Domingo, 12 Agosto 2018 00:00

Seis propuestas para un peronismo republicano - Por Fernando Iglesias

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A mediados de 2015 publiqué un libro, Es el peronismo, estúpido, cuyo modesto objetivo era dejar testimonio de mi frustración ante una sociedad, la argentina, que se dirigía directamente al colapso sin comprender la razón de su drama.

 

Inesperadamente, la repercusión que tuvo ese "J'accuse!" municipal fue enorme. El libro trepó imparablemente en la lista de best sellers, se mantuvo allí por meses y me obligó a presentarlo en medio país, ante señores mayores que se acercaban al final de la charla para decirme: "Gracias por contar lo que vivimos" y jóvenes cuyo común denominador era: "Es tal cual me contó mi papá (o mi tío, o mi abuela)".

A los muchachos peronistas no les cayó simpático, claro. Es que, más allá de sus discutibles méritos, Es el peronismo, estúpido logró poner en cuestión el escandaloso fraude moral que el peronismo comete al presentarse como archienemigo del Partido Militar cuando nació de él, llegó al poder gracias a él y copó el escenario político nacional junto con él, como su ala populista. Aún peor, para ellos, Es el peronismo, estúpido logró impactar en la línea de flotación peronista rompiendo la estruendosa omertà que regía sobre las barrabasadas cometidas por el Partido del Primer Trabajador y desplazando varios kilómetros el límite de lo que podía decirse y lo que convenía callar para no ser acusado de traidor a la Patria y al Pueblo por quienes hicieron de esas traiciones una prolongada tradición política.

Nunca me lo perdonaron. Agente del colonialismo inglés, del imperialismo americano, del Mossad. Cipayo. Gorila. Me dijeron de todo, pero era previsible. Los insultos de los peronistas, me los esperaba. Lo que no me esperé jamás fue la reacción de muchos no peronistas que, en lugar de discutir los argumentos del libro, que para eso estaban, me acusaron de padecer un TOC antiperonista y de ser un odiador serial, un promotor de la grieta. A ellos van dedicadas estas líneas, escritas mientras Amado Boudou prueba la cama de su celda y calcula qué se puede llevar del penal cuando se vaya, mientras siguen lloviendo arrepentidos y corruptos al juzgado de Bonadío, y mientras los cuadernos del Frente para la Gloria amenazan establecer un antes y un después de la corrupción en nuestro país. Son unas pocas sugerencias, seis, destinadas a que los peronistas racionales, honestos y republicanos que claman ser diferentes de Cristina recuperen la senda del bien guiados —ojalá— por el Santo Padre que vive en Roma.

La primera sugerencia es fácil. Amigos del Pejota y el Frente Reciclador, si un simple chofer con el cual los Kirchner no tenían ningún lazo de confianza vio todo y anotó prolijamente todo en sus cuadernos; ¿se imaginan todo lo que deben saber los jefes de gabinete de los Kirchner, Alberto Fernández, Sergio Massa, Aníbal Fernández y Jorge Capitanich? ¿Se imaginan lo que no habrán visto y oído en tantas horas pasadas juntos al Jefe y a la Jefa en Olivos y la Casa Rosada? Visitas. Valijas. Contactos. Bolsos. Audiencias. Mochilas. Maletines. ¿O no saben nada? ¿O no vieron nada? ¿El único que vio los bolsos que transportaba Baratta fue el pobre Abal Medina, pasado misteriosamente de la Georgetown University a las huestes de estos Bonnie and Clyde nuestro americanos? Háganme caso, muchachos; si quieren sacar chapa de diferentes y honrados pídanle al Albertito y al Sergio, por lo menos, que le lleven a Bonadío sus propios cuadernos Gloria; a ver si se redimen y les creen un poco.

La segunda propuesta ya es más complicada, pero probemos. Compañero Pichetto, usted que es tan versado en Unamuno, ¿tendría la amabilidad de aprobar la extinción de dominio que llegó al Senado con media sanción de Diputados? Así como está, no se moleste; que ya bastante floja es la versión de la ley que hubo que negociar con todos los bloques peronistas de Diputados como para que le saquen la poca pimienta que lleva. Claro, peor es que usted proponga, ni más ni menos, que un simulacro que deja las cosas como están, para que nadie devuelva nada hasta el Juicio Final o el fin de los tiempos; lo que suceda primero. Sería lindo, senador, que los ladrones devolvieran la que se llevaron. Sobre todo, porque si pudiéramos recuperar aunque más no fuera un poco, podríamos hacer aunque más no fuera un poco de lo mucho que falta: mano doble y banquinas en las rutas de la muerte, frenos para el Ferrocarril Sarmiento, desagües en la ciudad de La Plata, red de gas natural para las escuelas de Moreno. Sería un lindo gesto, ¿sabe? Una especie de arrepentimiento sincero de los peronistas que desde el Senado y Diputados les facilitaron a los Kirchner 12 años de mayorías automáticas y ahora no quieren hacerse cargo de las consecuencias.

La tercera, ya le tengo poca fe; pero nunca se sabe. También va dirigida al senador Pichetto; capo di tutti i capi del bloque peronista que desde 1983 posee la mayoría en el Senado. Desde luego, no bajaron de un plato volador sino que llegaron allí gracias a los votos de millones y millones de argentinos que hoy se preguntan, por primera vez y con asombro, cómo fue que tuvimos jueces como Norberto Oyarbide. Y bien, senador: sáquenle los fueros a Cristina, y de paso, al Carlo. Así la gente no termina pensando que el Senado se ha convertido en un cementerio de dinosaurios en que los ex presidentes corruptos, y los ex gobernadores corruptos, y los ex loquesea corruptos, todos ellos del mismo partido, van a pasar lejos de la Justicia sus últimos años. La entera Argentina se lo pide, senador. Las madres de Once y las viudas de Río Tercero se lo piden. Los que tratamos de hacer lo que podemos desde nuestras bancas y estamos hartos de que se nos trate de delincuentes por el solo hecho de haber aceptado ser parte del Poder Legislativo se lo pedimos. Recuerde, senador —usted, que tanto le gustan las citas—, que el Parlamento es el "corazón de la democracia" para Tocqueville, así que si seguimos usándolo como aguantadero en cualquier momento nos va a dar un ataque cardíaco.

La cuarta de mis propuestas para fundar un peronismo honesto y republicano es más abierta. Va dirigida a todos los afiliados del Partido Justicialista que hoy se ofenden cuando se les recuerda que la mafia kirchnerista formó y forma parte de ese partido. Hagan así: escriban una carta que comience: "Querido presidente Gioja. Estimado vicepresidente Scioli. Amados miembros del Tribunal de Disciplina. Por la presente solicitamos que expulsen de nuestro prestigioso partido a todos los ladrones que vemos a diario revoleando bolsos y pesando euros en las pantallas de televisión. Como siempre decimos, no son peronistas. Y si no son peronistas, ¿qué hacen en el Partido?". Y cierran con alguna frase amable que destaque que de ninguna manera Gioja, ni Scioli, ni los del Tribunal de Disciplina, han tenido nunca nada que ver con el kirchnerismo; así sale. Háganlo, por favor, muchachos pejotistas que tan amablemente me saludan por las calles, militantes que claman inocencia, peronistas honestos que han tenido la mala suerte de formar parte de una historia gloriosa a la que unos simples cuadernos parecen estar poniéndole un fin definitivo. Si no, van a predominar las mentiras espurias, la fake news gorila, que sostiene sin fundamento que Néstor y Cristina son afiliados al Partido Justicialista desde hace tres décadas y que vaciaron Santa Cruz, primero, y el país, después, como intendentes, gobernadores, diputados, senadores y presidentes de la Nación votados en la boleta de ese partido.

Finalmente, una idea menor. Un consejo duranbarbista que solo tiene sentido usar después de haber aplicado prolijamente las cuatro propuestas anteriores. Si quieren ser el cambio, lo nuevo, séanlo de veras, compañeros. Si quieren presentarse en 2019 diciendo que no han tenido nada que ver con los K, prueben a llevar de candidato a alguien que no haya sido K; alguno que no haya sido jefe de gabinete, ni ministro, ni senador, ni diputado, ni gobernador obsecuente durante los 12 años en los que el kirchnerismo vació la Argentina con el apoyo del Partido Justicialista. Alguno debe haber. Revisen en los concejos municipales y los distritos escolares, por las dudas. Sobre todo, no le hagan caso al bombero incendiario que nos presentó a los Kirchner como una simpática parejita de abogados patagónicos en 2003, cuando ya se habían cargado los fondos de Santa Cruz y medio Río Gallegos. Sí. Hablo de ese mismo Eduardo Duhalde que hoy anda proponiendo la candidatura de Roberto Lavagna, acaso como recompensa tardía del rol que desempeñó la candidatura a presidente de Lavagna en 2007 para dividir a la UCR y la Coalición Cívica, y permitir la primera presidencia de Cristina. Y si les sobra, compañeros, prueben también a proponer de vez en cuando alguna idea que no sea K, ya que seguir insistiendo con las locuras que nos dejaron en la lona después de 12 años de mayorías parlamentarias, tasa del dólar cercana a cero, auge de los países emergentes y soja a 480 dólares promedio podría no ser muy atractivo ahora que nadie tiene mayoría en las Cámaras, la soja está a 310 dólares, la tasa del dólar y el petróleo suben y suben, los emergentes se caen a pedazos y mister Trump se divierte en Twitter declarándole la guerra comercial a China.

Pónganse las pilas, cumpas. Los queremos. Después de todo, este Nunca Más de la corrupción que parece haber comenzado, y ojalá no decaiga, puede terminar siendo una enorme oportunidad no solo para el país sino para el propio peronismo. La de hacer la renovación que prometen desde los 80 y nunca les sale. La de dejar de ser una oposición tirapiedras y fundar un peronismo racional, republicano y honesto. La de volver a ser una opción de gobierno. Desde luego, apenas quienes fueron jefes de gabinete K se presenten en Comodoro Py y declaren lo que saben, luego de que en el Senado le quiten los fueros a Cristina y sancionen la extinción de dominio, y después de que echen a los corruptos del Partido, encuentren un candidato que no haya sido kirchnerista y desarrollen alguna idea distinta a las que nos dejaron con 30% de pobres, las instituciones rotas y el país destruido.

Fernando Iglesias  
Diputado nacional

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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