Domingo, 27 Octubre 2019 00:00

El probable triunfo opositor puso en alerta a los mercados - Por Sergio Crivelli

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La corrida iniciada el 12 de agosto se aceleró en la última semana. El dólar oficial trepó hasta 65 pesos. Fernández se dio por aludido y prometió respetar los depósitos en esa moneda.

 

Antes del aplastante triunfo peronista en las PASO del 11 de agosto un dólar costaba 46 pesos, cotización que por entonces se consideraba lo suficientemente alta como para favorecer el comercio exterior. El 12 de agosto amaneció a 57 pesos, 11 más caro de un golpe.

Así saludó el mercado la consagración de Alberto Fernández como virtual presidente electo. Cuando le preguntaron qué le parecía la brusca devaluación del 25%, Fernández redobló la apuesta y opinó que el dólar a 60 pesos estaba "bien".

La campaña terminó con la divisa norteamericana a 65 pesos en el Banco Nación y en 67 en casas de cambio, lo que debería haberle parecido "muy bien", pero de manera llamativa no fue así. Alarmado por la velocidad que estaba adquiriendo la corrida el jueves pasado prometió respetar los depósitos en dólares de los ahorristas. Lamentablemente no tuvo éxito.

Con realismo Fernández se hizo cargo del problema y por un momento dejó de culpar a Mauricio Macri como lo venía haciendo de acuerdo con el libreto de campaña que hasta ese momento respetaba al pie de la letra. Pero llegó tarde. Al día siguiente había más gente comprando dólares o retirándolos de sus cuentas a la vista. De lo que se deduce que no siempre actuar en forma responsable da los mejores réditos en política o evita sufrir desaires.

Por otra parte, no debe descartarse que muchos de aquellos que oyeron las declaraciones del candidato kirchnerista hayan evocado la histórica frase de Eduardo Duhalde "el que depositó dólares, recibirá dólares", que todos recuerdan como terminó.

La corrida fue consecuencia de una fuga masiva al refugio del dólar, fenómeno habitual que el peronismo execra profesionalmente desde su fundación. Pero en esta oportunidad parece difícil atribuirla a una conspiración de la plutocracia, porque los que contribuyeron de manera significativa a vaciar las reservas del Banco Central fueron los integrantes del denominado "chiquitaje".

Entre agosto y septiembre, según estadísticas oficiales, la fuga aumentó un 30% y la cantidad de personas que compraron dólares para atesoramiento alcanzó a 1.700.000. La mayoría con compras por montos que variaban entre los mil y los 5 mil dólares. Los buitres, "edge funds" o como quiera llamársele a los fondos especulativos se habían ido mucho antes. Se estima que desde la PASO el Central perdió más de 22 mil millones de dólares.

Según sus voceros formales (economistas) e informales (periodistas) Fernández no quiere que el gobierno de Macri venda dólares porque no quiere recibir un Central sin reservas, pero al mismo tiempo tampoco quiere que la cotización se escape para lo que Macri tiene inevitablemente que vender dólares, porque nadie más lo hace. Dejar de ofrecer dólares de las reservas al mercado derivaría en una suba aún más vertiginosa.

Esto ocurre, entre otras razones, porque la oferta privada cayó de modo vertical. En septiembre fue de sólo 670 millones de dólares. Cayó el 80% desde febrero de 2017. La causa principal es la desconfianza por la evolución de la situación política.

Además de impactar fuerte en las reservas, el alza de la cotización impactó sobre los precios. En las últimas dos semanas la remarcación fue incesante, a pesar de que, según el Indec, hay una caída ininterrumpida de las ventas desde hace 14 meses y el PBI, que empezaba la curva ascendente en agosto, ahora cae más del 3%.

La única explicación que le encuentran los economistas a la suba de precios simultánea con la caída de las ventas es la expectativa generada por el "pacto social" que dejaron trascender los economistas cercanos al candidato "K". Los empresarios ven venir el congelamiento y actúan por anticipado. Consecuencia: el próximo presidente (hay consenso en que Fernández tiene el 99% de probabilidades de consagrarse hoy) deberá enfrentar un cuadro de inflación más recesión sumamente complejo.

Mientras Fernández queda expuesto a un desgaste anticipado, Mauricio Macri parece haber revivido gracias a las movilizaciones masivas que antes le parecían cosa de la "vieja política". En su entorno hay confianza en que hoy se produzca una sorpresa y haya balotaje. Para que eso ocurra

Fernández debería retroceder por debajo de los 45 puntos que superó holgadamente en las PASO y Macri crecer no menos de cuatro puntos. Un desempeño que ninguna de las desacreditadas encuestas prevé.

Sergio Crivelli
Twitter: @CrivelliSergio

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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