Omar López Mato

Omar López Mato

Cuando Cristina decidió que el futuro de su delfín estaba en la política –que tan buenos réditos le había dado a la familia- decidieron que el joven promotor de La Cámpora dejase de lado sus videojuegos y se adentrase en los arduos vericuetos de la política vernácula.

 

El Emperador Vespasiano preocupado por los gastos para mantener los ejércitos que defendían el Imperio, agudizó el ingenio a fin de aumentar la recaudación de impuestos.

Estas palabras fueron la condena de Cristo, cuando le quitó a su prédica connotaciones políticas. Hasta entonces muchos judíos creían que era el Mesías, un guerrero que iba a liderar la rebelión contra los romanos para liberar al pueblo de Israel.

 

A lo largo de 40 años, el general Perón tuvo oportunidad de expresar su pensamiento, que naturalmente osciló, como el de cualquier persona, influenciada por los tiempos que le tocaron vivir. Desde el comienzo de su carrera como militar golpista, de la mano de Uriburu y la llamada “Hora de la espada”, pasó a una fascinación por el fascismo. Su segunda esposa se encargó de otorgarle un aire exaltado a su gestión de gobierno.

 

El Cardenal Mazarino fue el sucesor de Richelieu como fac totum de Francia a la muerte de Luís XIII, durante la regencia de su esposa, Ana de Austria, mientras Luís XIV era menor de edad. A pesar de haber logrado el fin de la guerra de los 30 años, las arcas del reino de Francia estaban agotadas y el cardenal no tuvo otra opción que aumentar los impuestos, a pesar de que el esfuerzo bélico había terminado.

 

Esta frase, que erróneamente atribuyen a Calígula, en realidad pertenece a un autor romano, Lucius Accius, hijo de un liberto, escritor de tragedias inspiradas en mitos y leyendas griegas, que en el año II antes de Cristo, durante el anexamiento de Grecia y Macedonia, divulgó historias de la civilización helenista como una referencia cultural para la construcción de un imperio. Casi tres siglos lo separan del perverso emperador que evidentemente se inspiró en la frase de este dramaturgo.

 

Borges decía que si los argentinos hubiésemos tenido como libro de cabecera el Facundo y no el Martín Fierro, otro hubiese sido nuestro destino.

 

Si San Martín hubiese escuchado las voces que se oponían a su campaña, no hubiera cruzado los Andes y menos aún realizado la conquista del Perú, desobedeciendo las ordenes de Buenos Aires para pelear contra los caudillos artiguistas.

 

Los adolescentes asumen como propias las conductas y actitudes de las personas que admiran, un fenómeno psicológico llamado Copying behaviow.

 

Así terminaba sus monólogos el inefable Tato Bores, aunque por ahora las papas fritas vendrán de Chile.

 

Nos lo enseñaron a repetirlo tantas veces en nuestra infancia que replantear las incongruencias aprendidas a esta altura de la vida parece inconducente (aunque nunca es malo saber la verdad).

 

La trama populista ha labrado una tela de araña de la que resultará muy difícil salir.

 

Podría hablar de Cristina y su candidatura y la habilidad política que la llevó a un cambio de look y de compañías en el acto de Arsenal, donde a pesar de una implícita ruptura con el peronismo (para Cristina, Perón ¿era peronista?), mantiene el folklore del partido y la abundancia de micros escolares que van arriando a sus seguidores, mientras propugna en un acto de caradurísmo cómico, “la lucha contra la corrupción”.

 

En 1776 a instancias del primer Marques de Halifax se votó en Inglaterra una ley que punía con la muerte cualquier sustracción que excediese el equivalente de 12 peniques (algo así como £ 30 de hoy). Bajo esta ley se llegó a colgar a jóvenes de 14 años por haber robado un pañuelo. Con los años fue conocida como The Bloody Law (Ley sangrienta).

 

Antes de la batalla de Caseros, cuando las tropas de Urquiza se avecinaban a Buenos Aires, el general Pacheco, que hasta entonces había perdido varias oportunidades de frenar  el avance del entrerriano (cosa que hizo a muchos sospechar de una connivencia para derrotar a Rosas, entre Pacheco y Urquiza).

 

Carta abierta a Martín Caparros

“Todas las generalizaciones son peligrosas,

aún ésta que estoy formulando” – Voltaire

 

Semanas atrás, cuando especulábamos sobre la Era Trump, resultaba evidente la propuesta de una gradual escisión de China, a quien el millonario devenido en presidente achacaba la culpa del deterioro norteamericano.

 

Después de la Revolución de Mayo comenzó a circular con insistencia la versión de un “plan de operaciones”, atribuido a Mariano Moreno (con alguna intervención de Manuel Belgrano) donde se detallaba el procedimiento a seguir para exterminar el poderío español en el virreinato del Río de la Plata.

Después de la Revolución de Mayo comenzó a circular con insistencia la versión de un “plan de operaciones”, atribuido a Mariano Moreno (con alguna intervención de Manuel Belgrano) donde se detallaba el procedimiento a seguir para exterminar el poderío español en el virreinato del Río de la Plata.

 

Hasta que la muerte nos separe, se ha convertido en una pesada carga marital, a medida que la expectativa de vida se prolonga. Que la muerte (y la separación del vínculo) se dé a los 5 o 10 años de tiempo, es distinto al medio siglo o más que nos toca vivir en estos tiempos de longevidad.

Hasta que la muerte nos separe, se ha convertido en una pesada carga marital, a medida que la expectativa de vida se prolonga. Que la muerte (y la separación del vínculo) se dé a los 5 o 10 años de tiempo, es distinto al medio siglo o más que nos toca vivir en estos tiempos de longevidad.

 

Cristina se fue del país a esta gira mágica y misteriosa que tiene algo del viaje al Arco Iris que emprendiera hace 70 años la esposa del general Perón, al visitar España, el Vaticano y Suiza, si, Suiza (evidentemente, la parte más misteriosa del trayecto).

Cristina se fue del país a esta gira mágica y misteriosa que tiene algo del viaje al Arco Iris que emprendiera hace 70 años la esposa del general Perón, al visitar España, el Vaticano y Suiza, si, Suiza (evidentemente, la parte más misteriosa del trayecto).

 

Churchill decía que la peor forma de gobierno era la democracia, hecha la excepción de todas las demás sistemas de gobierno. Obviamente, la democracia es perfectible y acepta muchas variaciones, que no siempre funcionan de la misma forma por variables socio-económicas y geográficas.

Churchill decía que la peor forma de gobierno era la democracia, hecha la excepción de todas las demás sistemas de gobierno. Obviamente, la democracia es perfectible y acepta muchas variaciones, que no siempre funcionan de la misma forma por variables socio-económicas y geográficas.

 

Que Argentina sea un país hecho por abogados y para abogados parece ser una realidad que beneficia especialmente a la “exitosa abogada” (aunque algunos dudemos de la veracidad de ese título y tales honores).

Que Argentina sea un país hecho por abogados y para abogados parece ser una realidad que beneficia especialmente a la “exitosa abogada” (aunque algunos dudemos de la veracidad de ese título y tales honores).

 

Este es un país hecho por abogados y para abogados. Siguiendo esta lógica han construido una intricada conexión de leyes, procedimientos y estructuras burocráticas que contemplan más los procedimientos que las conclusiones.

Este es un país hecho por abogados y para abogados. Siguiendo esta lógica han construido una intricada conexión de leyes, procedimientos y estructuras burocráticas que contemplan más los procedimientos que las conclusiones.

 

Cuando hay trabajo disminuye la pobreza.

Cuando hay trabajo la gente busca educarse para poder prosperar en su actividad.

El empleo es la clave del crecimiento económico, de mejores servicios, de mejor salud, de mejor educación.

Es simple, es lógico, es natural… pero en la Argentina es muy difícil.

Cuando hay trabajo disminuye la pobreza.

Cuando hay trabajo la gente busca educarse para poder prosperar en su actividad.

El empleo es la clave del crecimiento económico, de mejores servicios, de mejor salud, de mejor educación.

Es simple, es lógico, es natural… pero en la Argentina es muy difícil.

 

En cada oportunidad que participé de una marcha (el #8N, la de Nisman) me emocioné por tanto fervor patriótico y desinteresado. Sin “sanguches ni Coca”, sin micros (un señor mostraba la tarjeta Sube, Yo vine solo). Con banderas, vinchas, enseñas patrias envolviendo los cuerpos. Y la gente coreando el himno y el “No vuelven nunca más”.

En cada oportunidad que participé de una marcha (el #8N, la de Nisman) me emocioné por tanto fervor patriótico y desinteresado. Sin “sanguches ni Coca”, sin micros (un señor mostraba la tarjeta Sube, Yo vine solo). Con banderas, vinchas, enseñas patrias envolviendo los cuerpos. Y la gente coreando el himno y el “No vuelven nunca más”.

 

Luisito cumplió años y los celebró como debía, vestido de Don Corleone.
No es una metáfora, ni una ironía, menos aún una figura elegida al azar, porque realmente, la foto de Marlon Brando personificando al capo mafia fue elegida por Luís Barrionuevo para presidir el salón donde celebró sus 75 años de vida.

Luisito cumplió años y los celebró como debía, vestido de Don Corleone.
No es una metáfora, ni una ironía, menos aún una figura elegida al azar, porque realmente, la foto de Marlon Brando personificando al capo mafia fue elegida por Luís Barrionuevo para presidir el salón donde celebró sus 75 años de vida.

El 24 de marzo, el Día de la Memoria, todos los argentinos deben recordar la Historia, la que se escribe con mayúscula, no la que se escribe por interés partidario o tratando de favorecer a un grupo o una clase social. Debemos escuchar las dos versiones, la de los que ganaron y la de los que perdieron, los que se quedaron y los que se fueron.

El 24 de marzo, el Día de la Memoria, todos los argentinos deben recordar la Historia, la que se escribe con mayúscula, no la que se escribe por interés partidario o tratando de favorecer a un grupo o una clase social. Debemos escuchar las dos versiones, la de los que ganaron y la de los que perdieron, los que se quedaron y los que se fueron.

El 24 de marzo, el Día de la Memoria, todos los argentinos deben recordar la Historia, la que se escribe con mayúscula, no la que se escribe por interés partidario o tratando de favorecer a un grupo o una clase social. Debemos escuchar las dos versiones, la de los que ganaron y la de los que perdieron, los que se quedaron y los que se fueron.

Los peronistas, a los que atribuimos muchos de los males que aquejan a la Argentina, no nacieron en un repollo ni vinieron de Marte, fueron la respuesta a una serie de problemas socioeconómicos de la primera mitad del siglo XX.

 

Los argentinos nos quejamos de la inseguridad.

Los argentinos nos quejamos de la pobreza.

Los argentinos nos quejamos del costo de vida.

Los argentinos nos quejamos del tráfico.

Los argentinos nos quejamos de la educación y la salud que ofrece el Estado. 

Domingo Faustino Sarmiento era un tipo difícil que a su paso creaba amores incondicionales y odios viscerales. Hombre polémico, autorreferente, inquieto y discutidor, era de aquellos que les gustaba tener la última palabra, pero que se inclinaba ante la inteligencia o el talento.

 

El lago de los cisnes fue compuesto por Piotr Ilich Chaikovski en 1877, un año antes de su malogrado matrimonio (de antemano condenado al fracaso). Este ballet está basado en un cuento de Johann Karl August Musäus, “El velo robado”.

 

La diputada Nilda Garré del Frente para la Victoria, ex Embajadora ante Venezuela, miembro de la Unidad Especial de Investigación de la AMIA (Que pocos resultados ha brindado), ex ministra de Defensa, además de ex guerrillera (comandante Teresa), y emparentada con la conducción histórica de Montoneros (ex conyugue de Abal Medina), acaba de presentar un proyecto de ley para “la prevención y condena de la negación del genocidio y crímenes de lesa humanidad”, a fin de establecer penas de seis meses a dos años y multas de $ 10.000 a $ 200.000 para “quien públicamente negara, minimizara, justificara y/o aprobara cualquier forma de genocidio”.

 

Esta es, de una u otra forma, la pregunta que se hace la intelectualidad nacional desde hace 50 años.

 

Por identidad, costumbres y por herencia, nos gusta mirar a España. Madre patria, tierra de nuestros abuelos, fuimos testigos de su Historia. Vimos como una nación salida de una guerra atroz y una larga dictadura, se convertía en un país pujante, de donde partían inversiones que promovían negocios en esta hija pródiga.

 

Justo José de Urquiza, por razones personales, que incluían sus bastos intereses económicos, decidió que era tiempo de cortar con Juan Manuel de Rosas. La confederación, autoritaria, autocrática y falta de instituciones, debía dar paso a una República federal y constitucional (le faltaría medio siglo más para ser plenamente democrática).

Afirmar que la corrupción es parte del barro primigenio del que nace la argentinidad, no está muy lejos de la verdad. El contrabando fue el origen y sustento de Buenos Aires, la única forma de sobrevivir ante las normativas ridículas de la metrópolis.

 

La culpa es un organizador social.

La sociedad sin crimen no existe, fue una utopía ensayada en más de una oportunidad por distintos grupos de diversas ideologías.

 

Reza el dicho popular que los peronistas te acompañan hasta la puerta del cementerio, pero no les gusta entrar.

 

La historia se reescribe a la luz de los nuevos acontecimientos que se viven en cada tiempo. La historia no es estática, se la analiza desde distintas perspectivas que la alumbran según las experiencias que nos influyen. Obviamente, la historia tiene verdades inamovibles, pero también enormes escalas de grises que otorgan los matices con los que se reinterpreta el pasado.

 

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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