Domingo, 20 Octubre 2019 00:00

Las urgencias simultáneas demandan decisiones rápidas - Por Marina Dal Poggetto

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Se necesita un plan de estabilización, pero también la definición rápida de un programa de política económica.

 

Desde las elecciones primarias pasaron ya 48 días hábiles y, con las medidas para dar vuelta el ciclo y contener la presión sobre el tipo de cambio oficial, las reservas cayeron 18.500 millones de dólares.

El 40 por ciento de esta baja fue por el desarme de encajes para cubrir la salida de un 35 por ciento de los depósitos en dólares. En el mismo lapso, el dólar oficial escaló de 45,3 a 58,3 pesos (mayorista), mientras que la brecha superó el 25 por ciento considerando el dólar implícito en las operaciones de contado con liquidación.

Además, faltan 36 días hábiles para el cambio de gobierno, cinco (también hábiles) hasta las elecciones el próximo domingo y otros 31 hasta el 10 de diciembre.

Los controles de capitales moderaron la baja en las reservas, y la obligación de liquidar a los exportadores permitió que los bancos recuperaran liquidez en dólares, gracias al desarme de las líneas de crédito a exportadores.

Con el ritmo actual de salida de depósitos (en los últimos 10 días promedió 60 millones de dólares diarios, sin contar el viernes, que saltó por el pago de Letes) y con los vencimientos de la deuda en dólares ya reperfilados, las reservas llegarían a fin de año a 40 mil millones de dólares, frente a los 66.300 millones que había antes de las Paso.

La discusión que flotaba en el debate económico en agosto, en torno a si la actividad había tocado piso y la inflación techo, se abandonó tras conocerse el resultado de las elecciones primarias: la actividad siguió su derrotero y la inflación se volvió a acelerar, sin olvidar que los precios están “contenidos” por el cuasi congelamiento de las tarifas desde mitad de año.

Sin embargo, la dinámica en los días que faltan, puntualmente una vez que se definan las elecciones y los incentivos se empiecen a alinear, va a estar marcada por la aparición de la cooperación, que permitiría que surja un plan de estabilización que nos aleje del riesgo de espiral inflacionaria y de un evento de crédito en el que se adentra la economía.

No sólo se necesita un plan de estabilización, sino también la definición rápida de un programa de política económica, ya que, si bien se contabilizan los dólares en la cuenta de la caja que va a dejar el Gobierno, también hay una necesidad de pesos equivalente al 20 por ciento de la base monetaria (cerca de 310 mil millones) en diciembre. Pero en los primeros cinco meses de 2020 vencen 690 mil millones de pesos (más de 50 por ciento de la base monetaria actual) y 10 mil millones de dólares, un cuarto de las reservas brutas que quedarían y casi todas las de libre disponibilidad.

Por ello, las decisiones deben de tomarse rápido, antes que la recesión y el riesgo de aceleración inflacionaria se materialicen, procurando no descuidar la caja al inicio de la nueva gestión.

Cinco puntos

Este plan consta de, al menos, cinco puntos:

  • 1) Un esquema cambiario más rígido con controles, que funcione como semiancla sin que se dispare la brecha. La eficacia va a depender del nivel de reservas que quede en el Banco Central y de la capacidad de la economía para reabrir el crédito.

  • 2) Un acuerdo de precios y salarios que apunte a romper la indexación de la economía. Se requiere que las paritarias miren la inflación futura y no la pasada, y eso es tarea política. También demanda frenar la dinámica de precios y una renegociación de contratos energéticos.

  • 3) Un rápido acuerdo sobre la deuda. Hoy por hoy, los mercados descuentan una quita mucho mayor que la que necesitaría la economía, dados los actuales niveles y perfiles de vencimiento. El problema de solvencia de la deuda no está en los flujos, sino en nuestro “prontuario”.

El éxito de este acuerdo estará dado por la tasa de interés tras la reestructuración (exit yield) que dependerá no sólo del nuevo flujo de los bonos, sino de la consistencia del programa económico en general.

En este caso, para llevar adelante una “salida a la uruguaya”, como la que mencionó el candidato opositor Alberto Fernández, se requiere consistencia fiscal que brinde certidumbre sobre la capacidad de pago, aunque también que las exportaciones se reactiven.

  • 4) Consistencia monetaria y fiscal, lo que demanda decisiones de política que contengan la nominalidad del gasto previsional (romper la indexación incluida en la ley de movilidad y enmarcarla en el acuerdo de precios y salarios) y mejoren la recaudación tributaria que desde las Paso recibió un golpe adicional por la combinación de medidas fiscales para intentar dar vuelta el ciclo, como contracara del desplome en la actividad.

Incluye recomponer la alícuota de retenciones, licuada por el salto cambiario, y sin que se agrande la brecha cambiaria. También se necesita una definición sobre los aumentos tarifarios y su impacto en los subsidios. La consistencia monetaria está asociada, además, al manejo de la deuda en dólares y en pesos mencionado antes.

  • 5) Enmarcar los cuatro puntos precedentes en una negociación con el Fondo Monetario Internacional (FMI), para que descomprima la concentración de vencimientos en 2022 y en 2023, necesaria para la negociación con el mercado.

Los incentivos para avanzar en un plan de estabilización están alineados. Si el nuevo gobierno no logra calmar la macroeconomía de entrada y la inflación escala respecto del cierre de 2019 (61 por ciento, según nuestra simulación a diciembre), difícilmente Alberto Fernández pueda avanzar en la construcción del capital político dentro de su propio espacio, una vez que los enojados con la economía de Mauricio Macri empiecen a despotricar por la falta de resultados.

La agenda no es intuitiva ni sencilla, requiere coordinar una puja distributiva que escala en una economía que se contrae. Por ahora, el candidato con más votos para ser presidente en octubre se refirió sólo a los puntos 2 y 3. Faltan el 1, el 4 y el 5.

Marina Dal Poggetto
Directora ejecutiva de Eco Go Consultores
Colaboró Juan Paolicchi, analista de Eco Go
Ilustración de Eirc Zampieri

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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