Luis Gregorich

Luis Gregorich

 

Hay este año en la Argentina una importante, quizá decisiva, elección presidencial. El actual presidente Mauricio Macri tratará de ser reelegido. Otros dos virtuales candidatos tratarán de impedírselo. Macri está pasando por un momento difícil de su gestión.

 

 

Jair Bolsonaro acaba de incorporarse (todavía en forma virtual) al selecto grupo del triángulo (también virtual) de América Latina, con sus tres países más importantes. Imagine el lector la figura geométrica nombrada y coloque a quien corresponde en cada caso: a la derecha, el ya mencionado Bolsonaro; a la izquierda, el presidente electo de los Estados Unidos de México, Andrés Manuel López Obrador, y en el ángulo del centro a nuestro Mauricio Macri, el único que ha superado largamente la virtualidad del cargo, porque es presidente desde hace tres años, y tratará de que lo reelijan en este.

 

 

La reunión del G20 informó que ha cesado la caída y que ahora Cambiemos lleva ventajas rumbo a las elecciones de 2019.

 

 

Argentina atraviesa meses tormentosos. Pese no parece que nuestra clase política busque autodestruirse. La búsqueda de consensos todavía es un camino disponible para lograr el pluralismo y la convivencia.

 

 

En una reunión de amigos, alguien comparó a la gestión kirchnerista y peronista con Robin Hood. Sin embargo, el legendario personaje no tenía bienes ni tesoro propios y arriesgaba su vida para proteger a los demás. Hoy vivimos una oportunidad histórica para construir un país con más justicia y menos pobreza.

 

 

Cambiemos debería ofrecer a sus opositores un acuerdo legislativo sobre tres o cuatro leyes fundamentales.

 

 

La Argentina es un país de ingratas contradicciones. El Papa y la reina de Holanda son argentinos. Los dos mejores jugadores de fútbol del mundo del último medio siglo han sido argentinos. El mejor escritor del siglo XX ha sido argentino. René Favaloro, César Pelli, Martha Argerich y Daniel Barenboim han nacido en estas tierras.

 

 

La colaboración entre Cambiemos y el peronismo moderado puede abrir paso a una etapa de crecimiento y desarrollo

 

La posibilidad que tiene el Gobierno de liderar una renovación institucional de signo republicano en el país se juega no sólo en el campo político y económico, sino también en el comunicacional y simbólico, que no debería ser descuidado

 

Fundado el 4 de agosto de 2003

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