Omar López Mato

Omar López Mato

No resulta extraño que un gobierno centralista y dominador como fue el de la Sra. Fernández de Kirchner haya consagrado el aniversario de la batalla de Vuelta de Obligado como el Día de la Soberanía, pretendiendo elevar a Juan Manuel de Rosas como paladín del nacionalismo vernáculo, a falta de mejor figura para ocupar dicho sitio.

 

Ha muerto Fidel Castro, un tirano latinoamericano.

No fue uno más de la larga lista de sátrapas sudamericanos, Fidel se erigió en el líder indiscutido de estos hipócritas conductores de masas que con la palabra revolución a flor de labios convencieron a muchos incautos a involucrarse en grandes experimentos sociales que terminaron en desastre.

 

No hizo falta llegar al diario del lunes, con el diario del miércoles todos supimos que ganaba Trump, y estos días una avalancha de autores en el mundo brindaron explicaciones deterministas de lo acontecido.

 

El peronismo es un síndrome caracterizado por la rigidez marmolea del rostro, una desmemoria que los lleva a frecuentes y múltiples contradicciones, alianzas impensadas y afirmaciones temerarias.

 

Cuando el Archiduque Francisco Fernando de Asturias cayó víctima de  los anarquistas serbios nucleados en el grupo sedicioso llamado Mano Negra (nunca mejor nombre) pocos pensaron que el mundo terminaría en una sangrienta conflagración.

 

Era el mejor de los tiempos y a su vez el peor de los tiempos. Era la edad de la sabiduría y la edad de la estupidez…y todos nos íbamos directamente al cielo o en el otro sentido.

 

Cuando von Braun ingresó a los EEUU como investigador en el marco de la operación   Paperclip después de la Segunda Guerra Mundial, lo primero que vio fue un enorme cartel del Uncle Sam con el consabido aviso de “I want you” (te quiero a ti).

 

La enseñanza de la Historia está llena de inexactitudes, exageraciones y simplificaciones que llegan a la mentira. Muchas veces se cae en estos excesos para construir la identidad nacional, aunque a nadie le importe si la verdad muere en el camino.

 

La historia se reescribe a la luz de los nuevos acontecimientos que se viven en cada tiempo. La historia no es estática, se la analiza desde distintas perspectivas que la alumbran según las experiencias que nos influyen. Obviamente, la historia tiene verdades inamovibles, pero también enormes escalas de grises que otorgan los matices con los que se reinterpreta el pasado.

 

Los desfiles del 9 y del 10 de Julio le devolvieron al país su ejército. Una patria no está completa sin su ejército y menos aún si tarda 34 años en honrar a sus ex combatientes.

Cómo en el tango que dice, “veinte años no son nada”, podríamos afirmar que doscientos es un poco más de errores, excesos, desconsuelos y aciertos.

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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