Lunes, 21 Octubre 2019 00:00

Efecto Alberto: bancos y fondos de inversión del exterior ya planean retirarse de la Argentina - Por Leandro Gabin

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Llegaron de la mano del macrismo y ahora analizan cerrar sus oficinas o dejar una mínima representación. Avizoran varios años de sequía de emisiones

 

La apuesta que no fue. Uno de los grandes perdedores de la debacle económica que arrastró al Gobierno es el sector financiero. Las sociedades de bolsa y los bancos de inversión, muchos de estos últimos extranjeros que empezaron hace algunos años a volver a Buenos Aires, saben que lo que viene será un desierto en términos de las posibilidades de hacer negocios.

 

Si bien los brokers locales mantendrán su presencia, no será lo mismo para los representantes de la banca internacional. En las oficinas de varios de estos jugadores que desembarcaron ilusionados por el "cambio" de ciclo económico y político, se respira resignación.

 

"No va a tener sentido mantener una presencia demasiado activa en la Argentina. La realidad es que nunca dio para mucho el negocio del mercado local, pero uno hizo pie para empezar a armar algo, creyendo que había un potencial de crecimiento. Ahora, con el inminente cambio de gobierno, no sabemos qué pasará. Seguramente quede una mínima representación en Buenos Aires pero no descartamos mudar a los analistas a otras oficinas en América latina", explicó el ejecutivo de un banco europeo a iProfesional.

 

Todos los que accedieron a hablar con este medio pidieron mantener el anonimato porque, dicen, la decisión final no está tomada. "Cuando haya algo que anunciar, se hará", repiten.

 

"Es difícil mantener esta estructura de 10 personas cuando los negocios no están ni van a estar. Además, está el tema de cómo se paga el salario. Ahora con el cepo, y con el cepo que creemos que vendrá más restrictivo, es muy engorroso para la casa matriz girar los dólares y acreditarlos en Argentina. Además, se liquida en pesos al tipo de cambio oficial cuando los dólares en el contado valen más por la brecha. Ya nadie va a querer trabajar acá si no puede dolarizar su sueldo. O les pagás directamente afuera y les dejás algo acá para vivir, o directamente los mudás a otro país", agregaba el mismo ejecutivo.

 

El banquero le muestra a iProfesional las oficinas ubicadas sobre la Avenida Libertador. Es en un piso con varias oficinas para reuniones que ya no se harán. "Ves todo esto", dice a este cronista señalando el espacioso lugar donde pensaban que se multiplicarían los negocios. "¿Para qué todo esto ni acá no va a venir ni el loro?", se respondió.

Otra apuesta frustrada

Lo cierto es que, durante los primeros dos años del macrismo, la expectativa fue tal que muchos grandes fondos del exterior abrieron oficinas en Buenos Aires. Envalentonados por el cambio de signo político, un gobierno claramente pro mercado y con ideas económicas que esquivaban el populismo K, la banca internacional volvió a mirar a la Argentina.

 

"Luego del ostracismo de los 12 años del kirchnerismo, cuando el negocio financiero virtualmente no existió o sólo consistía en vender dólar blue, hubo quienes buscamos crecer en la Argentina por el potencial que veíamos", decía un financista de banca privada.

 

Entre los casos más resonantes que llegaron al país por la apuesta al macrismo, se puede detectar al gigante neoyorquino BlackRock. El año pasado desembarcó de la mano de Francisco Rosemberg, quien se unió a ese fondo proveniente de Schroders (otra financiera internacional que ya opera localmente).

 

La firma, un gigante de la Costa Este de los Estados Unidos, venía operando para clientes argentinos y uruguayos, pero desde sus oficinas en Chile. BlackRock, con cerca de u$s6 billones en activos, jugó fuertemente por el Gobierno de Macri.

 

De hecho, su CEO, Larry Fink, se reunió personalmente con Macri tanto en Buenos Aires como en Nueva York. Fue decisivo cuando compraron junto a otro viejo conocido, bonos en pesos (los Botes 2023 y 2026) para salvar una operación a Luis "Toto" Caputo, en 2018.

 

Otro que ya estaba pero que empezó a moverse más fue Franklin Templeton. El fondo ahora conocido porque perdió miles de millones apostando por la deuda argentina, había empezado a acercarse a brokers locales para crecer en el país. Firmó junto a Grupo SBS un convenio para gestionar fondos a clientes locales. Para eso llegó Lionel Modi, un ex Orígenes AFJP, quien es la cara visible de Templeton en la Argentina.

 

Más ejemplos de algunos que si bien ya estaban lo hacían con muy bajo perfil y que intentaron levantarlo al llegar Macri fue Goldman Sachs. Con presencia muy efímera en el país, la entidad estadounidense abrió oficinas en Buenos Aires.

 

Tentado por los proyectos oficiales de "PPP", Goldman redobló su apuesta porque estaban interesado en el sector de energía, obras de infraestructura, servicios financieros y tecnología y telecomunicaciones. Para llevar adelante el desembarco trajeron al argentino Matías Rotella, experto en banca de inversión que desarrolló su carrera en Nueva York.

 

También entidades latinoamericanas se vieron tentadas por el proyecto de Cambiemos. BTG Pactual, el gigante brasileño, había pisado fuerte en el mercado local. Sacó licencia para operar en la plaza argentina, algo que otorga la CNV, y se lanzó a conquistar lo que debía haber sido un crecimiento exponencial de los negocios. Pero, como el resto de los casos, tampoco resultó.

 

Para estos cuatro referentes, y tantos otros más, la expectativa no se concretó y ahora están pensando en reducir sus plantillas o al menos mudar sus negocios a otro mercado más prometedor.

 

"Tampoco los bancos habían hecho grandes contrataciones. El que más se había expandido fue el JP Morgan, pero tomó mucha gente para backoffice, IT, consulting, esas cosas; no para banca de inversión y tratar de abrir muchas cuentas. Nadie se fue de mambo, habían puesto un pie en la pileta y ahora están en retirada", comentaba un experimentado ejecutivo de banca privada.

 

Precisamente el JP Morgan devolvió su licencia para operar en el mercado local. En una carta a la CNV se dieron de baja como agentes. Esa información fue confirmada a este medio por el ente regulador, pero dice que no sabe las razones de la decisión.

 

Mientras que se rumorean otros nombres con intenciones de entregar las llaves y bajar la persiana, desde la CNV dicen que no hay, al menos hasta ahora, agentes grandes dándose de baja como un fenómeno masivo. "Creemos que lo del JP Morgan es un caso puntual", apuntaron voceros de Marcos Ayerra, el titular de la CNV.

 

"Para qué van a tener abierta una oficina con gente cuando podés cubrir Argentina desde otro país. Vamos a volver a ser un país periférico que se puede cubrir desde Chile o Uruguay. Además, el sentido de tener empleados es cuando podés conseguir negocios, ser colocador de un bono soberano, corporativo o provincial. Con el default de la deuda que se viene acá va a haber una sequía de emisiones por muchos años", reflexionaban desde una entidad extranjera a iProfesional.

 

"A lo sumo quedarán dos personas como algo testimonial y ya. Pero se puede vivir con la región, no es necesario tener gente en Argentina. El Deutsche Bank la vio antes y se fue. Y bien que hizo. Nadie va a invertir acá a lo sumo que Alberto Fernández sea una sorpresa", comentó el mismo ejecutivo a este medio.

Un mercado sólo para el "conta con liqui"

La sensación entre los popes de la banca privada es que el tren para la Argentina ya pasó. Otra vez, el país quedó rezagado y la expectativa es que el poco interés que dejará irá "depurando" a los mismos jugadores.

 

"Algunos esperarán a ver qué pasa. Pero lentamente irán levantando campamento. Ya de por sí el mercado de capitales argentino era muy chico, va a quedar para los locales que tienen más experiencia en la crisis. Además son los que están más acostumbrados a cierto tipo de operaciones que nosotros por regulación del exterior no podemos hacer", decían un gerente.

 

Sin nombrarlo, se refería a la operatoria del dólar "paralelo" y sus distintas variantes. No es novedad que durante los años del kirchnerismo, las sociedades de bolsa locales vivían de mandar a sus clientes a "cuevas" referidas para operar el blue; o en forma más sofisticada, hacer el contado con liquidación (que es legal).

 

El cepo y las restricciones más duras que el mercado estima que vendrán dejará al negocio financiero otra vez muy acotado. "En Argentina los brokers van a vivir de hacerle contado con liqui a todo el mundo, empresas y particulares. Y está bien. Pero nosotros no vivimos de eso, estamos a otra escala. Sin eso, no justifica tener presencia física en el país. De hecho, a nuestros clientes los hacemos operar con ellos y ganamos comisión, no vale la pena tener gente y pagar el alquiler de una oficina para esto", advertía un banco europeo que también cree que su oficina se achicará "a la mínima expresión".

 

¿Cómo será el mercado de capitales en la era Alberto? A lo sumo un batacazo, en los bancos de inversión imaginan un revival del kirchnerismo en su máxima expresión.

Leandro Gabin

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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