Domingo, 04 Diciembre 2016 10:06

Duro con él

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Ha muerto Fidel Castro, un tirano latinoamericano.

No fue uno más de la larga lista de sátrapas sudamericanos, Fidel se erigió en el líder indiscutido de estos hipócritas conductores de masas que con la palabra revolución a flor de labios convencieron a muchos incautos a involucrarse en grandes experimentos sociales que terminaron en desastre.

 

 

Con la excusa de sacar a sus pueblos de la miseria, los llevaron al séptimo círculo del infierno.

 

El caso de Castro fue paradigmático, porque en él se vieron reflejados políticos, pensadores y jóvenes idealistas, entusiasmados por la imagen romántica de un conductor barbado, quien empuñaba un fusil y prometía el paraíso socialista.

 

Ambicioso y desconfiado, era dueño de una verborragia abrumadora, que le sirvió para justificar sus fracasos con una dialéctica que hubiese sonrojado de envidia al parco camarada Stalin, con quien compartía tenebrosos hábitos totalitarios.

 

Contradictorio hasta el final, a pesar de su proclama libertaria, sometió a Cuba a una represión brutal, silenciando a quien se atreviera a disentir, incluso a aquellos que lo habían acompañado en sus días de conquistador.

 

Embustero de gran estirpe, sacó a su nación de las garras del “imperialismo yanqui” para someterlo al oso soviético. Como una prostituta de lujo (al igual que las que proliferaron bajo su mandato a falta de mejor trabajo) se vendió al oro de los rusos, los únicos dispuestos a bancar su caótico menjunje sociológico.

 

La caída del Muro de Berlín, lo obligó a Fidel a apretar el torniquete de una nación que se desangraba por los entuertos obstinados del jerarca cubano, quien a pesar de su uniforme, se regodeaba con los lujos burgueses que tanto denostaba en sus discursos.

 

Todo era válido para alimentar la crujiente economía cubana.

 

Inventaron historias de curas milagrosas para atraer enfermos desesperados de todo el mundo a fin de agotarles las esperanzas y los ahorros.

 

Fidel aceptó con gusto el dinero teñido de sangre de la guerrilla sudamericana para sostener tu fantasía caribeña, dando albergue a asesinos y bandidos, y asistiendo a los ilusos (que nunca faltan); entusiasmado en transferir el perdidoso modelo cubano a las demás naciones del mundo, apoyó a cualquier tirabombas dispuesto a sembrar el caos, como lo fue Chávez, último mecenas del espejismo cubano.

 

Fidel no dudó en enviar a sus connacionales a morir al África para satisfacer las veleidades ideológicas del imperialismo soviético, mientras millones de dólares engrosaban las arcas familiares. Los Castro se enriquecieron a costa de la sangre y la miseria de su pueblo.

 

Si en este mundo imperase la cordura, Fidel no hubiese durado sesenta años agobiando a una nación, ni hoy hablarían de él cómo el prócer que no fue. Pero a esta altura de los acontecimientos debemos darnos por enterados que el mundo está lleno de fanáticos y despistados que lamentarán su desaparición, hablarán loas y recordarán sus discursos soporíferos como piezas de retórica.

 

Si hubiese una lógica en el juicio de la historia, deberíamos esperar un profundo repudio a lo actuado por Castro pero hasta ahora, este juicio de la historia ha demostrado que la misma se atora con los testimonios sentimentaloides de una equívoca corrección política. Hay gobiernos que condenan la violencia de Estado, pero se olvidan de los miles de opositores que Fidel condenó a la cárcel o al paredón. Hay naciones que se dicen democráticas, pero abalaron un régimen que se mantuvo en el poder por 60 años sin elecciones, vapuleando a la oposición, bastardeando la libertad de prensa, y para colmo, hoy lo despiden a Castro como un prohombre.

 

La historia las escriben los que ganan… o los que mejor la escriben y siempre habrá una pluma corsaria dispuesta a construir un relato y a alabar a este tirano caribeño, que no dudó en matar, mentir, reprimir, para aferrarse al poder como un parásito chupasangre.

 

Omar López Mato  

Médico y escritor    

Su último libro es IATROS Historias de médicos, charlatanes y algunos tipos con ingenio

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