Martes, 26 Mayo 2020 00:00

Encuesta UCA: marcado descenso de los ingresos de la población por la cuarentena - Por Ismael Bermúdez

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El 38,8% de los hogares declararon que los ingresos familiares durante la cuarentena se redujeron hasta un 50%, mientras que para un 18,8% la reducción habría sido mayor al 50%.

 

A pesar de las ayudas económicas que dio el Gobierno, la disminución de la actividad económica como consecuencia de la pandemia por coronavirus y la cuarentena generó un marcado descenso de los ingresos de la población.

Según los datos de una Encuesta del Observatorio de la Deuda Social (OBDS) de la UCA (Universidad Católica Argentina​) en base a un Encuesta realizada en Capital y GBA los primeros días de mayo, el 48% de los hogares del conurbano recibieron ayudas monetarias del Estado y al mismo tiempo hubo una caída significativa de los ingresos corrientes de los hogares.

Así, en la Región Metropolitana el 38,8% de los hogares declararon que los ingresos familiares durante la cuarentena se redujeron hasta un 50%, mientras que para un 18,8% la reducción habría sido mayor al 50%. El 37,1% de los hogares manifestó que los ingresos no variaron, a la vez que un 5,1% declaró haber incrementado los ingresos familiares en el contexto de cuarentena.

Entre los que mantuvieron sus ingresos se destacan las clases medias profesionales, técnicos obreros y empleados calificados de sectores que continuaron en actividad, a través incluso del teletrabajo. Y entre los que mejoraron sus ingresos hay una porción de hogares de desocupados o subempleados pobres, trabajadores marginales, beneficiarios de programas sociales que lograron compensaciones sociales.

No obstante, al mismo tiempo el 11,4% de los hogares que pudo incluso ahorrar declaró que los ingresos les alcanzaron para cubrir sus gastos tanto entre los empleos pleno técnico-profesional y entre aquellos que no eran pobres 2019 y también entre sectores de desocupados y trabajadores marginales pobres.

Reducción de los ingresos durante la cuarentena



Fuente: UCA Infografía: Clarín

 

Todo esto se explica, según Agustín Salvia, director del OBDS, “por la parálisis de la oferta y demanda de bienes y servicios generados por el aislamiento obligatorio que hizo que las necesidades de gastos se reduzcan y que el eventual menor o mayor ingreso disponible permitiera cubrir dichas necesidades”.

De esta manera, Salvia agregó que “en este contexto, a pesar de la caída de los sectores medios y la mejora de sectores muy pobres, las desigualdades sociales en términos de capacidades más estructurales de consumo se profundizaron. El aumento de la inseguridad alimentaria y del endeudamiento de los hogares da cuenta de este proceso. Y la apertura de la cuarentena permite prever una demanda insatisfecha contenida que enfrentará limitaciones estructurales y desequilibrios en los precios que implicarán un nuevo aumento de la pobreza y harán más graves las desigualdades sociales”.

La Encuesta arroja un aumento de la inseguridad alimentaria severa, que mide las situaciones de privación más extrema (reducción de la dieta y experiencias de hambre en el hogar) que, entre 2019 y cuarentena 2020, pasó del 5,8% al 8,6% de los hogares del AMBA y entre los hogares que en 2019 eran pobres aumentó del 11% al 19%.

Este incremento en la inseguridad alimentaria total se explica principalmente por el deterioro de la situación de los hogares que no eran pobres en 2019. Esto se explica por el retroceso en la situación económica de clases medias bajas y sectores obreros-empleados no pobres o pobres que al momento de la crisis no disponían de programas de protección social, o que si los tenían, no fueron suficientes para amortiguar la parálisis económica. A esto se sumó, el mayor deterioro absoluto de un sector pobre estructural ya afectado por el riesgo de inseguridad alimentaria, el cual profundizó su problemática, sobre todo en aquellos casos no afiliados a la seguridad social o a los programas de protección social (AUH-Alimentar).

En cambio, Salvia dice que “un dato relevante es la mejora observada en aquellos hogares pobres con protección social (programas-AUH-Alimentar-comedores-viandas), donde el impacto de la crisis fue menor o incluso superador de déficit previos en materia de seguridad alimentaria. Sin embargo, esta situación parece haber operado en sentido inverso cuando esos mismos hogares pobres no contaban contar con esos sistemas asistencias. Mucho más en el caso de hogares de autónomos o asalariados cuasi informales, no necesariamente pobres en 2019, donde el ingreso familiar dependía casi totalmente de ingresos laborales”.

Por otro lado, “al reducirse la capacidad de ofrecer y generar trabajo hubo un aumento de la precariedad laboral en el sector formal, aumentando la segmentación estructural del mercado de trabajo”, concluyó Salvia.

Ismael Bermúdez

Visto 159 veces Modificado por última vez en Martes, 26 Mayo 2020 17:29

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