Opinión
 
-De una vez por todas: "Chau Felipe"...
Por Carlos MIra

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La rutilante presentación del secretario de comercio Guillermo Moreno en el Senado vuelve a dejar algunas enseñanzas a partir de la naturalidad con que algunos funcionarios utilizan ciertas palabras.

 

El otro día no referíamos a la llamativa facilidad con que el diputado Snopek justifico las retenciones móviles bajo el argumento de que "la sociedad organizada como estado tenia derecho a "apropiarse" de cierta renta producida por determinados sectores económicos",

Para él la "apropiación" es una manera natural de obtener riqueza. Lo dijo sin que se le moviera un pelo, cuando en realidad la palabra "apropiación" esta emparentada en nuestra ley más con el derecho penal que con las operaciones económicas lícitas.

Ahora es Moreno el que dijo que "el Estado tiene libertad para fijar los precios vía retenciones cuando es exportador". También lo dijo con total soltura como quien dice que el sol sale cada mañana.

¿Cuando se van a dar por enterados de que el Estado es un parásito, que no es productor, que no es exportador, que no es nada, sin nosotros? El Estado no existe si no hay una sociedad que trabaja detrás. Esa sociedad es la que tiene que tener todas las libertades. ¿De qué libertades estatales me hablan? El que planta, cuida los sembrados, los cosecha y los vende es el productor.

El Estado está agazapado detrás de un árbol esperando sacarle parte de su trabajo. Su única libertad es la de robar. Si, si, robar. No me equivoqué. Pasado un límite razonable que le permita solventar las "expensas comunes" de la sociedad que le dio un mandato para que la administre, todo lo demás es robo, liso y llano. ¿De qué libertad me habla Moreno?, ¿por qué no agarra él un arado y se pone a laburar? Allí si podría reclamar "libertades".

La Constitución le ha asegurado un esquema de garantías a la gente que trabaja, no a los burócratas que viven de la sangre de la sociedad. De ese Estado la Constitución desconfía.

Por eso lo ha limitado y lo ha reducido al papel de un guardián de derechos, no precisamente a la figura de un primer protagonista, dueño de "libertades".Mientras no terminemos de raíz con esta creencia de que en el partido "sociedad-estado" o "individuos-estado", el importante es el Estado estos desatinos no van a terminar.

Alguien tiene que poner en su lugar a los que creen que aun nos regimos por el Código de Indias, por la Casa de Contratación de Sevilla y por las ocurrencias de Felipe II.

miraquienhabla@gmail.com

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