Martes, 08 Octubre 2019 00:00

Se pueden recaudar más ingresos sin exprimir la misma porción de siempre - Por Hernán de Goñi

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Es inevitable que ante las duras necesidades fiscales que promete el 2020, se empiece a hablar sobre un incremento de la presión impositiva que permita ayudar a cerrar las cuentas. Todavía no hay un plan a la vista para estabilizar la economía, pero ya hay especulaciones sobre qué sectores podrían ser los elegidos para hacer un aporte adicional en materia de recursos.

 

El primero que cae en la picota es el campo. Es un clásico de la Argentina, y tiene que ver con transferencia de ingresos que genera toda devaluación. Cuando todos sus precios están dolarizados, la suba del tipo de cambio se transforma en el habilitador natural de las retenciones. Mauricio Macri hizo campaña en 2015 con la promesa de su eliminación. Y tuvo que reponerlas parcialmente en 2018 cuando la crisis de financiamiento impuso al Gobierno a tomar medidas drásticas. A la hora de hablar como candidato, el Presidente subrayó que había adoptado esa decisión en una situación de emergencia y que su voluntad era que este esfuerzo sea "temporal".

Alberto Fernández no tiene con el campo el mismo compromiso que esta gestión. Y por eso también se habla de que pueda sostener o incluso incrementar una tasa negativa como las retenciones. Sobre todo, si se tiene en cuenta que la próximo administración necesitará estimular las exportaciones para que la economía resuelva la falta de dólares genuinos.

Pero con la teoría de la emergencia, reconoció ya abiertamente que una posible salida será incrementar el impuesto a los Bienes Personales. Este gravamen estaba destinado a desaparecer, según el consenso alcanzado cuando se sancionó la ley de Reparación Histórica. El sentido de esa norma era generar un blanqueo generoso, que permitiera actualizar las jubilaciones con la recaudación nueva que generaban los activos declarados. Pero el Congreso se cubrió: dispuso que las alícuotas disminuyeran en forma progresiva, hasta que por la crisis de 2018 el gravamen revivió. Quedaron exceptuadas las casas donde habita el contribuyente y los inmuebles rurales. Pero habrá que ver qué pasa en el futuro.

Alberto Fernández considera que se cobra poco a las personas y mucho a las empresas, y promete nivelarlo. Lo que debería considerar es que, a nivel provincial y municipal, hay otros impuestos al patrimonio, como el Inmobiliario e incluso Patentes. Es cierto que en la Argentina se paga menos Ganancias, pero eso es por un beneficio que los gobiernos conceden habitualmente a los asalariados. Si se evalúa a nivel global, el promedio local no es bajo: se acerca a 1,5% del PBI.

Lo que sí se puede mejorar es lo que se cobra sobre la economía informal. Con bancarizar un porcentaje de los pagos que se hacen en efectivo y en negro, la recaudación podría mostrar una mejora sustantiva. Es hora de ampliar la torta y no seguir cortando la misma porción.


Hernán de Goñi
Director periodístico

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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