Domingo, 17 Marzo 2019 00:00

Macri lidera una ofensiva diplomática para desplazar del FMI y el Banco Mundial a los representantes de Maduro - Por Román Lejtman

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Mauricio Macri ejecutó con éxito el primer paso de una compleja operación diplomática que pretende desplazar a los representantes de Nicolás Maduro de todos los organismos multilaterales de crédito para designar en su lugar a los delegados propuestos por Juan Guaidó, presidente interino de Venezuela.

 

Macri coronó hace dos días la eyección del representante de Maduro en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y ahora junto al Grupo Lima y la Casa Blanca busca en el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) desalojar a los delegados del régimen y nombrar en cambio a los expertos designados por Guaidó. Alineada con esta estrategia diplomática, Christina Lagarde ya convocó a una reunión del directorio del FMI para tratar este complejo asunto multilateral que acorrala a Maduro y empodera al presidente Guaidó.

El BID, caso testigo

La contención diplomática ejercida por el Grupo Lima y la resistencia expresa de Rusia y China bloquean por ahora las intenciones militares de Donald Trump. El presidente de los Estados Unidos no descarta una acción armada contra Maduro –golpe interno o invasión armada-, pero no tiene aún consenso interno o externo para reciclar la conocida historia americana que se apoyó en la Doctrina Monroe.

Trump reconoce su soledad política para estas aventuras militares y entonces decidió desplegar una fuerte y compleja ofensiva diplomática que apunta al aislamiento de Maduro y a su asfixia económica y financiera. La Casa Blanca congeló cuentas, suspendió visas americanas, abrió acusaciones por innumerables casos de corrupción contra la nomenclatura del régimen y ahora dispuso barrer a los representantes del régimen de todos los organismos multilaterales de crédito. La lista de Trump incluye al FMI, el BM, el BID y el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF).

Nicolás Dujovne es titular pro tempore de la Asamblea de Gobernadores del BID, que incluye a naciones que apoyan a Guaidó y a países que aún sostienen la continuidad de Maduro. Estados Unidos, Argentina, Brasil, Chile, Alemania, Francia y España, entre otros miembros del BID, consideran indispensable una transición democrática en Venezuela, mientras que China, Uruguay, Italia, México y Bolivia, por citar algunos casos relevantes, consideran que Maduro es un presidente legítimo y que la sociedad venezolana puede resolver su crisis humanitaria sin la intervención del sistema internacional.

Durante la cumbre del Grupo Lima en Bogotá, se resolvió que la ofensiva diplomática contra Maduro en los organismos multilaterales de crédito debía empezar en el BID. Su titular, Luis Alberto Romero, participó de las deliberaciones del Grupo Lima en Bogotá y aceptó apoyar la ofensiva que se planificó en el Ala Oeste de la Casa Blanca.

Primero movió Guaidó, que también estuvo en Bogotá como presidente interno de Venezuela. Guaidó designó como candidato a Ricardo Hausmann, profesor de economía en Harvard, exministro de Planificación de Carlos Andrés Pérez, ex director del Banco Central de Venezuela y economista jefe del BID. Hausmann es una eminencia académica y es reconocido por el poder real de Washington. Su candidatura al BID se ajustaba a los parámetros que exigía el Grupo Lima y su nominación inició un proceso político e institucional sin antecedentes en la diplomacia que se despliega en DC.

Maduro maneja las Fuerzas Armadas, controla el territorio, la administración de justicia e imprime la moneda. Guaidó esta refugiado en la Asamblea Nacional y es apoyado por más de 60 países alrededor del planeta. Sin embargo, no todos esos países pueden aplicar su voto a favor de Guaidó, porque necesitan de ciertas decisiones institucionales domésticas que aún no fueron tomadas. En este contexto, el BID se transformó en un laboratorio político adonde representantes de Estados Unidos, China, Italia, Brasil, Canadá, Argentina y Bolivia, entre otros miembros de la Asamblea de Gobernadores, mezclaban sus ambiciones y sus intereses detrás del caso Venezuela.

Con la designación Hausmann ya anunciada, el canciller Jorge Faurie, el secretario de Asuntos Estratégicos, Fulvio Pompeo, y el ministro Dujovne se reunieron con Macri para diseñar una hoja de ruta que permitiera desplazar del BID al representante de Maduro. Dujovne tenía previsto hacer una gira corta por Houston y el Presidente decidió que también incluyera una visita a la capital de los Estados Unidos.

En Washington, Dujovne se reunió con Steven Mnuchin, secretario del Tesoro, David Malpass, futuro presidente del Banco Mundial, Christian Lagarde, directora gerente del FMI, y Moreno, titular del Banco Interamericano de Desarrollo. El ministro Hacienda analizó con sus interlocutores la situación del plan de ajuste de la Argentina y confirmó la importancia que el caso Venezuela tiene en los despachos más poderosos de DC.

Mnuchin –representante de Estados Unidos en el BID-, Malpass, Lagarde y Moreno respaldaron el movimiento que Dujovne iba a ejecutar para designar a Hausmann en reemplazo del representante de Maduro. Con el respaldo de la Casa Blanca y el Grupo Lima, a Dujovne le quedaba la compleja tarea de lograr quórum en el BID para autorizar la votación y después juntar los votos necesarios que permitiera coronar la jugada que Macri palpitaba desde la quinta de Olivos.

Laura Jaitman como Deputy de Finanzas tuvo un papel relevante en el G20 que se organizó en Buenos Aires. Y ahora está a cargo –informalmente aún—de los Asuntos Económicos Internacionales del Ministerio de Hacienda. Jaitman es conocida en DC y fue muy importante para juntar los votos que permitieron designar a Hausmann en el BID. Dujovne instruía a Jaitman, que negociaba los votos y hacia las cuentas. Cuando el ministro ya había regresado a Buenos Aires (viernes pasado), la ex deputy del G20 le informó desde Washington que Maduro había sido derrotado en el BID.

FMI, en la mira

Lagarde recibió a Dujovne en su despacho del FMI. Ambos analizaron la situación económica de la Argentina, el panorama político a las elecciones de octubre y la crisis en Venezuela. El Fondo Monetario Internacional, el BID, el Banco Mundial y la CAF son organismos multilaterales que serán muy importantes para la reconstrucción de Venezuela. No sólo por sus tasas bajas y sus montos crediticios, sino también para atenuar la voracidad de empresas privadas de países poderosos que pretenderán hacer negocios millonarios con la reconstrucción de un país en llamas y con importantes reservas petroleras.

Para Macri es clave la cooperación internacional y la reconstrucción del Estado venezolano y ya ordenó a Faurie que prepare una unidad en la Cancillería para viajar sin demoras a Caracas. Antes de la debacle económica, Venezuela y Argentina tenían excelentes relaciones comerciales y Macri quiere recuperar ese intercambio bilateral que capotó cuando Hugo Chávez se hizo cargo del Palacio de Miraflores.

Mientras la presión diplomática insiste en forzar una transición democrática en Venezuela, Trump, el Grupo Lima y los aliados europeos de Guaidó insistirán en desplazar de los organismos multilaterales de crédito a los representantes del régimen populista. En este marco geopolítico, Lagarde ya convocó al board del FMI para avanzar como sucedió en el BID.

Un gesto a Guaidó que tiene el camino empinado hacia el Palacio de Miraflores.

Román Lejtman

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