Lunes, 30 Septiembre 2019 00:00

Para distribuir todavía falta: primero es necesario generar riqueza - Por Hernán de Goñi

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A medida que se acerca el 27 de octubre, el sendero que recorre la economía se vuelve más angosto. Las promesas electorales que se escucharon durante la campaña previa a las PASO, son piezas simbólicas de lo que los candidatos soñaban hacer, pero no tienen mucho contacto con lo que permitió la Argentina.

 

La expresión "poner plata en el bolsillo de la gente", patentada por Roberto Lavagna, todavía permanece como una aspiración del Frente de Todos para después del 10 de diciembre. Será difícil de alcanzar dentro de una economía con estanflación, pero sobre todo porque Mauricio Macri la transformó en una política de gobierno con la esperanza de que le sirva para mantener alguna chance (aunque sean baja) de reelección.

A simple vista, el esfuerzo que implicó está tanda de medidas fue hecho por el Estado. Pero era lógico que fuera así. Con riesgo país por encima de 2000, inflación anual de 54%, tasa de referencia cercana a 80%, caída de la masa salarial de 2%, los privados ya habían puesto una cuota importante de sacrificio. Lo que se preguntan los analistas es cómo será la próxima ronda del "todos ponen", que se vuelve cada vez más previsible a partir de diciembre. Los primeros anotados son los tenedores de bonos, que no son "acreedores extranjeros" como los hace ver el folclore político. Son empresas, inversores, ahorristas y también fondos locales y externos. A ellos se les pedirá más plazo para cobrar sus títulos, aunque sigue en pie la idea de que será necesario impulsar una quita para darle más sustentabilidad a la deuda. Y ahí será el gobierno entrante el que tendrá que mostrar cuál será su parte en este esfuerzo.

La parte más compleja de compatibilizar es que todos los escenarios demandan para 2020 un superávit primario piso de 1% del PBI, ya que no habrá por ahora fuentes de financiamiento adicionales al FMI, al que le quedan como mucho u$s 12.000 millones para poner sobre la mesa. Si no hay un excedente fiscal a la vista, será improbable lograr una renegociación exitosa de los plazos de los bonos.

También será crítico mantener un tipo de cambio competitivo para estimular las exportaciones y el ingreso de dólares genuinos que refuercen las reservas. Sin embargo, este elemento también hará compleja la baja de la inflación y de los subsidios.

El camino que queda es estrecho. A diferencia de lo que puede hacer Mauricio Macri si sigue en el Gobierno, el peronismo puede tener un poco más de margen para tejer un acuerdo social con la adhesión de la CGT. Pero no mucho más. Porque si bien el próximo año tendrá algunas condiciones macroeconómicas en mejor estado que en 2015, puede resultar más valioso que los gobernadores, el Congreso y los intendentes acepten que antes de distribuir hay que generar, o al menos reconstituir. Ese es el mandato que viene.

Hernán de Goñi
Director periodístico

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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