Domingo, 16 Septiembre 2018 00:00

Un mundo paralelo

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Mi padre decía que el vivo aprende de los errores ajenos y el tonto, ni siquiera de los propios.

 

No decía ni el más inteligente, ni el más instruido, sino el vivo, el astuto, aquel que puede ser analfabeto, que puede no ser brillante intelectualmente, pero que sobrevive y se destaca a pesar de su escases de medios. De allí que tener al equipo económico con más preparación académica de los últimos 60 años, no es garantía de éxito. Probablemente este nos salve de algunas burradas ecuménicas como las que sufrimos a manos de Kicillof y sus secuaces.

Es bueno revisar lo actuado en estos últimos dos años con perspectiva histórica para no pisar de nuevo la cáscara de la banana y tropezarnos, aunque la avenida esté sembrada por bananas que nuestros predecesores han distribuido con esmero. Merece valorarse como una crítica constructiva.

  • 1) La Argentina no funciona con un dólar barato, porque el costo nacional, ineficiencia del Estado, costo sindical, asistencialismo, la deuda pública y la enorme presión impositiva, nos convierte en un país caro, que solo puede competir con productos agrícolas contra otra naciones del mundo.
  • 2) En un país que no está acostumbrado a la flotación, toda corrección de valores es interpretada como traumática (la sombra del 2001 nos persigue) y el gobierno cayó en la tentación de rifar reservas ¿Cuántos millones nos salió frenar esta acomodación del billete americano que de una u otra forma hubiese llegado? Lo único barato en la Argentina estos últimos dos años, fue el dólar.
  • 3) Cuando el gobierno no cumple su palabra crea desconfianza y todos saben que la confianza es la base de la economía. El ingreso de capitales extranjeros que crearon un cuadro de euforia inicial, se acabó cuando les quisieron cobrar impuestos a los activos financieros. Obviamente se fueron (al igual que mucha plata local) y crearon un agujero que el gobierno debió tapar con la plata del Fondo.
  • 4) Ahora el gobierno está tentado de incurrir en un error semejante: hay bienes que se repatriaron bajo ciertas condiciones y ahora este mismo gobierno quiere cambiar la cancha. Eso no solo es falta de viveza, sino atentar contra la confiabilidad. Sí un amigo lo engaña ¿sigue siendo su amigo?

Este gobierno, como muchos que los precedieron, pesca en la pecera y caza en el zoológico. Es vox populi (y esto lo deberían saber) que la economía argentina tiene una alta evasión fiscal ¿un 30 %? Pongale. Si es el 30 % del PBI hablamos de 150.000 millones. Esa plata debería reportar un 30 % en impuestos… ¡Oiaaa!

Es lo mismo que le pedimos al fondo… ¡Mirá vos! Eso quiere decir que si hubiesen hecho lo que debían hacer (hacer que se cumplan las leyes) no deberíamos estar mendigando por el mundo, ni hipotecando el futuro de varias generaciones. No hay que seguir aumentando la presión impositiva entre aquellos que si lo pagan. En lugar de pedir plata prestada a Trump (¿Quién duda que Trump bendice el préstamo del Fondo?) hubiese sido mejor pedirle ayuda para extraditar el dinero de los argentinos que está en bancos americanos. (convertidos en los nuevos paraísos fiscales). Esta es una forma rápida de aumentar la base imponible.

La Argentina hace 6 años que no crece… y sin embargo este gobierno siguió con un modelo atemperado del kirchnerismo. No solo no crecimos, sino que estamos en una recesión mayor y más endeudados. ¿Por qué? Porque pocos han invertido en producción, ya que la presión impositiva quita todo interés en invertir en un país cuyo Estado gasta más del 50 % del PBI en burocracia y asistencialismo. Las actividades productivas lícitas no ganan dinero porque lo confisca el Estado. Entonces ¿quién invierte? ¿Con qué plata? Si el gobierno está pensando en cobrar impuestos retrógrados, como ingresos brutos e impuestos a los bienes personales, aunque éstos sean productivos y den trabajo legítimo, que es lo que más falta en Argentina. ¡Trabajo productivo!

El jueves 29 de agosto el país sufrió un golpe de Estado económico: un grupo de banqueros ligados al kirchnerismo atacó la frágil estructura económica del país.

El gobierno ¿qué hizo? Una vez más dilapidó plata del Central. Y una vez más, corrió a pedir más plata del FMI. Y una vez más reimplantó las retenciones y aumentó los impuestos. Lo vuelvo a repetir: No hay que ir a Harvard para pedir plata prestada y aumentar los impuestos. ¡Un poco más de imaginación, muchachos! Saben muy bien que, a más presión fiscal habrá menos inversión y más evasión.

La hipertrofia Estatal y su subsecuente aumento de la presión fiscal, termina afectado a los pocos que trabajamos para mantener el festival y a los pobres con el impuesto inflacionario… Y ¿qué hicieron los políticos responsables de llegar a esta situación? Nada. ¡Siguen creando impuestos que distorsionan los precios! Seguir haciendo lo mismo, pensando que tendrán otro resultado. Eso es lo que Einstein llamaba estupidez.

A mí me gusta creer que existe un mundo paralelo (no exactamente platónico) donde en el agujero negro del Estado existe otra casa igual a la mía y otro automóvil igual al que tengo y otros bienes como los propios, porque en 30 años de aportante “alguien” se ha quedado con esos bienes que podría haber tenido y que no tengo, tragado por la voracidad de un Estado que no hace nada para enmendar su hambre de bienes de sus ciudadanos.

Nada ha asistido esta enmienda del gabinete “pour la galerie”, este juego de las sillas ministeriales y secretarías. No engañen, no han ahorrado ni un peso.

Tampoco han entregado los honorables diputados ni senadores que han exigido sacrificios sin dar el ejemplo de austeridad. La clase política y sus socios venales, se han llevado la casa, el coche y los otros bienes que usted no puede tener, pero ellos si poseen a través de los impuestos que pagó. ¿Dónde está la plata de la corrupción? Los políticos la dilapidaron en sus campañas y prebendas.

Toda propuesta económica es vana si no crea convencimiento en los interlocutores. Toda promesa es vana si no se cumple lo pactado y crea más incertidumbre. Solo le pedimos una cosa a este gobierno que votamos ansiando un cambio: Cumplan y hagan cumplir las leyes, y sancionen a quienes no lo hagan. Sancionen a los corruptos. Sancionen a los evasores, porque si no hay un estímulo superador, habrá una tentación generalizada de caer en evasiones. No opriman con exacciones confiscatorias porque estarán fuera de la ley y quebrarán la regla de oro de la economía: “La confianza”.

Omar López Mato
Médico y escritor  
Su último libro es El general y el almirante - Historia de la conflictiva relación entre José de San Martín y Thomas Cochrane
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