Sergio Crivelli

Sergio Crivelli

El gabinete de Alberto Fernández mostró la fuerte influencia de CFK, que se reservó el Ministerio del Interior y puestos con caja y poder como la ANSeS, el PAMI o la AFIP. El enigma de Economía.

 

Un costo imprevisto de las elecciones presidenciales ha sido el de mantener la economía prácticamente paralizada durante los últimos cuatro meses a la espera del cambio de gobierno.

 

La organización del equipo de gobierno produjo un desgaste prematuro a Alberto Fernández. Los nombres, las desmentidas y el poder en la sombra de Cristina. Sergio Massa, el "malpagado".

 

Raúl Baglini tiene un talento poco frecuente: puede describir situaciones complejas con una imagen sencilla. Esta vez lo usó al comparar a Alberto Fernández con un jugador de partidas simultáneas de ajedrez.

 

Controlará los dos bloques oficialistas del Congreso, mientras Alberto Fernández le pone la cara a la crisis económica. El albertismo murió antes de nacer. Novedoso ensayo institucional.

 

Parece a punto de escribirse uno de los capítulos más sorprendentes de la vapuleada democracia nativa: el de un presidente que ingresa a la Casa Rosada en un clima de incertidumbre y pesimismo y otro que se retira viviendo ese mismo clima como una oportunidad para ser reivindicado en un plazo no demasiado largo.

 

Habla del golpe en Bolivia o del aborto y bendice candidatos en Uruguay, pero no se sabe qué hará con la inflación, el dólar o la deuda. Sólo hay versiones sobre el gabinete y un doble comando.

 

¿Que precipitó la caída de Morales? No seguramente la economía que dista de ser tan caótica como la argentina. Sin duda obró el cansancio de sus largos años de gobierno a los que sumó maniobras groseras para perpetuarse en el poder.

 

En una entrevista con Rafael Correa el presidente electo recitó el evangelio K: no se puede pagar al FMI, Milagro Sala es una presa "ilegal" y los medios son "lobbistas" del poder económico

 

La sociedad está partida electoralmente en dos, la economía semiparalizada y las presiones sectoriales comenzaron a aparecer en los diarios. Todos miran a Alberto Fernández a la espera de una señal sobre su plan de gobierno, pero por el momento siguen recibiendo imágenes de campaña, fotos con una gorra con la visera en la nuca.

 

El candidato opositor esperaba superar el 50%, pero retrocedió respecto de las PASO. Ahora debe ratificar su liderazgo, armar un gabinete, elaborar un plan de gobierno y encarar la crisis.

 

La elección del domingo no terminó en balotaje por una extravagancia argentina. El país no sólo tiene un proceso inflacionario de más de 70 años de duración y pasó del desarrollo al subdesarrollo a contramano del resto del planeta. Usa un sistema de doble vuelta electoral según el cual se puede ganar en la primera votación con menos del 50%.

 

La corrida iniciada el 12 de agosto se aceleró en la última semana. El dólar oficial trepó hasta 65 pesos. Fernández se dio por aludido y prometió respetar los depósitos en esa moneda.

 

El lunes Alberto Fernández declaró que “la Argentina tiene que mirar hacia adelante, Macri ya es parte de la historia”. Si eso es así, el kirchnerismo representa la prehistoria.

 

El "debate" presidencial fue convocado bajo la excusa del "voto informado". Su objetivo teórico era que los electores supieran qué harían los candidatos en caso de llegar al poder. Pero como gran parte de la vida institucional argentina resultó una puesta en escena.

 

Fernández intenta dar señales de gobernabilidad, pero padece presiones sectoriales. Macri hace promesas como si gobernase otro. Gracias a Kicillof el narcotráfico se incorporó al debate.

 

Hace 48 horas Mauricio Macri rechazó por TV argumentos opositores sobre su responsabilidad en la brusca devaluación del 25% ocurrida el día posterior a las PASO. Dirigentes peronistas lo habían acusado de dejar subir el dólar para castigar a quienes habían votado al kirchnerismo.

 

Desde la brusca devaluación que siguió a las PASO los índices empeoraron en todos los frentes. Con Macri casi sin chances las expectativas se trasladaron a un Fernández que repite clisés

 

La semana pasada David Lipton del FMI definió la situación Argentina como `extremadamente compleja'. Sabe de lo que habla. Aquí los economistas que no esperan formar parte del nuevo gobierno hacen diagnósticos similares. Varios de esa gravedad se oyeron en la reunión del Instituto Argentino de Finanzas (IAEF) en Bariloche.

 

El candidato "K" promete crecimiento, aumento salarial, más empleo, etc., pero omite explicar de dónde saldrán los dólares para lograr el milagro. El FMI dio un paso atrás hasta noviembre.

 

“Hell has no fury like a woman scorned” - Congreve, The mourning bride, 1697

 

Las estrategias del gobierno y de la oposición dan por descontado un triunfo peronista en octubre. El oficialismo se apresta a una retirada en orden. El problema de Fernández es el ajuste.

Alberto Fernández consideró un `disparate' que el debate entre candidatos a presidente constituya una obligación legal. Cree que las definiciones de estos pueden generar problemas económicos. En lo del `disparate' tiene toda la razón; en lo de la generación de problemas, no tanto, porque sobrestima la credibilidad de los políticos.

 

Pidió a los piqueteros que salieran de la calle y fue desairado por los sectores más combativos. Macri se retiró a un segundo plano. El cristinismo en silencio. Cómo gobernar sin dólares.

 

Lo que propone Pichetto es obligar a CFK a un enfrentamiento a campo abierto. A debatir en lugar de discursear. La ex presidenta tiene fama de buena oradora, pero en realidad es una memorista.

 

La suspensión del pago de la deuda de corto plazo y las restricciones a la venta frenaron al dólar. Bajó el riesgo país y subieron los bonos. Todos miran a Alberto Fernández.

 

La calma de los mercados de las últimas 48 horas debe ser atribuida a la conjunción de dos circunstancias. El silencio del presidente eventual, Alberto Fernández, y las medidas draconianas del gobierno que restringieron la demanda de dólares.

 

El triunfo de Alberto Fernández generó una mala reacción de los mercados por dos causas: incertidumbre y antecedentes.

 

El sacudón de los mercados forzó a Alberto Fernández a hacer declaraciones para tranquilizar al "establishment". Pero para bajar la incertidumbre la que debe hablar es Cristina Kirchner.

 

Las declaraciones de Alberto Fernández constituyeron un sólido aporte de la desconfianza de los mercados.

 

Tres efectos del 47%: renuncia de Dujovne, corrida cambiaria y fortalecimiento de AF, que permitió romper el techo de cristal de CFK. Resta saber cómo siguen la interna kirchnerista y el dólar.

 

El 2 de agosto Alberto Fernández dijo que el dólar estaba atrasado y debía valer 57 pesos. El 11 sacó 11 millones y medio de votos. El 12 el dólar cerró a 57 pesos después de haberse disparado hasta los 62.

 

Hay coincidencia entre los analistas acerca de que si ganan los Fernández por amplia diferencia habrá una corrida hacia el dólar. Por qué las internas abiertas definen las generales de octubre

 

Con frecuencia se ha dicho que las PASO representan un gasto inútil porque no son usadas en los hechos para dirimir las candidaturas más importantes de los partidos o alianzas.

 

Es insólito que un presidente con un desempeño económico tan pobre le siga pisando los talones al principal opositor. CFK se equivocó al nombrar a un sustituto errático y poco creíble.

 

La campaña kirchnerista se está volviendo caótica, consecuencia de la designación de un candidato a presidente sin poder propio.

 

La franja de Mendoza a Entre Ríos es la más rica, poblada y macrista. Para ganar ahí Alberto Fernández necesita dejar atrás el recuerdo del calamitoso conflicto de CFK con el campo en 2008

 

Cristina Kirchner encabeza las encuestas porque promete volver al esquema de consumo estimulado artificialmente y baja productividad en lugar de pedir esfuerzos para racionalizar la economía.

 

A pesar de que Mauricio Macri se recuperó, todavía no alcanzó a CFK, porque ella también crece con la polarización. Si la tendencia persiste, la ex presidenta podría evitar el balotaje

 

El informe final de la comisión parlamentaria investigadora de la pérdida del submarino ARA San Juan tuvo dos facetas. Una política, que terminó siendo partidista, y otra técnica, que no aportó más que hipótesis.

 

El crecimiento de la fórmula de Juntos por el Cambio en las encuestas impuso tres paradojas: a) el temor del propio Gobierno ante la posibilidad de que la confianza lleve a los votantes a no concurrir a las PASO; b) la incertidumbre en materia económica que generaría el triunfo del binomio Fernández-Fernández; c) la imposibilidad de Cristina Kirchner de dejar atrás la idea de la puja entre el futuro y el pasado K.

 

Si Alberto Fernández constituye la apuesta por la moderación de Cristina Kirchner en la fórmula presidencial kirchnerista, el camuflaje no está resultando. Cada vez que toma la palabra expresa el pensamiento extremista de La Cámpora y jamás explica cómo respondería el Frente de Todos ante la situación económica.

 

Cristina Kirchner asoma como ganadora en todas las encuestas. Los votantes que prometen su apoyo a CFK están descontentos con la situación económica. Creen o simulan creer que durante la "década ganada' estaban mejor del mismo modo que la fórmula Perón-Perón en 1973 aseguraba el regreso al paraíso perdido.

 

Las distintas elecciones provinciales arrojaron un fenómeno contundente: en 15 de ellas se impuso el aparato peronista. La presencia del ex jefe del bloque de senadores K en la fórmula como candidato a vice de Mauricio Macri tiene el fin de captar a esas estructuras, en especial a las reticentes a encolumnarse tras la fórmula Alberto Fernández-Cristina Fernández.

 

Acá no hay doble comando. El propio Pichetto lo dijo claramente: “Macri tiene los votos, la autoridad y el poder”.

 

La jefa del FMI y el presidente del Brasil apoyaron a Mauricio Macri. CFK convirtió un video del Papa en un spot de campaña. Massa hizo su penúltima pirueta para volver al kirchnerismo.

 

Salió a la luz un posible acuerdo entre María Eugenia Vidal y Sergio Massa a través de listas colectoras. La táctica es consecuencia de que la gobernadora encuentra dificultades serias para vencer al kirchnerismo en la provincia y planteó ese procedimiento con el visto bueno de Mauricio Macri, que poco tiempo atrás lo había eliminado mediante un decreto.

 

Desde que Cristina Kirchner anunció que sería candidata la polarización se aceleró. Los radicales apoyaron a Macri. Lavagna quedó solo y Massa comenzó a tomar envión para volver con los K

 

Los miembros de Alternativa Federal tendrán fatalmente que alinearse con Mauricio Macri o Cristina Kirchner. No hay alternativa. Ni unitaria, ni federal.

 

La primera reacción fue de Roberto Lavagna que rompió con el PJ alternativo que, a su vez se alineó con Macri. Massa sigue gambeteando, pero con un margen de maniobra que se estrecha.

 

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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