Durante
más de cuatro meses, Néstor y Cristina Kirchner hicieron
lo imposible por ponerse en contra a casi toda la sociedad y terminar
de esmerilar su poder político. En rigor, fueron 5 años
de patoterismo, atropellos, falta de respeto por las instituciones, caprichos
y soberbia.
Néstor
y Cristina hicieron de las resolución 125 una cuestión de
vida o muerte y no escatimaron esfuerzos con tal de imponer su capricho.
Acusaron
de golpistas a los productores agropecuarios cuando, en los hechos, Néstor
usurpó el poder presidencial haciendo y deshaciendo como si alguien
lo hubiese votado.
Denigró
a su mujer al punto de dejarla como una figura decorativa en la presidencia.
Dijo
que los productores habían incendiado los campos para llenar de
humo la ciudad. Lo subió a Luis D’Elía a los palcos
oficiales luego de incitar a la violencia y llevar a cabo actos de violencia.
En
definitiva, llevó la crispación social a límites
intolerables sin importarle que, dada la situación, podía
producirse un enfrentamiento de consecuencias imprevisibles al menor chispazo.
El
resultado de tanta insensatez hizo que Néstor consiguiera unir
lo que antes parecía imposible de unir. Pero su ceguera lo llevó
a ignorar la masiva concentración de Rosario y el impresionante
cacerolazo del 16 de junio.
Ni
siquiera la concentración del martes pasado lo hizo reflexionar.
Posiblemente
presa del pánico ante la reacción de todo un país
el 16 de junio, Cristina envió al Congreso el proyecto de ley por
las retenciones creyendo que ganaba el partido caminando.
En
diputados le costó mucho lograr la aprobación y anoche mordieron
el polvo de la derrota, justo en manos de Cobos.
¿Cuál
es el saldo de toda esta locura de 120 días para el gobierno? El
matrimonio consiguió dividir a la CGT. Reorganizó al peronismo
no kirchnerista. Perdió los votos de las zonas rurales que la habían
apoyado. Se puso más en contra a los grandes centros urbanos y
comprometió seriamente su resultado electoral del año que
viene.
Sus
aliados políticos solo son D´Elía y Hebe de Bonafini
que destilan odio por todos sus poros y algunos incondicionales que, durante
todos estos años, usaron el poder para manifestar sus rencores
y odios.
Políticamente
los Kirchner dilapidaron su capital y ahora, debilitados políticamente
y con escasa credibilidad en la población, tienen que enfrentar
la cruda realidad de la inflación, la crisis energética,
el endeudamiento, la falta de inversiones y la incipiente recesión.
¿Intentarán
ser más autoritario al no conseguir imponer su capricho? ¿Cambiarán
su actitud de soberbia y agresión? Solo Dios lo sabe, lo que sabemos
es que ahora, sin el poder absoluto que impusieron durante 5 años
tienen que hacerse cargo de todos los problemas que generaron.
Si
los Kirchner estuvieran en la Apolo XIII, nave que tenía que llegar
a la Luna pero tuvo una explosión a poco de despegar que los hizo
regresar con gran riesgo a la Tierra, tomarían la radio y dirían:
“Houston, we a problem”.
Fuente:
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