Domingo, 13 Noviembre 2016 09:12

La patria posible

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Ha pasado un año desde las últimas elecciones.

Muchas cosas han cambiado, pero otras persisten.

 

 

No se puede modificar una cultura del día a la noche, menos cuando existe una brecha ideológica tan grande. Y tampoco se pueden cumplir los ideales sin sostenerse en el tiempo. Para lograr metas, siempre hay que hacer concesiones. La pregunta es ¿hasta dónde se cede? ¿Cuál es el límite?

 

En aras de la gobernabilidad, el gobierno cambió la política de ajuste por un gradualismo que va a prolongar el saneamiento del país. ¿Había otra opción? Creo que no.

 

Para evitar el mal humor social (que existe y se manifiesta de muchas formas). Seguimos emitiendo y endeudándonos para mantener ñoquis y planes sociales. En el ínterin persiste una presión impositiva que es poco estimulante para los negocios o para trabajar. Hay que hacer una revisión impositiva total.

 

Dos pesos de cada tres que genera el gobierno van para pagar sueldos estatales. Ya sabemos cómo termina esta historia: endeudamiento + gasto público + inflación = Caos.

 

¿Se puede hacer algo más o solo cronoterapia y esperar que las cosas cambien gradualmente a medida que mejoran los parámetros económicos gracias a las inversiones? No hay muchas opciones.

 

El dialoguismo se ha confundido con debilidad y el kirchnerismo agonizante pega golpes al aire. Un descerebrado desafía a la Justicia si se la pone presa a Cristina, una vieja desquiciada dice cualquier cosa para zafar de los desfalcos millonarios en los que se vio involucrada, un organismo internacional pide la libertad de una mujer que ha malversado fondos públicos y para colmo, se perdieron las pruebas contra Aníbal y Boudou pone las patas en remojo. Este gradualismo judicial resulta irritante. ¿Van tardar 40 años en decidirse?

 

El tiempo parece conspirar contra el cambio.

 

Las calles siguen cortadas y el famoso protocolo no funciona. Los gastos de representación son más de lo que esperábamos. ¿Qué hacen legisladores argentinos esperando en New York los resultados de las elecciones en EE.UU.? ¿Pensaban que Trump los iba a saludar o a pedirles consejo?

 

Solo pedimos un poco de recato republicano. Necesitamos un poco de cordura.

 

Fueron años de despilfarro, de cultura populista, facilista, manejada con la misma destreza propagandística que Goebbels o Apold. Los K sembraron al país de un relato distorsionado mientras las actuales autoridades muestran el esplendor de sus malversaciones y estafas, pensando que esta evidencia será suficiente para su irremediable destrucción. Lo mismo pensaron del peronismo en el ‘55… y ya sabemos cómo terminó la historia.

 

A un año de una intensa campaña electoral como la del año pasado, la maquinaria política se pone en marcha. Hay que ganar para tener mayoría en un congreso que permita llevar adelante un cambio que no ha sido tan profundo como lo deseado (entre otras cosas por varios frentes opositores).

 

Después habrá que ganar la otra elección y la otra, y otra… y al final se termina gobernando por un año y el siguiente se pasa en campaña. ¿Y si cambiamos y las autoridades se ponen a gobernar sin pensar en la próxima elección?

 

¿Por qué especular con la elección de Cristina, si hizo todo lo que hace años sabemos que hizo? Si robó a mansalva, si le entregó millones a Báez para rutas que no hizo, si vació al país. ¿Por qué especular con que se presente a elecciones a fin de dividir al peronismo?

 

¡¿Le vamos a dar fueros a Cristina?!

 

¿No sería mejor para el país que los corruptos vayan presos? Es una pregunta muy simple. ¿Es tan difícil la respuesta? Parece que todo, principios ideológicos, economía y justicia debe someterse a los avatares de las luchas de comité.

 

“Cambiar” es no especular y sancionar a los que mal obraron.

 

“Cambiar” no es ganar las elecciones recurriendo a distribuir la leche de la vaca sagrada del Estado.

 

“Cambiar” es gobernar de acuerdo a las creencias de uno y no pensando en la próxima elección.

 

No hay que resignarse a hacer la Patria Posible, sino hacer posible una patria mejor.

 

Omar López Mato 

Médico y escritor    

Su último libro es IATROS Historias de médicos, charlatanes y algunos tipos con ingenio

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