Dice
que la Corte Nacional Electoral debe frenar la organización de
la consulta convocada para el 10 de agosto, para responder una demanda
de la oposición. Gobierno califica decisión de 'cantinflada'.
Además
de darle apelativo a la orden del Tribunal Constitucional (TC) de Bolivia,
el Gobierno acusó a ese órgano de prevaricación y
aseguró que los preparativos para esa votación seguirán
adelante.
El
ministro de Defensa, el abogado Walker San Miguel, dijo en una rueda de
prensa en el palacio de Gobierno que la decisión tomada por la
magistrada Silvia Salame, única funcionaria del Tribunal por las
sucesivas renuncias de los otro cuatro miembros elegidos por el Parlamento,
a raíz de presiones políticas, recuerda a las actuaciones
del actor mexicano Cantiflas.
"Es
una 'cantinflada' que nadie comprende de dónde salió. No
se puede manosear a una institución como el Tribunal Constitucional",
aseguró San Miguel, acompañado del ministro de Defensa Legal
de Recuperaciones Estatales, Héctor Arce.
La
magistrada ordenó este martes en la noche a la Corte Nacional Electoral
(CNE), frenar la organización de la consulta sobre los mandatos
de Evo Morales, su vicepresidente, Álvaro García Linera,
y ocho de los nueve prefectos (gobernadores) del país, casi todos
opositores.
La
votación excluye a la prefecta de Chuquisaca, la indígena
quechua Savina Cuéllar, quien fue electa a finales de junio tras
la renuncia de su antecesor.
Salame
comunicó a los medios locales que la decisión es consecuencia
de una demanda interpuesta por el diputado opositor Arturo Murillo, de
la fuerza centrista Unidad Nacional (UN).
Según
ella, dado que es la única magistrada del TC no puede tomar una
decisión sobre la constitucionalidad o no del referendo, pero puede
firmar un decreto para frenar el proceso hasta que ese órgano cuente
con todos los magistrados que necesite y analice el tema de fondo.
San
Miguel consideró que la decisión de Salame "mancilla
incluso el honor de la abogacía" y anunció que el Gobierno
presentará en su contra una "querella criminal por prevaricación"
porque, a su juicio, no puede firmar un decreto de tal importancia de
forma individual.
Por
su lado, el ministro Arce, encargado de casi todos los asuntos legales
del Gobierno de Morales, sostuvo que la consulta del 10 de agosto está
amparada por una ley del Congreso, respaldada en el Senado por partidos
de la oposición y el oficialismo.
Señaló
que el TC, que teóricamente debe poseer cinco miembros titulares
y otros tantos suplentes, debe funcionar con un mínimo de tres
miembros para tomar cualquier decisión jurídica con efectos.
"Queremos
ser categóricos y contundentes. El referendo revocatorio está
amparado por una ley de la República totalmente constitucional
y legal y no existe procedimiento para pararlo", sostuvo Arce.
Morales
está en plena campaña para ser ratificado en las urnas y
los prefectos opositores, aunque han calificado de injusta la ley de convocatoria
al referendo, han aceptado someterse al mismo.
Para
el mandatario indígena, el referendo debe permitir a los bolivianos
elegir entre su proyecto de refundación constitucional y los movimientos
autonomistas impulsados por opositores en cinco de las nueve regiones
del país.
Fuente:
El Tiempo (Colombia)
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