Jueves, 25 Junio 2020 00:00

El Banco Central facilitó que los bancos financien más al Tesoro y encendió las alarmas de una calificadora de riesgo - Por Matías Barbería

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La entidad conducida por Miguel Pesce transfirió otros $ 80,000 millones de utilidades al Tesoro y ya emitió más de $ 1 billón en el año con ese fin. Ante las mayores necesidades del fisco, relajó un tope a la cantidad de deuda pública que pueden tener los bancos para tener algo de ayuda. Moody's advierte sobre el efecto para bancos

 

El Banco Central (BCRA) amplió el límite que impone a las tenencias de títulos públicos de los bancos con la idea de ampliar la capacidad del ministro de Economía, Martín Guzmán, de refinanciar y colocar deuda a las entidades financieras. La calificadora de riesgo Moody’s advirtió hoy que la medida es negativa para su análisis de la solvencia de los bancos locales.

En su reunión habitual de los jueves el Directorio del BCRA publicó la Comunicación A 7045 que relajó los límites que impone a la cantidad de deuda del Tesoro nacional que pueden tomar los bancos. Esos topes están puestos para limitar el riesgo de que un impago del soberano golpee la solvencia del sistema financiero.

Es una relajación muy precisa y calibrada. Literalmente, la norma indica que no se computará para el tope al financiamiento al sector público “las suscripciones primarias de títulos públicos nacionales a ser liquidadas con los fondos provenientes del cobro de servicios financieros de otros títulos públicos nacionales, siempre que el plazo entre la fecha de suscripción y cobro no exceda de 3 días hábiles”.

En términos más sencillos, permite a los bancos aumentar sus tenencias de títulos públicos siempre y cuando el aumento se haga con fondos de vencimientos recientes de otros títulos públicos. De hecho, sólo lo permite si son vencimientos que ocurrieron no más de 3 días antes del aumento de la exposición a deuda del Tesoro.

Así, Pesce le garantiza a Guzmán que los bancos puedan y quieran suscribir los bonos y letras que emite periódicamente. Que financien la “recuperación de la curva en pesos” que el ministro tanto pregona.

A cambio del favor, Pesce por su parte se ahorra de tener que emitir aún más dinero nuevo para que el Gobierno pueda cubrir el aumento del gasto en contexto de caída de la recaudación que es norma desde el inicio del aislamiento social preventivo y obligatorio. No es que deje de emitir para financiarlo, pero al menos carga sobre los bancos parte del esfuerzo de proveer de pesos al Estado.

En los hechos, la emisión monetaria para financiar al fisco no se detiene. Los datos monetarios que el BCRA actualiza con casi una semana de rezago muestran que el 12 de junio pasado volvió a hacer una transferencia de relevancia. Ese día Pesce creó $80.000 millones y se los transfirió al Tesoro en concepto de distribución de utilidades. Así, llevó el monto total de esas transferencias a $812.000 millones en lo que va del año y a la asistencia total al fisco a $1,132 billón si se considera además la emisión por adelantos transitorios, que agregaron otros $312.000 millones y llegaron al máximo que autoriza la Carta Orgánica del Central.

La base monetaria, entonces, crece 62% respecto de un año atrás. Pero más preocupante aún, lo que los economistas llaman “M2″ -que es el dinero en efectivo en circulación más el que está en cuentas a la vista y puede ser usado para pagos, como el que está en cajas de ahorro y cuentas corrientes, en resumen, los medios de pago- se duplicó en el mismo período: crece 100%. El freno a la actividad que genera la pandemia hace que esto todavía no se transforme en mayor inflación. Pero el miedo es al después.

La intención oficial es que los bancos, repletos de liquidez como resultado del aumento de la cantidad de dinero en circulación, utilicen parte de ese dinero para financiar las emisiones de deuda en pesos de Guzmán. La semana pasada el Tesoro colocó $ 135.000 millones en una de esas licitaciones, con bastante ayuda del fondo PIMCO. Pero esa emisión tuvo condiciones particulares. Las próximas van a necesitar de una participación local más importante. Hasta ahora hay programadas dos más para este mes: los días 26 y 29 de junio.

Guzmán nunca deja de repetir que quiere reconstruir un mercado local de financiamiento en pesos para que el Tesoro tenga un mercado en el que financiarse en moneda local, a falta de acceso al mercado internacional por el default de la deuda en moneda extranjera. Recurriendo a la liquidez bancaria podría así relajar la presión sobre el BCRA para emitir cada peso de déficit que tiene el Tesoro.

Pero, para analistas, sumar un aporte mayor de los bancos no va a relajar necesariamente la presión que fuerza al BCRA a emitir dinero constantemente. Pesce tiene margen legal para emitir casi USD 2 billones este año. Pero el temor es que ni siquiera eso alcance dada la caída de las recaudaciones de la Nación y las provincias por el parate económico que genera la cuarentena.

“No va a significar menos emisión, sino que prueba que va a haber más necesidades de financiamiento por mayor déficit y falta de recursos de las provincias”, dijo Juan Manuel Pazos de TPCG. “El déficit estaba calzado con los límites legales de emisión. Probablemente el déficit está empeorando más rápido de lo esperado, y necesitan más financiamiento del que les puede dar el BCRA”, señaló.

“Claramente están facilitando que los bancos tomen más emisiones en pesos. Si vos hacés las cuentas en lo que viene del año a dónde pueden llegar con la transferencia de utilidades están bastante apretados”, dijo Gabriel Caamaño de Consultora Ledesma.

Hasta ahora las emisiones de pesos no le alcanzan para financiar el déficit primario, tampoco los intereses y ni siquiera el capital. Y al BCRA no le da para cubrir todo eso. Lo que tienen que encontrar es alguna forma de que el sector privado le financie mayor parte del capital y los intereses, porque si no no va a alcanzar con la emisión monetaria del Central”, agregó. “Busca generarles demanda a los títulos del Tesoro, ¡algo forzada!, concluyó.

Moody´s alerta sobre los riesgos

En un informe distribuido hoy, la calificadora de riesgo Moody’s dijo que la nueva regulación era “negativa” para los bancos argentinos porque aumentaba la exposición del sistema a la vapuleada deuda soberana. El informe recuerda, además, que la excesiva exposición de los bancos argentinos a la deuda soberana fue uno de los serios errores que contribuyeron con la crisis de 2001 y 2002.

“El banco central del país emitió un reglamento que excluye a las tenencias de los bancos de deuda soberana de reciente emisión de los límites reglamentarios a las exposiciones de la deuda del sector público. La reglamentación incentiva a los bancos a suscribir nuevos instrumentos de deuda soberana emitidos como parte del refinanciamiento de la deuda soberana existente por parte del gobierno argentino, dado que la exclusión sólo se aplica si los bancos utilizan el producto del vencimiento de los bonos soberanos. La nueva reglamentación es negativa para los bancos argentinos porque les permite aumentar su exposición al riesgo del gobierno argentino en un momento en que el soberano está luchando por cerrar un trato con los tenedores de bonos en medio del incumplimiento de la deuda soberana del país”, dijo el reporte.

“Además de los altos niveles de dolarización de los préstamos y depósitos de los bancos, una debilidad clave que afectó al sistema bancario argentino durante la última gran crisis bancaria en 2001-02 fue su alta exposición al sector público, tanto en lo que respecta a la tenencia de bonos soberanos como a los préstamos concedidos al gobierno”, recordó la agencia crediticia.

“El efecto de la crisis soberana en el entorno operativo de los bancos, a través de una recesión de larga duración, una elevada inflación y las subsiguientes crisis monetarias, deja a los bancos significativamente expuestos a los desafíos que surgen del soberano. Aunque la deuda del banco central no forma parte de la reestructuración de la deuda soberana, los bancos están expuestos a cambios repentinos de la política monetaria y a posibles restricciones de liquidez”, concluyó el informe.

Endurecen normas de liquidez

Por otro lado, el Directorio del BCRA también eliminó una norma que permitía a los bancos cumplir con más facilidad las exigencias de encajes durante los meses de mayor circulación monetaria, cuando se paga el medio aguinaldo. Hasta el año pasado, la entidad reducía las exigencias en esos meses para permitir que el sistema digiera mejor la inyección de dinero que supone el pago del salario complementario de mitad de año. En los hechos, permitía computar los encajes en un promedio de dos meses en lugar de en forma mensual. Así, las entidades podían encajar buena parte de los depósitos en sus manos durante un período corto y liberar ese dinero durante el resto del período bimensual.

La Comunicación A 7046 devuelve el cómputo mensual a los bimestres de julio-agosto y diciembre-enero. De esa manera, las condiciones de liquidez en esos meses se van a endurecer al menos en el margen. La medida, entienden en el sistema, contrapesa levemente la relajación monetaria del año.

“En general las tasas cortas suben en julio por el pago de aguinaldos (las empresas salen a tomar pesos). Pero este año pienso que con la expansión monetaria no va a ocurrir. Por eso, en algún nivel entiendo que buscan subir las tasas cortas para contrarrestar un poco tanta emisión”, dijeron en la mesa de un banco extranjero.

Otra lectura que circulaba ayer es que, también, la medida favorece el financiamiento bancario al Tesoro. “Como hay títulos públicos que se pueden usar para cumplir con encajes, por un lado, te pueden exigir que encajes más al 0% y por el otro ofrecerte un bono o letra que rinde una tasa y que podés encajar”, dijeron en otra entidad.

Matías Barbería

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