Viernes, 15 Mayo 2020 00:00

1918: INTIMIDAD DE UNA PANDEMIA (PARTE VII): La primera oleada fue benigna - Por Omar López Mato

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A pesar de llevar su nombre la pandemia de 1917-18 no se originó en España, pero allí tuvo más difusión en ese país por no existir la censura como en los países beligerantes y porque el mismo rey, don Alfonso XIII, padeció la enfermedad.

 

De España pasó a Portugal casi al mismo tiempo que se registraban los algunos casos en Grecia y los primeros muertos en el Reino Unido. La epidemia se manifestó más enérgicamente en Alemania y de allí pasó a Dinamarca, Noruega, Holanda y Suecia.

El virus llegó a la India en mayo cuando un grupo de trabajadores portuarios de Bombay cayeron enfermos, en pocos días la epidemia llegó a Calcuta. Casi al mismo tiempo hizo su aparición en Shangai y recorrió a la China como un tsunami. En septiembre estaba en Australia y en pocos días dejó postrado al 30% de la población.

Sin embargo, este primer pico demostró ser poco letal. En Francia de los 600­ norteamericanos admitidos al hospital sólo murió uno. El ejército francés sólo reportó unos doscientos muertos entre los 40.000 hospitalizados. En la marina británica dejó en la cama a más de 10.000 tripulantes, pero no se reportaron casos letales. Le decían la fiebre de los tres días porque la mayoría volvía a sus tareas al cabo de ese tiempo.

La corta duración y la leve forma clínica hicieron dudar a varios médicos en Italia e Inglaterra que se tratase del virus de la influenza. El 13 de julio de 1918 apareció un artículo en The Lancet dudando de esa etiología.

Sin embargo, en Estados Unidos aparecieron formas clínicas más severas como hemorragias pulmonares que conducían a la muerte en 48 horas. Esta disparidad de síntomas hizo sospechar a algunos profesionales que se trataba de otra enfermedad.

A fines de mayo, en Europa, esta forma clínica más severa se hizo más elocuente, a punto tal que el 5% de la población se vio afectada, comprometiendo a adultos jóvenes que comenzaron a morir.

Enseguida se encendieron las alarmas, el grupo de Welch y Gorgas estudió el tema, más cuando 200.000 soldados británicos se reportaron enfermos a lo largo del mes de julio, en pleno verano europeo. Sin embargo, para fines de agosto los periódicos ingleses daban la epidemia por concluida y se alegraban de que hasta entonces la enfermedad había tenido un curso benigno. Fue una apreciación apresurada. La segunda ola fue mortal.

¿Qué estaba pasando? ¿Acaso era un nuevo virus? Es improbable que se tratase de un nuevo germen, porque muchos afectados durante el mes de mayo se mostraron resistentes durante el segundo brote.

La otra posibilidad es que dos tipos de virus de influenza se hayan hibridado generando una forma más letal. Esto podría explicar por qué existía esta inmunidad parcial.

La tercera explicación involucra una adaptación del virus al hombre, en un proceso descrito por C. J. Davaine en 1872. Al pasar un germen de animal en animal descubrió que el germen aumentaba su virulencia. Menos cantidad de gérmenes eran necesarios para matar a un individuo.

Sin embargo, esa virulencia desaparecía si el cultivo se guardaba ó se pasaba a otros animales donde podía sobrevivir sin ocasionar daño. Este¨ pasaje y el aumento de la virulencia no evolucionan en forma proporcional ni indefinida. Por ejemplo, el virus del ébola da, inicialmente, formas clínicas muy graves pero con el tiempo inducen formas más benignas de la enfermedad.

Este fenómeno fue aprovechado por Pasteur para atenuar gérmenes que después­ usaba como antígenos. Son las llamadas vacunas a virus vivo. Con este criterio los veterinarios franceses inmunizaron a miles de cerdos contra la erisipela porcina¨.

El 30 de junio de 1918 un barco británico, el HMS City of Exeter atracó en Filadelfia con varios enfermos a bordo. Muchos de ellos estaban en condiciones desesperantes. Aunque se tomaron todas las precauciones para evitar el contagio y las autoridades sanitarias locales avisaron a Washington, el virus se dispersó generando la segunda oleada de la pandemia que traería funestas consecuencias en todo el mundo.

Omar López Mato

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