Miércoles, 12 Febrero 2020 00:00

La postergación del pago del “bono Alberto”: cobra fuerza el método de prueba y error - Por Daniel Fernández Canedo

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En el Gobierno niegan que ese sea el método del ministro Martín Guzmán para renegociar la deuda, aunque, a contar por los hechos de los últimos días, se le parece bastante.

 

Según la irreemplazable Wikipedia, el "método de prueba y error" consiste en probar una alternativa y verificar si funciona. Si es así, se tiene la solución, de lo contrario, se intenta una alternativa diferente.

En el Gobierno niegan con énfasis que ese sea el método aplicado por el ministro Martín Guzmán para encarar la renegociación de la deuda aunque, a contar por los hechos de los últimos días, se le parece bastante.

La decisión de reprogramar hasta septiembre el pago del capital del bono AF20 o Dual (coloquialmente bautizado por el mercado como el "bono Alberto", por las iniciales) abrió una nueva instancia que dio por tierra con una idea surgida desde Economía que sostenía que los bonos en pesos emitidos bajo legislación nacional no entrarían dentro del esquema de reperfilamiento que sí estaría en gestación para los títulos en dólares y con legislación extranjera.

Con el AF20 quedó atrás esa idea y se consolidó la paradoja de que el gobernador bonaerense Axel Kicillof​ haya pagado el capital de un bono en dólares (el total del vencimiento fue por US$250 millones) y Martín Guzmán, a los pocos días, haya reprogramado otro en pesos.

La postergación compulsiva del pago del AF20 escribe un nuevo capítulo de un dilema potente y de difícil resolución que enfrenta el Gobierno: los vencimientos de deuda en pesos hasta junio suman $850.000 millones, una verdadera montaña de pesos.

Ese dilema, para el caso del bono Dual representó la posibilidad de tener que emitir $113.00 millones. Pero eso no iba a ocurrir después de que el Presidente Alberto Fernández ​dijese en el fin de semana: "No vamos a emitir a lo loco".

Sus palabras llegaron después del fracaso del canje que ofreció el Tesoro, que sólo logró el 10% de adhesión.

Guzmán volvió a la carga y llamó a una licitación para colocar tres bonos (atados a la inflación, la tasa de interés y el dólar) para conseguir pesos y así hacer compensar los que se podrían volcar al mercado por el AF20.

Economía no dio oficialmente el resultado de esa licitación, pero en el mercado financiero se dijo que la compra de esos bonos cubriría entre el 40% y el 50% del vencimiento del Dual que ya tenía el 10% de la semana anterior. ¿Lograr fondos por el 60% del vencimiento no era festejar?

Evidentemente no, o por lo menos así lo entendió el Presidente que el lunes a la noche tomó la decisión de reprogramar el AF20 ante la alternativa de de tener que emitir demasiado pesos y endureciendo su discurso frente a los bonistas.

El Ministerio de Economía emitió un comunicado con un tono de dureza extraño en Martín Guzmán con dos párrafos para destacar.

Uno es claramente político y no por eso novedoso al afirmar: "Este Gobierno no va a aceptar que la sociedad argentina quede rehén de los mercados financieros internacionales, ni va a favorecer la especulación por sobre el bienestar de la gente".

Un mensaje implícito en esa frase podría ser: no voy a emitir para pagarle a los acreedores externos después de suspender la fórmula de indexación de las jubilaciones para contener una parte del gasto público.

El otro párrafo destacado fue, al hablar del fallido canje del AF20: "Hubo cooperación de tenedores locales, no hubo cooperación parte de un grupo de fondos extranjeros que poseen la mayor tenencia del instrumento".

Así el comunicado de Guzmán se refirió, sin mencionarlo, al fondo Templeton, un tenedor importante de deuda argentina frente al que el Gobierno endureció las posiciones.

¿Tendrá que ver con la llegada de la misión del FMI​ (Guzmán logró un buen diálogo con Kristalina Georgieva) y después que el organismo propuso aplicar una quita fuerte a los bonistas?

Es claro que el Gobierno hizo su apuesta para conseguir una postergación de los pagos al FMI (en 2022 y 2023 vencen US$44.500 millones) antes que una buena relación con los acreedores privados.

Y entre las paradojas de estos días está el hecho de que Kicillof queda como el ortodoxo que paga los vencimientos en dólares y posterga el pago de un compensatorio a los docentes mientras que Guzmán aparece como heterodoxo defaulteando un pago de capital en pesos y se endurece con los bonistas.

El fantasma de una gran emisión de pesos en el corto plazo continuará, por lo menos, hasta fin de marzo, cuando los vencimientos alcanzan a 445.000 millones de pesos, pero difícilmente se pueda llegar actuando a "prueba y error". La caída de los bonos en dólares del martes vuelve a demostrar que los cambios sorpresivos tienen costos y que la negociación de la deuda entró en etapa de definiciones.

Probablemente, el telón comenzará a correrse con la presencia de Martín Guzmán en el Congreso quien, sin "power point" ni cuadros con números precisos ni compromiso de metas, les brindará a los legisladores un panorama sobre el "camino fiscal" que tiene previsto para llegar al equilibrio de las cuentas públicas en el mediano plazo.

La reprogramación compulsiva de un bono en pesos agrega incertidumbre sobre el menú de opciones con que cuenta el equipo económico para transitar hasta el 31 de marzo, cuando el Gobierno tiene previsto dar por terminada la negociación de la deuda.

En el caso del AF20 eligió la opción menos esperada por los operadores del mercado y a poco de andar se conocerán los costos.

Daniel Fernández Canedo

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