Carlos Alberto Montaner

Carlos Alberto Montaner

Todo se ve tan diferente cuando estás en el Despacho Oval de la Casa Blanca, abrumado por la realidad.

 

Lula da Silva ha sido condenado a más de nueve años de cárcel por corrupción y “lavado de dinero”. Todavía puede apelar la sentencia y salir absuelto. No creo que lo logre. Sin embargo, Lula continúa siendo el político más popular de Brasil. Y no se trata de que los brasileños pongan en duda que el expresidente se benefició ilegalmente de su cargo, sino que no les importa. A la mayor parte, le da lo mismo.

 

El presidente Donald Trump se propone modificar y endurecer la política de Barack Obama con relación a Cuba.

 

Puro papel mojado. De nada sirvió la Carta Democrática Interamericana solemnemente firmada en Lima en el 2001 por los 34 países miembros de la OEA. Sesenta muertos, cientos de heridos y torturados y más de dos mil detenidos, pero la Organización de Estados Americanos no pudo ponerse de acuerdo para condenar al régimen de Venezuela tras la deriva totalitaria adoptada por Nicolás Maduro.

 

América Latina es, para bien y para mal, el continente invisible.

 

En Ecuador –afirma el gobierno– las elecciones del 2 de abril las ganó la “revolución ciudadana” y la perdieron los “pelucones”. “Revolución ciudadana” es la forma local de llamarle a la voluntad omnímoda de Rafael Correa. Allí se hace lo que a este señor le da la gana. “Pelucones” son todos los que se oponen a ella. Lo que en Venezuela denominan “escuálidos” y en Cuba “gusanos”.

 

El asunto es más grave. El régimen chavista de Nicolás Maduro, sin duda, ha violado todos los incisos de la Carta Democrática Interamericana de la OEA y merece ser sancionado, pero suspender a Venezuela de la organización es poca cosa y, tal vez, llega muy tarde. El daño que ha sufrido esa sociedad ha sido muy profundo.

 

El 24 de mayo Rafael Correa abandonará la presidencia de Ecuador. Falta poco. No se desesperen. Lo entiendo: ha sido largo y doloroso. Lleva una década en el poder. Ese día comenzará a gobernar quien gane la segunda vuelta del 2 de abril. Si los demócratas de la oposición se mantienen unidos, Guillermo Lasso deberá sucederlo en el cargo.

 

Casi nadie sabe cómo fueron sus últimas horas. ¿Murió súbitamente de un paro cardiaco, agonizó durante varios días o se ahogó por una obstrucción en la garganta, como se rumorea en La Habana sotto voce?

 

¿Cuál es el balance de su gestión? Desastroso. Prometió libertades a los cubanos, los traicionó y calcó el modelo soviético de gobierno.

 

Fundado el 4 de agosto de 2003

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