de Samir",
confía a este diario Basam Kantar, su hermano, que en 1979 tenía
once meses y solo conoce a Samir por las cartas. Basam lleva años
luchando por su liberación.
Las calles de Nakura y de otros pueblos del sur del Líbano, así
como las de la capital, Beirut, se han vestido de fiesta, con banderas
y carteles en honor a los presos. "Recibiremos a Samir con una amplia
celebración popular, en su pueblo y en todo el Líbano",
prevé Basam, para quien la liberación de su hermano no supone
el fin de su tarea. "Prometo a todos los familiares de presos que
seguiremos luchando para que su voz sea oída", asegura.
Fuente:
El Periódico de Catalunya
|