Miércoles, 18 Septiembre 2019 00:00

Alberto Fernández y el Juego de la Oca del ministro de Economía - Por Daniel Fernández Canedo

Escrito por 
Valora este artículo
(2 votos)

Dijo que tiene claro el gabinete en un 70% y le puso un signo de interrogación al posible futuro ministro de Economía.

 

Alberto Fernández, el ganador en las PASO del 11 de agosto y principal candidato a ganar las elecciones del 27 de octubre dijo: "Tengo claro el gabinete en un 70%" y le puso un signo de interrogación al posible futuro ministro de Economía.

El candidato del Frente de Todos dio pistas sobre el perfil del posible conductor del Palacio de Hacienda que, si se tratase de un juego de la Oca, se resumiría en: Kulfas avanza un casillero y Melconian retrocede dos.

Al hablar en El Destape Radio, Fernández fue categórico al afirmar que "no le pedí ningún plan a Melconian. Tengo buena relación, pero nuestras miradas son bastante distintas" y destacó, como si hubiese una real confrontación, “entre los bancos y los jubilados me quedo con los jubilados. Entre los bancos y la educación pública me quedo con la educación pública".

Y fijó su posición sobre la deuda argentina: "Los bonos están por el piso. Valen precio de default. La posibilidad de ordenar eso es real". "Los acreedores se dan cuenta de que en el problema estamos todos. Ellos son parte del problema y los mismos acreedores saben que hay que renegociar la deuda".

Refiriéndose a la indefinición en torno a la designación del posible ministro de economía dijo que sabe "donde está el equipo " y que hay que buscarlo entre "los muchos y muy buenos" que lo rodean.

Entre los economistas más cercanos a Fernández se encuentran Matías Kulfas (ex gerente general del Banco Central en tiempos de Mercedes Marcó del Pont); Mercedes Marcó del Pont, Cecilia Todesca Bocco ( también trabajo junto a Marcó del Pont); Emanuel Álvarez Agis (ex viceministro de Economía de Axel Kicillof); Guillermo Nielsen (ex viceministro de Economía de Roberto Lavagna) y Martín Redrado, ex presidente del Banco Central.

Con la excepción de Nielsen y Redrado, el resto de los economistas cercanos a Fernández tiene posiciones críticas respecto de lo que se conoce como los mercados, aunque con matices y con coincidencias en algunos puntos neurálgicos del diagnóstico económico financiero macro.

Dos de los puntos de acuerdo sobre los que gira el futuro económico del país es la falta estructural de dólares y el agotamiento del modelo (se abusó en los últimos 20 años) de grandes devaluaciones que derrumban el poder de compra de los salarios, pero favorecían un aumento de las exportaciones y, por tanto, una mejora del frente externo.

Carlos Melconian, en el libro que está lanzando en estos días, habla del "proceso estanflacionario argentino (estancamiento con inflación alta) que, como novedad, ha venido a sustituir el tradicional stop and go (freno y arranque) histórico del país".

Y, refiriéndose al sector externo agrega: "Sin salto exportador o desplome de la dolarización, más pronto que tarde retornará el desbalance de dólares".

La necesidad de generar dólar y la poca eficiencia de una devaluación del peso para favorecer el aumento de las exportaciones fueron objetivos, coincidentemente, de una charla de Emmanuel Alvarez Agis en un encuentro organizado por el banco Bind.

Agis resaltó, al igual que Melconian, que el ajuste externo que vive la Argentina se apoya mucho más en una caída de las importaciones que en una suba de las exportaciones, a pesar de la suba de este año.

El ejemplo es claro: el saldo del balance comercial de los primeros siete meses del año alcanzó a US$6.540 millones como consecuencia de exportaciones por US$36.608 millones e importaciones por US$30.068 millones.

Ese resultado fue producto de que las exportaciones subieron 3,3% mientras que las importaciones cayeron 26,8%.

El salto exportador que necesita la Argentina es difícil ya que no depende sólo de una devaluación fuerte y la reducción importadora es insostenible en el caso de que el país aspire a salir del estancamiento.

Si la economía crece, y más aún en base a expandir el consumo como señaló en varias oportunidades Alberto Fernández, será necesario conseguir dólares para financiar un aumento de las importaciones.

Si los dólares no provienen del comercio exterior podrán venir del mercado financiero internacional, una posibilidad que hoy tiene vedada la Argentina.

Sin señales de desembolso a la vista, el Gobierno, el entorno de Alberto Fernández y los mercados descuentan que el desembolso de los US$5.400 millones del Fondo Monetario se produciría después del 27 de octubre.

Ese posible financiamiento jugará en forma decisiva en los próximos 90 días en un contexto cambiario caracterizado por un mayor control y una mayor estabilización.

La gestión del ministro Hernán Lacunza consiguió frenar al dólar y cuidar las reservas del Banco Central que al ritmo que va el goteo de depósitos en dólares del sistema financiero (se redujo considerablemente) y de las trabas crecientes para el desembolso de divisas permite vislumbrar un camino defensivo y con brechas cambiarias crecientes hasta las elecciones.

El otro punto, y uno de los más sensibles es el de dar vuelta la dolarización argentina caracterizada por un estado carente de divisas y los privados que mantienen refugiados unos US$250.000 millones. ¿Cabe pensar en una salida económica que no sea bimonetaria?

Daniel Fernández Canedo

Visto 114 veces

Fundado el 4 de agosto de 2003

Top
We use cookies to improve our website. By continuing to use this website, you are giving consent to cookies being used. More details…