Alcadio Oña

Alcadio Oña

Si gana, deberá decidir sobre impuestos, tarifas y precios. En el plan económico del PJ tiene unas cuantas ideas, pero son bien controvertidas.

 

El próximo gobierno arrancará desde las profundidades.

 

La reestructuración de la deuda, uno de los problemas.

 

Algunas consultoras pronostican no menos de 6% de inflación para septiembre, un 4,3% en octubre y nada inferior a 3% hasta entrado el 2020. En términos anuales, las cifras del INDEC señalan una pérdida de 12,5 puntos porcentuales para los sueldos privados en blanco.

 

Las chances que tenía el Presidente para ser reelecto podían verse en las estadísticas del INDEC.

 

Cosas enormes y en espejo: el superávit comercial vs. la necesidad de una mano fuerte de EE.UU, ante el FMI. O de Trump a Macri.

 

Pronostican un segundo trimestre con crecimiento.

 

Triunfadores y perdedores en el proceso: del agro al empleo pasando por el consumo.

 

El Banco Central persiste en su batalla para tener el dólar a raya.

 

El FMI dice que las desigualdades sociales resienten el avance de la economía. Y aquí recalcula el PBI y la inflación todo el tiempo.

 

El complejo escenario en la región que concentra casi uno de cada tres votos de todo el país.

 

Las estadísticas del INDEC pueden resultar aburridas, pero tienen la ventaja de aproximarse bastante a la percepción de la gente.

 

En América latina el crédito privado es cuatro veces mayor al de la Argentina que, además, es carísimo. Mientras, la inversión sigue parada.

 

En algunos servicios la caída llega al 46% y en otros suma hasta 16 meses. Se desploman los vuelos al exterior y explotan los de cabotaje.

 

Por debajo de un PBI al nivel de 2011 y de una industria al de 2007 hay un mundo de cambios. De nuevos hábitos y de empresas que crujen.

 

La industria, el comercio y la construcción, entre otros, acusan bajones que pasan el 13%. Y llevan de diez a once meses seguidos en rojo.

 

Renegocian algunos de los precios acordados con fabricantes y supermercadistas.

 

El dólar entró en el terreno de la volatilidad.

 

Una salida de apuro frente a la situación económica.

 

Necesidades frente a un complicado panorama en las elecciones.

 

El Ministerio del Interior sólo ha usado el 15% de su presupuesto anual y el de Transporte, un 19%. Concentran viviendas, rutas y servicios básicos.

 

Mauricio Macri estimó un superávit comercial de US$ 10.000 millones. Parece mucho. Lo que sí hay es un bajón en importaciones clave.

 

Las preguntas pueden sonar brutales y ser efectivamente brutales, pero el punto no está ahí sino en los factores y en el marco que las detonan, además de dibujar un círculo vicioso que parece no tener fin.

 

Hay medidas que pueden tener fuertes costos políticos.

 

El 58,7% de la carne en los últimos doce meses se llevó las palmas. Pero hubo alimentos que le pasaron por encima.

 

El ministro de Hacienda aseguró que “la estabilidad macroeconómica está garantizada”. Un discurso bastante temerario a la luz de los números.

 

No es lo mismo caer 7% que subir 0,7%. Los juegos estadísticos saltan por algún lugar.

 

Tras los recortes, el BCRA dejó la tasa casi en el 53%, 23 puntos por encima de la inflación anual que se espera.

 

Justo cuando los dólares urgen, apareció fuerte el superávit. Mezcla de recesión y devaluación.

 

Macri está forzado a cumplir con el FMI. Y además de bajar obras públicas, un punto clave pasa por la posibilidad de subir gravámenes.

 

La estanflación (estancamiento más inflación) lleva clavada el sello del atraso.

 

El superátivo del balance comercial energético entre octubre y noviembre fue de u$ 211 millones.

 

La devaluación barrió con el recorte a los subsidios energéticos. Pero la guadaña del Fisco le pega con todo.

 

El Presidente está cada vez más descontento con la gestión.

 

El Gobierno cree que hace un buen negocio político. El problema es que, con las inversiones de por medio, sea un mal negocio económico.

 

Las palabras de Nicolás Dujovne dejan al descubierto la desconfianza de los mercados en la Argentina.

 

Hay una diferencia entre ambos pronósticos que, inevitablemente, va camino de jugar hacia un lado o hacia el otro llegado el tiempo electoral.

 

Según cálculos privados, se viene un superávit comercial de US$ 5.395 millones. Saldrá de un mix de recesión más la fuerte suba del dólar.

 

La paz cambiaria de esta última semana no disimula los preocupantes números de la desocupación.

 

La negociación con el Fondo Monetario, entre los retos y las tomas de posición de la titular del organismo.

 

El tsunami cambiario dejó un tendal de heridos y un ganador: los exportadores. Pero hay un tiempo para sacarle provecho a la ventaja

 

Y si nada bueno podía salir de semejante ensalada, el punto es que salió de lo peor.

 

Los primeros cálculos de las consultoras proyectan desde un retroceso cercano al 1% anual a otro del 1,5% redondo.

 

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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