Domingo, 12 Junio 2016 09:22

Y que gane el más mejor

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Algunos memoriosos recordarán con una sonrisa esta expresión tan común al comenzar los partidos hace años atrás, cuando el fútbol no se había convertido en refugio de mafias ni en curros multimillonarios o fuentes de evasión fiscal.

Los jugadores, generalmente pibes de humilde extracción, no se expresaban correctamente dando lugar a recordados “furcios” como cuando José María Muñoz le preguntó a uno de ellos, destacando la forma en que había corrido durante el partido ”Pero dígame Fulanito ¿Cuántos pulmones tiene usted?” “Uno como todo el mundo, Muñoz”.

En los reportajes que solían realizar antes de la contienda deportiva era una muletilla terminar con la consabida formula “Y que gane el más mejor”. Hoy esa expresión ya no se escucha porque los jugadores son capaces de matar al contrincante y si no lo hacen es porque las penas aplicadas por los árbitros son mayores. Los que no tiene empacho en matarse son las hinchadas motivadas por las intenciones “non sanctas” de la dirigencia. Los clubes y la AFA, se han convertido en versiones en escala del país: reinan los intereses espurios, y el desorden donde nacen las oportunidades para generar curros que otorgan pingües ganancias con las que mantienen a los hinchas predispuestos a presionar a sus contrincantes en la política del club. Esta concesión no es gratuita porque los dirigentes terminan siendo rehenes de sus secuaces como el Dr. Frankenstein y lo era de su criatura.

Este ambiente de confrontación se ha trasladado a la política, donde el que resulta perdidoso de las elecciones no termina deseando que gane “el más mejor”, y cuando aún no se han guardado las urnas comienza la oposición feroz que se extiende a extremos insólitos como destruir el humilde puesto de churros del señor que donó sus cien pesos a la causa de Cambiemos, o los brillantes considerandos de la intelectualidad K, que en boca de Hernán Brienza ensayan hipótesis  tales como que la corrupción es necesaria para hacer política, ya que sin plata no hay democracia. Mientras el lector trata de colocar nuevamente su mandíbula en su lugar (descolocada por el asombro), cito textualmente lo que escribió en el diario Tiempo Argentino: “No hay que ser ingenuos, solo son decentes los que pueden darse el lujo de ser decentes (Sic)”. Sin el financiamiento espurio solo podrían hacer política los ricos, los poderosos, los mercenarios, los que cuentan con recursos o donaciones de empresas privadas u ONG de EE.UU.”. Es la misma lógica que aplicaba Hitler, en su momento el hombre más rico de Europa. Con el dinero que recibía bancaba a su partido y cuando fue irremediablemente derrotado, sus secuaces huyeron haciendo uso del oro robado, comprando pasaportes argentinos que Perón les vendió a buen precio

¿Se necesitan haber comprado estancias que en su conjunto ocupan más área que el Estado de Israel para hacer política? ¿Se necesitan toneladas de plata para hacer política o en todo caso para comprar plazos judiciales?

En la misma línea de Ricardo Forster, el “Chino” Navarro (diputado del FPV) propone derrotar políticamente a Macri para evitar la reelección que en buen romance peronista quiere decir “te vamos a poner todos los palos en la rueda”, como lo han hecho en todos los gobiernos no peronistas desde Frondizi a la fecha.

Después lloramos y alabamos el pensamiento estratégico de Frondizi, la honestidad de Illía o el civismo democrático de Alfonsín, pero atrás de sus caídas en desgracia estaba un peronista atizando la hoguera.

En “El estado del Estado”, el actual gobierno nos hace saber que la deuda dejada por el kirchnerismo asciende a más de 207.000 millones de dólares. ¡Suerte que la política oficial K apuntaba al desendeudamiento y a la disminución de la pobreza! ¡Por una deuda menor caímos en default! Los desmanejos en el PAMI dejaron 400.000 muertos. Un triste final para trabajadores que hicieron sus aportes.

Fabricaciones Militares gasta 11.000 por hora y construye plataformas lanza cohetes para Venezuela (¡), que no se usan.

Aerolíneas Argentinas tiene 12.300 empleados y en 2015 recibió del Estado 500 millones de dólares.

En el ANSES se detecta el 20 % de sobreprecio en algunos productos y Santa Cruz con menos del 1 % de la población argentina recibe el 12 % de la obra pública, y todos sabemos que ha servido, como dice Brienza, “para hacer política independiente” (con la plata de todos…). Y después la gente pregunta dónde está la plata para subsidiar los servicios…

El peronismo incapaz de una autocrítica (como no lo hizo con Isabelita ni López Rega, ni Menem, ni los K) inocentes como se sienten, seguirán marcando la cancha, conocedores de todas las tretas del pressing y la retórica futbolera, las arengas de las barrabravas y el folklore Nac and Pop. Eso de que “gane el más mejor” suena a meritocracia, y nada está más alejado del pensamiento K que el esfuerzo y el juego limpio.

Lo he dicho en más de una oportunidad, Macri no es Adenauer (¡Y los argentinos no somos alemanes!) pero encabeza un cambio que podría conducirnos a una Argentina del trabajo, del esfuerzo, sin estructuras perversas, ni desproporciones enfermizas, en la que de una vez y para siempre gane “el más mejor”.


Omar López Mato 

Médico y escritor    

Su último libro es IATROS Historias de médicos, charlatanes y algunos tipos con ingenio

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