Sábado, 21 Septiembre 2019 00:00

Una gran decisión política: Mercosur- Unión Europea (Jesús Rodríguez)

Escrito por  Jesús Rodríguez
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En el Honorable Senado de la Provincia de Buenos Aires participé esta semana en el encuentro Alianza Mercosur Unión Europea: por un futuro común, organizado por el Senado de la Provincia de Buenos Aires, la Unión de Parlamentarios Sudamericanos y del Mercosur, y la Universidad Nacional de la Plata.

La iniciativa me parece importante, tanto por lo central que resulta la alianza entre las dos regiones para el futuro de la Argentina, como por la convocatoria plural y transversal del encuentro, que incluyó a funcionarios y parlamentarios nacionales y de la región, diplomáticos acreditados en la Argentina y asociaciones civiles y académicos.

Mi aporte estuvo orientado a significar la alianza Mercosur- Unión Europea, con una mirada amplia, respondiendo a dos preguntas: qué es y por qué ahora.

Qué es la alianza Mercosur- Unión Europea

Se trata de un acuerdo bi-regional entre una instancia inter-gubernamental (el Mercosur), y una asociación política (la Unión Europea).

El acuerdo es bi-regional y surge por decisión política, lo cual remite a los orígenes de las dos instituciones firmantes, ya que tanto la Unión Europea como el Mercosur son, a su vez, producto de decisiones políticas.

La Unión Europea tuvo como primera instancia la Comunidad Europea del Carbón y del Acero en la década del ’50 -que luego dio origen al Tratado de Roma en el ’57-, cuyo objetivo principal era dejar atrás décadas de guerra que hicieron del suelo europeo un campo de combate.

El Mercosur -obra de la visión estratégica de los presidentes Sarney y Alfonsín – fue concebido a mediados de los ’80 como mecanismo para fortalecer los inicios de la democracia inaugural de la región de América del Sur. Tuvo una dimensión comercial pero su origen fue político, al igual que la Unión Europea. No fue promovido por intereses industriales o sectoriales.

En el caso de la Argentina, Alfonsín sabía que la democracia en nuestro país no prosperaría si los vecinos seguían sumidos en el autoritarismo; trabajó concienzudamente para que la democracia se instalara en toda América del Sur, tal como sucedió.

Entonces el primer punto a subrayar es la razón política de este tratado bi-regional Mercosur- Unión Europea que remite, valida y confirma los antecedentes políticos que dieron origen a los firmantes del acuerdo.

Una nota al pie de página: que el Mercosur sea bi-regional es un paso adelante ya que, cuando hubo que llevar adelante negociaciones con China en la década pasada, cada país lo hizo de forma individual. Ha habido un aprendizaje.

Por qué ahora

El acuerdo se da en un contexto que lo hace posible. Hago breves reflexiones sobre los tres grandes procesos que han distinguido a los asuntos globales en las últimas décadas y luego sobre algunos dinamizadores propios de los firmantes y su actual relación.

1. Contexto político: democratización

A mediados de la década del ’40, terminada al guerra, solo había 12 países con democracia en el mundo. Hoy hay más de 100 países -con la mitad de la población mundial- que poseen gobiernos surgidos por la decisión popular.

Como siempre, hay claroscuros. Según The Economist sólo hay 20 “democracias plenas”, entre ellas la del Uruguay, el único país sudamericano incluido en ese ranking.

Es que la democracia está asediada por la insatisfacción social. Sufrimos una patología que algunos han dado en llamar “diabetes democrática” y que incluye pero no se limita a la corrupción sistematizada en las altas esferas del poder.

2. Contexto económico: globalización

Una de las distinciones de la globalización-entendida como la creciente integración de los mercados- es la dimensión financiera. Sucede que la tasa de transacciones comerciales es mayor a la tasa de crecimiento del producto bruto, pero inferior a la tasa de transacciones financieras. Esto es lo que hace que algunos digan que estamos en la “economía de casino”.

La globalización restringe el grado de acción de los Estados nacionales. El capitalismo funciona a escala global con decisiones que, fruto de los avances tecnológicos, se toman de manera instantánea. Pero los sistemas democráticos necesitan deliberaciones y, en consecuencia, las decisiones llevan tiempo. Esa asincronía genera situaciones indeseables.

Existe una tensión entre el capitalismo funcionando a escala global y la democracia dada por las decisiones tomadas por los Estados.

3. Contexto social: desigualdad

El otro punto es el crecimiento de la desigualdad, que no es lo mismo que pobreza, ya que el funcionamiento del capitalismo a escala global permitió reducir de manera sensible la pobreza. No pensemos solamente en los centenares de millones de chinos que dejaron de ser pobres sino en nuestra propia región entre 50 y 60 millones de ciudadanos dejaron de ser pobres.

Ahora, si bien disminuyó la pobreza, aumentó la desigualdad, una marca de estos tiempos que, en parte, explica la insatisfacción con la democracia.

4. Dinamizadores particulares del acuerdo

Hubo dinamizadores, tanto a escala global como en las regiones.

La reestructuración del poder que se está dando a escala global hace que el Pacífico sea más relevante que el Atlántico y que el Sur sea un poco más relevante que en el pasado con relación al Norte. Esta multipolaridad -que se verifica en materia económica y no necesariamente en cuestiones de defensa- supone un declive relativo de otras regiones.

También se verifican a escala global lo que el pensador alemán, Jürgen Habermas, ha dado en llamar la Internacional de la Ultraderecha. En muchas regiones, también en el Norte desarrollado, emergen.

Este nuevo momento de distribución del poder global tuvo en Europa episodios que dinamizaron la posibilidad del acuerdo: el Brexit en el Reino Unido aceleró la vocación de Europa de contraer un acuerdo con el Mercosur; los resultados de las elecciones europeas que, a diferencia del Brexit, ratificaron la voluntad de una integración europeista, dieron aire a los negociadores europeos para poder avanzar.

En nuestra región de América Latina: la Presidencia Pro Tempore del Mercosur por parte de Macri en el primer semestre; la posibilidad de que la Argentina, por vocación de esta administración, comience a recorrer una integración inteligente al mundo, hizo posible que fuéramos anfitriones de la reunión del Consejo Interminsterial de la OMC y luego la reunión del G20, donde se sentaron las bases para el acuerdo.

Virtuosismo del acuerdo

La vocación de definir el acuerdo Mercosur – Unión Europea muestra también una voluntad por reforzar valores como el dialogo político, la democracia como método de selección de los gobernantes, la promoción reglada del comercio, y la búsqueda del multilateralismo.

Jesús Rodríguez

Fuente: www.jesusrodriguez.com.ar

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