El Instituto
Nacional de Estadística y Censos (Indec) precisó en un
comunicado que la deuda externa registrada a finales del primer trimestre
del año fue 3.389 millones de dólares superior a la del
cierre del cuatro trimestre de 2007, totalizando a finales de marzo
pasado en 127.259 millones de dólares,
La deuda pública
argentina, que a finales de 2004 era de 191.000 millones de dólares,
bajó tras el canje y el pago al FMI* a 104.364 millones de dólares,
equivalente al 67 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).
En junio de 2005
Argentina concretó con acreedores privados un canje con el que
achicó en un 65,4 por ciento pasivos de 102.000 millones de dólares
en bonos impagos, en tanto que en enero de 2006 canceló toda
su deuda de 9.500 millones de dólares con el Fondo Monetario
Internacional (FMI).
Un informe del
Ministerio de Economía no computa en el total de la deuda los
26.500 millones de dólares de los tenedores de bonos que no aceptaron
el canje. Sin embargo en algún momento esta situación
deberá resolverse.
Habrá que
adicionarle intereses vencidos y descontarle algún porcentaje
de quita, que seguramente no será menor que el ya aplicado al
canje anterior. Algunas estimaciones arrojan que debieran computarse
unos 20.000 millones. A esto deben agregarse los 9.000 millones de lo
que llamam ajuste automático, según se ha calculado más
arriba. Por lo que la deuda ascendería a mas de $us 165.700 millones.
La estrategia oficial
del desendeudamiento partía del supuesto que con este pago se
compraba independencia frente al Fondo, sin embargo las trabas que este
organismo está poniendo para concretar los acuerdos con el Club
de París son apenas una indicación en sentido contrario.
Desde su desembarco
en el poder, la Pareja K demuestra su bipolaridad, ya que se muestra
como adalid de ciertas “nacionalizaciones estratégicas”,
como la petrolera donde sólo un empresario amigo del gobierno
adquirió parte del paquete accionario de la ex estatal YPF (Repsol);
pero no se sonroja al utilizar la palabra “soberanía”
al cancelar en 2005 la deuda externa al FMI, cuyo interés era
de 4% anual, para luego vender bonos por 5,600 millones de dolares a
Venezuela con una tasa de 12%.
Argentina, que
cumplió en 2007 cinco años con altas tasas de crecimiento
de su PIB, ha vuelto a colocar deuda en los mercados financieros, mientras
Venezuela hizo repetidas compras de bonos argentinos, con lo que el
país no tuvo sobresaltos para hacer frente a sus compromisos.
Sin embargo,
aún con superávit fiscal primario, la deuda externa equivale
al 56% del PBI, mayor que en el 2001, cuando alcanzó US$ 144.222
millones. Aumentó un 6% en dólares el año pasado
y acumula un total de 144.728,6 millones de dólares.
De acuerdo a lo
publicado recientemente por uno de los diarios más importantes
del país, aunque se cancelaron vencimientos por US$ 2.778 millones,
en el primer trimestre de 2008 la deuda pública se redujo en
apenas US$ 236 millones.
Del
total de la deuda, el 53,35% está contraído en moneda
extranjera y el resto en pesos, en su mayor parte atada al CER, que
sigue la variación del cuestionado Índice de Precios al
Consumidor. Así, cada punto de inflación aumenta la deuda
en casi 1.700 millones de pesos.
Si el Gobierno
hubiera admitido una inflación del 17% (el doble que lo declarado),
la deuda habría aumentado otros 4.800 millones de dólares,
reveló un informe de la consultora Econométrica. Además
el Gobierno debió emitir nueva deuda para sostener una suba de
46% del gasto público, a la vez que los ingresos no aumentaron
en igual proporción y limitaron el superávit fiscal primario,
que alcanzó para pagar intereses de la deuda pero no capital.
El gobierno viene
forzando la baja de la cotización del dólar, modificando
la regla del “dólar alto” que hacia competitiva al
sector industrial. Si bien la devaluación del peso reduce la
deuda en dólares, la devaluación de la moneda norteamericana.
contra el euro, el yen u otras divisas, la aumenta. Así, el Gobierno
reportó una reducción de US$ 237,3 millones por cambios
en las cotizaciones.
Un informe de la
Fundación Mediterránea sostuvo que dichos movimientos
aumentaron la deuda en 1629 millones de dólares.
En este marco,
debemos tener en cuenta los niveles alcanzados en la Argentina post-default
por los indicadores sociales de indigencia y pobreza. Durante el año
2002, la economía Argentina se contrajo el 10,9%, lo que sumado
a los indicadores negativos de la recesión de cuatro años
anteriores arrojó un resultado de pobreza e indigencia sin precedentes.
Conforme cifras
del Instituto Nacional de Estadística y Censos, del Instituto
para el Desarrollo Social Argentino y de la Fundación Capital,
en el año 2002 el 57% de la población argentina estaba
ubicada en niveles de pobreza, y un 27,5% en situación de indigencia.
Estos porcentajes
corresponden a la población urbana argentina (28 grandes conglomerados
urbanos). Antes de asumir el “nuevo” gobierno de Cristina
Kirchner, los porcentajes medidos de la misma forma ascienden respectivamente
a un 47,8% y 20,5%. Estas cifras, medidas por distintas fuentes y con
parámetros objetivos como son los niveles calóricos (canasta
básica total y canasta básica alimentaria), arrojan incrementos
brutales de pobreza y marginalidad en el país.
Hoy estos
y otros datos han vuelto más dramática la realidad.
La morosidad esta
aumentando en Bancos y Financieras.
La familia promedio
argentina tiene una deuda de siete sueldos
Cada hogar tiene
hoy deudas por más de $ 9.000. En un contexto de inflación
creciente y suba de tasas, preocupa a los analistas la capacidad de
repago de los individuos
Cada familia argentina
hoy está endeudada por un monto promedio equivalente a sus próximos
siete sueldos. El dato –que en otra circunstancia pasaría
inadvertido– ya comienza a preocupar a los analistas en un contexto
donde la capacidad de repago de los particulares se ve amenazada por
dos factores clave: la reciente suba en las tasas de los créditos
y el repunte de la inflación (que deteriora el poder adquisitivo).
La bicicleta
financiera volvió a escena
Con el dólar
prácticamente bajando todos los días un centavo y las
tasas de interés domésticas en pesos en niveles altísimos
-más del 15 por ciento anual-, en los últimos días
volvió la bicicleta financiera. La operación consiste
en colocar los pesos a esas altas tasas y asegurar el tipo de cambio
mediante la compra de dólares "a futuro".