Domingo, 14 Julio 2019 00:00

El kirchnerismo gastó US$ 1.700 millones, pero la usina de Río Turbio requiere todavía US$ 240 millones para poder funcionar - Por Claudio Andrade

Escrito por  Claudio Andrade
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El equipo se dañó porque Cristina Kirchner quiso encenderlo durante un acto para que la graben las cámaras de TV. Luego, fue apagado casi de inmediato y nunca más arrancó. Hay inversores chinos y polacos interesados en hacer funcionar parcialmente la estructura.

 

A pesar de que durante el kirchnerismo se desembolsaron cerca de US$ 1.700 millones, la Central Termoeléctrica de Río Turbio requiere todavía otros US$ 240 millones para ser concluida, según un informe elaborado por las autoridades de Yacimientos Carboníferos a cuyos datos tuvo acceso Clarín.

El descontrolado gasto en que incurrió el kirchnerismo para esa obra derivó en el procesamiento del ex ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, entre otros funcionarios nacionales de la era K, por el desvío de fondos de la obra pública.

Parte de estos US$ 240 millones deberían quedar destinados a solventar los daños en la usina que provocó su encendido durante un breve período para complacer las necesidades de un acto presidido por la ex presidente Cristina Fernández, según explican fuentes especializadas.

Cuando el 4 de septiembre de 2015 la ex mandataria encendió para las cámaras de TV por primera y última vez la usina, los operarios e ingenieros a cargo sabían que se corrían serios riesgos de perjudicar la valiosa estructura, explican hoy funcionarios del área.

Como la central no estaba terminada, decidieron prender el Módulo 1 a su menor potencia, apenas 9,15 MW de 120 MW posibles, para apagarlo casi de inmediato.

Aun así, los efectos fueron devastadores, señalan la fuentes consultadas por este diario.

Aquel día, la ex mandataria se mostró victoriosa al frente de un proyecto que llevaba gastados US$ 1.700 millones, pero que se encontraba inconcluso. En números ideales, la central eléctrica sería capaz de inyectar al tendido nacional 240 megawatts con sus dos módulos en marcha.

Encender el Módulo 1 en condiciones deficientes significó que fueran dañados secciones de las turbinas, el tendido eléctrico y los caños, entre otros equipos. Debido al mal uso, se perdieron millones de dólares en garantías internacionales de firmas como Siemens, que habían vendido al Estado argentino los delicados equipos.

En los meses siguientes, los expertos del complejo “canibalizaron” el Módulo 2 de la estructura para reemplazar las áreas estropeadas del Módulo 1 que había sido bendecido por la mandataria.

Hoy los especialistas que conocen la historia de la central concluyen en que jamás debió encenderse. “Fue un error y solo sirvió para que saliera humo por la chimenea”, dicen fuentes del área de Energía que conocen la trama histórica.

Una vez que la construcción de la usina fue suspendida, quedaron 40 empleados en el lugar, que en la actualidad básicamente hacen tareas de vigilancia y limpieza. En el predio llegaron a trabajar más de 1.000 personas.

Para comenzar a funcionar, el Módulo 2 requiere más de US$ 200 millones y el Módulo 1 otros US$ 40 millones en reparaciones y equipamiento nuevo, explican voces de la Secretaría de Energía de la Nación, que conduce Gustavo Lopetegui.

Tal como pudo observar este diario en un recorrido por el predio, en el complejo, ubicado a la salida del pueblo de Río Turbio, todavía se ven partes de equipos, repuestos y piezas de estructuras embaladas que nunca pudieron ser utilizadas. El gigante está apagado, mudo, y el enorme centro de acopio de carbón no tiene techo.

Allí hay una mina de carbón que debería entregar ese combustible para que funcionen las turbinas. “Para alcanzar un punto de equilibrio en la actividad minera en el yacimiento carbonífero es necesario que funcione la usina”, indica Omar Zeidán, interventor de Yacimientos Carboníferos de Río Turbio (YCRT). “Existen posibilidades de reactivarla y esto beneficiaría a toda la comunidad local, en definitiva”, agrega.

Por estos días, la mina de Río Turbio produce unas 30 mil toneladas de material por mes, pero no están destinadas a la Usina si no que se comercializan en otros sectores del país y el extranjero.

Según la visión de algunos expertos, la central patagónica no representa un negocio tentador en el círculo de empresas medianas o grandes del sector. La mejor oportunidad que tiene el proyecto sería, explican, entregar el Módulo 1 a pequeños inversores extranjeros dispuestos a poner los USD 40 millones que faltan para completar el diseño original.

“Son 100 MW que no mueven la aguja del mercado, pero en el mundo hay micro inversores que se muestran interesados como un negocio más chico que tendría beneficios”, explica un especialista que prefiere no dar su nombre. “Va a ser como entregar el Módulo 1, con una inversión de casi US$ 1.000 millones, a cambio de US$ 40 millones, pero es la forma de sacarlo adelante y beneficiar al pueblo de 15 mil habitantes”, subraya esa fuente.

En marzo de este año, empresarios chinos de la ciudad de Xi’an visitaron las instalaciones para conocer el estado del proyecto. Según trascendió, también hay inversores de Polonia dispuestos a embarcarse en la aventura.

 

Claudio Andrade

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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