Domingo, 12 Agosto 2018 00:00

Nuestro Ejército

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El 11 de agosto se cumplieron 44 años del secuestro, tortura y posterior muerte del coronel Argentino Larrabure, crimen que ha quedado impune.

 

Desde el año 2007 su hijo comenzó una campaña para reabrir el caso, ya que para las leyes argentinas los crímenes de lesa humanidad no prescriben. En ese entonces la Procuración General (a cargo de Esteban Righi) desestimó el caso.

En la causa paralela iniciada por Arturo Larrabure, en su condición de querellante, expuso la existencia de un plan criminal “diseñado originalmente por John William Cooke para imponer un régimen marxista”, teoría que, de una forma u otra, fue inculcada a los alumnos en los colegios militares de nación –es decir, por institutos docentes Estatales que crearon en el espíritu de estos jóvenes la necesidad de luchar contra una doctrina que destruiría lo que consideraban, los fundamentos de la nación.

También hay que recordar que el pasado 1ero. de agosto se cumplieron 50 años de la muerte de Paula Lambruschini. Mientras que no hay placa recordatoria para Paula, si existe en la lista parcial del Monumento de la Memoria, el nombre de Lucila Revora, su asesina (madre del diputado Wado de Pedro). No fue Paula su única víctima, sin embargo, sus descendientes fueron resarcidos económicamente, no así los familiares de la gente que murió por su culpa.

Esta asimetría es una de las razones que hace tan difícil la reconciliación en este país.

Para colmo, el kirchnerismo, con toda mala intención, se encargó de reabrir una discusión que debería ser terreno de los historiadores y no del Poder Judicial.

Resulta patético escuchar a Boudou diciendo que es un perseguido por la “lucha de clases”. ¡Está acusado de estafa! ¿Qué lucha de clases? ¡Es un ladrón que vive en Puerto Madero!

¡Ahora todos éstos serán víctimas de persecuciones políticas! Cuando se enriquecieron a costa del erario público. ¿No harían mejor en decir “robé y me pescaron” qué continuar con esta hipocresía que a nadie convence? Bueno… hay todavía millones que aún siguen con el versito.

En fin… Volvamos al tema que quiero compartir con usted.

Ahora se discute la integración de las Fuerzas Armadas a la sociedad y el roll que deben cumplir en este nuevo contexto, sin hipótesis de conflictos a la vista, pero con la creciente amenaza interna del narcotráfico.

El mismo cristinismo quiso darle un nuevo roll al ejército de mano del general Milani (con funciones de inteligencia partidaria). Massa en su campaña, también hablaba del nuevo papel de las Fuerzas Armadas como parte de las fuerzas de orden.

Sin embargo, cuando la iniciativa surge del actual gobierno (que la publicidad K intenta asociar con “la dictadura”), a pesar de la integración con radicales que han querido honestamente superar estas diferencias con conceptos como el “Punto final y Obediencia debida”, enseguida saltan a advertir que vamos camino a una persecución ideológica. Nuestro Ejército, en las condiciones que está no puede perseguir ni a su sombra. Sus integrantes, viendo el estado de abandono en que han quedado sus antiguos camaradas (a pesar de los servicios prestados para luchar contra la subversión), difícilmente se embarquen en otra aventura si es que no quedan bien definida sus funciones y la responsabilidad de los que den las órdenes.

El Ejército, la Marina y la Aeronáutica son parte de la nación, excluirlos solo conduce a un despilfarro de recursos.

Además de las funciones de vigilancia e inteligencia o de actuar en desastres naturales, y guerras cibernéticas (donde no tiene mucho entrenamiento) sugiero que el ejército recupere una actividad docente que ha perdido. El servicio militar era, hace años, la vía de entrada a la edad adulta, muchos jóvenes de escasos recursos adquirieron bien o mal un oficio y cierta formación, además de detectarse enfermedades de las que ahora no tenemos idea de su incidencia.

Por su dispersión en el país, el Ejército es la única institución que puede acceder a lugares remotos. Por tal razón, creo que es muy importante que sus cuarteles sean centros de instrucción, alfabetización y atención primaria de la salud. El ejército debe ser el centro de una actividad cívica donde jóvenes de escasos recursos puedan aprender oficios y además ser atendidos llevando adelante el screening de enfermedades con implicancias sociales (tuberculosis, afecciones venéreas, chagas, etc.). y donde aquellos de mayores recursos asistan a formar a los que están en desventaja.

El Ejército, junto al Ministerio de Salud puede ser un lugar propicio para una educación sexual, más sana y acorde a los tiempos que corren.

El Ejército debe ser un lugar de convergencia de la sociedad.

Este Ejército que tenemos es completamente distinto al de 50 años atrás que recibió por parte de un presidente peronista durante un gobierno peronista, la orden de aniquilación de una rama política del peronismo que apoyaba el retorno del general Perón, quien con cinismo había fomentado la expansión del ala izquierda de su movimiento (aunque poca atención le haya prestado al diletante John William Cook).

Para que nunca más se repitan los excesos en la represión, también es necesario que el peronismo abandone esta actitud maquiavélica, hipócrita y cínica que han llevado adelante desde hace 70 años. ¿Lo podrán hacer…? ¿O es mucho pedir?

 

Omar López Mato
Médico y escritor  
Su último libro es El general y el almirante - Historia de la conflictiva relación entre José de San Martín y Thomas Cochrane
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