Alfredo Leuco

Alfredo Leuco

 

Hugo Moyano quiere ser el jefe del Frente para la Venganza. Por ahora, Alberto Fernández no le ofreció ningún cargo. Ni ministro de trabajo ni espacio para que coloque a sus amigos en la secretaría de transporte…nada por aquí, nada por allá.

 

 

Si fuera posible instalar una suerte de “Tablas de la Ley” para que la política sea menos hipócrita, me gustaría incorporar un segundo mandamiento que diga: “No usarás el nombre de Alfonsín en vano”. Porque es cierto que el padre de la democracia hoy es un patrimonio de todos los argentinos, pero creo que su épica y su ética no deberían utilizarse en forma oportunista por cualquier dirigente.

 

 

El 23 de setiembre, sin que se le caiga la cara de vergüenza, el candidato Alberto Fernández dijo textualmente: “Nunca se encontraron los cuadernos. Solo contamos con fotocopias que, en el mejor de los casos, valen como meros indicios”.

 

 

Cristóbal López quedó en libertad y se convirtió en todo un símbolo de los tiempos de impunidad que se vienen para los ladrones de Estado. Cristóbal y su socio Fabián de Sousa, completaron el último trámite que les faltaba para abandonar la cárcel de Ezeiza. Presentaron un seguro de caución por 60 millones de pesos, tal como exigió el juez Claudio Bonadío.

 

 

Noticia de último momento: Zaffaroni es el nuevo abogado del malandra de estado Amado Boudou. Eran íntimos amigos y de esta manera el ex juez de la Corte va a poder entrar a la cárcel de Ezeiza, a visitar a quien fue condenado a 5 años y 10 meses de prisión por la apropiación de Ciccone Calcográfica, la fábrica de billetes. Le recuerdo que esta condena fue confirmada por la Cámara Federal de Casación.

 

 

Horacio González no es un perejil, ni un imberbe. Es un sociólogo e intelectual considerado una suerte de gurú ideológico por La Cámpora y otros muchachos cristinistas.

 

 

Hay por lo menos 8 y tal vez más de 9 millones de personas que están preocupadas por la posible vuelta de Cristina al poder y aquella provocación del “vamos por todo”.

 

 

Hoy, hace exactamente un año, se desató un momento histórico para la lucha contra los ladrones de estado. Oscar Centeno, con sus muñecas esposadas confirmaba la veracidad de esos cuadernos que fueron letales para la banda delictiva de los Kirchner. Esa madrugada, fueron detenidos varios de los empresarios más importantes del país. Los corruptos entraron en pánico.

 

 

El lúcido humor editorial de Alejandro Borensztein definió con un estilete lingüístico a un personaje siniestro llamado Aníbal Domingo Fernández. En su columna, el heredero de Tato Bores, en todo el sentido de la palabra heredero, escribió que “Aníbal es el mejor de todos a la hora de arruinar el peronismo”. Y luego se preguntó chicanero, “cuantos ceros tendrá el cheque que Jaime Durán Barba” le pasa a Aníbal por semejante ayuda.

 

 

 

El regreso de Sergio Massa al cristinismo equivale a su suicidio político.

 

 

Estamos parados en el medio de un cambalache electoral. Hasta que cierre el plazo de inscripción de listas vamos a asistir a una suerte de mercado persa del toma y daca, de trueques y de oportunismos varios.

 

 

 

Yo he sido, soy y seré muy crítico de Cristina Kirchner. No es un por un tema personal. Considero que ella es la persona que más daño le hizo a la democracia argentina y la que más daño le puede seguir haciendo si vuelve al poder.

 

 

La grieta se profundiza cada vez más y se va transformando en trinchera a medida que se acercan las elecciones y su incierto resultado. Se potencian las actitudes patoteras y se cargan de pólvora las palabras.

 

 

Se equivocó Marcelo Tinelli al poner en un mismo plano a Cristina y Macri. Es un error grave y podría producir un retroceso gigante si entre las mayorías se instala ese concepto injusto de que son todos iguales. Porque no son todos iguales.

 

Para el futuro democrático de la Argentina hay algo mucho peor que un triunfo de Cristina en las elecciones de octubre.

 

Adrián Suar siempre dijo que ella podría haber sido una buena actriz. Todos hemos podido comprobar su capacidad para protagonizar una ficción donde ella finge ser la víctima de una persecución ideológica “a la que solo se atreven los gobiernos totalitarios”.

 

 

En estos días se desató un verdadero tsunami contra Cristina. La cantidad de información y documentación que aportaron los arrepentidos ante la justicia dejaron desnuda a Cristina. La tienen acorralada.

 

Lázaro Báez acaba de recibir en la cárcel la peor noticia de su vida. Su hijo preferido, el mayor, Martín Antonio fue detenido esta mañana por haber transferido más de 5 millones de dólares a pesar de que lo tenía prohibido.

 

Hoy está más claro que nunca: Cristina es Maduro. O Maduro es Cristina, como usted prefiera. Después de las elecciones, nadie podrá alegar que fue engañado por los chupamedias de Cristina que dicen que ella cambió, que ahora es dialoguista y republicana.

 

 

Juan Grabois es un soldado del Papa y de Cristina. Viene de estar una semana en Santa Marta y es el representante informal y personal del Santo Padre en la tierra argentina. Fue su asesor como miembro del Consejo Pontificio hasta hace muy poco.

 

 

Antes de la tormenta económica la pregunta clave sobre Cristina era si, finalmente, iba a ir presa. Y algunos consultaban si los argentinos íbamos a poder recuperar aunque sea una parte de las montañas de dinero que robó con la asociación ilícita que comandó desde el estado.

 

 

La buena noticia es que ayer la democracia ganó una batalla.
La mala noticia es que el kirchnerismo violento y chavista no se rinde y va a insistir con este ataque a las instituciones republicanas.

 

La que mejor definió la situación fue la diputada Paula Oliveto. Ella milita con una católica consecuente como Elisa Carrió y dijo: “Que tristeza, convertir a la iglesia, a mi iglesia en una Unidad Básica”.

 

 

El presidente Mauricio Macri dijo en Chubut que “nadie se puede creer por encima de la ley, ni puede prepotear a los demás.” Una verdad fundacional de la democracia. Una editorial del diario La Nación anuncia que hay un nuevo gremio: el de los sospechados de corrupción que amenazan con un paro general contra la justicia.

 

 

La realidad del robo del siglo kirchnerista supera cualquier ficción. Un testigo aseguró que Máximo Kirchner comandó un operativo para sacar 40 bolsos llenos de dinero del Mausoleo de Néstor, antes de que se produjera un allanamiento de fuerzas federales. No se trata de un rumor que contó alguien en privado. Es una declaración formal bajo juramento que hizo Danilo Adolfo Penissi ante el juez Claudio Bonadio.

 

 

Hay un grupo de ladrones de estado que le robaron a los Kirchner. Hay un puñado de malandras que no le metieron la mano en el bolsillo al pueblo argentino. Le metieron la mano a los bolsos de Néstor y Cristina.

 

 

La avalancha de arrepentidos y la catarata informativa nos obliga a jerarquizar la información y poner en primer plano lo más importante de cada día. Hay que estar muy atentos a dos cuestiones. Primero a Cristina.

 

 

Hace varios años que vengo diciendo que el gobierno del matrimonio Kirchner fue el más corrupto de la historia democrática argentina. Algunas personas me sugirieron que estaba exagerando. Pero yo insistía. Lamentablemente, me quedé corto.

 

La gran pregunta de estos días es la más sencilla de todas. ¿Hasta cuándo nos va a seguir mintiendo Cristina? ¿Cuándo va a ir presa de una buena vez? ¿Qué pretende al burlarse y mojarle la oreja al pueblo después de haber sido la jefa de la asociación ilícita más grande de la historia democrática argentina destinada a saquear al estado?

 

Roberto Baradel es el jefe de los sindicalistas que utilizan a los alumnos como rehenes para sus propios intereses partidarios e ideológicos que son los de Cristina Fernández de Kirchner.

 

 

Una de las principales fortalezas de Mauricio Macri no es producto de un mérito suyo. Es un demérito de Cristina, su contracara. A muchos votantes de Cambiemos no los une el amor a Macri sino el espanto por Cristina. Espanto por la posibilidad de que Cristina vuelva a ser presidenta en el 2019 o antes, producto de una crisis detonada a propósito para convertirla en otro 2001.

 

 

Julio César Cleto Cobos hoy dice que con su legendario voto no positivo le hizo un favor a todos: al gobierno kirchnerista que integraba como vicepresidente, a la oposición, al campo y a la paz social.

 

 

Una luz amarilla está encendida sobre el tablero del gobierno de Mauricio Macri. No es el color del optimismo ni de los globos del Pro. Es el anuncio de peligro, de cuidado que se viene la luz roja de la emergencia.

 

 

José López no es el más corrupto de todos. Sus jefes fueron mucho más corruptos que él. Tanto Julio de Vido como Cristina y Néstor robaron fortunas incalculables que convierten a los 9 millones de dólares del monasterio en un vuelto. Pero a José López lo agarraron con las manos en la lata. In franganti.

 

 

Hay una tormenta de malas noticias que se está abatiendo sobre Cristina y sus cómplices. Todos los días la justicia avanza en muchas de las causas que desnudan al gobierno que más delitos cometió desde el estado en democracia. Un saqueo organizado y liderado por Cristina.

 

 

Cristina fue la persona que más daño le hizo a la Argentina en democracia. Lideró el régimen más corrupto y autoritario desde 1983 y, como si esto fuera poco, llevó al peronismo a la crisis más grave de su historia.

 

 

Cerruti y Rossi han profanado un tema sagrado como el de la violencia de género y los femicidios.

 

Se acerca el final de Ricardo Echegaray. El juego está por terminar porque las últimas imágenes del naufragio son rumbo al juicio oral y público por una falsa denuncia que hizo contra Alfonso Prat Gay y porque el fiscal Gerardo Pollicita pidió el embargo de sus bienes.

 

 

El debate por el aborto es un tema delicado y abre una nueva grieta. Como siempre, quiero comportarme con la mayor honestidad intelectual posible. Espero lograrlo. Yo sé que muchos oyentes se van a enojar conmigo, pero creo, que en el debate público cada uno debería dar su opinión sin miedos ni hipocresías.

 

 

Hugo Moyano está en el peor momento de su vida sindical. Pero el gobierno haría muy mal en subestimarlo. Sigue siendo el dirigente con mayor poder de daño y capacidad de movilización y armó un potente sistema de alianzas con Cristina, la izquierda dura y el Papa Francisco.

 

 

El caso Chocobar disparó una polémica en la que me interesa participar. Voy a intentar opinar lo más claro posible.

 

 

Le digo con toda franqueza: no me sorprende el golpismo de Zaffaroni.

 

 

 

Se hizo justicia con el Caballo Suárez. O mejor dicho, la Cámara Federal reparó una injusticia y revocó su prisión domiciliaria y lo mandó de nuevo a la cárcel.

 

Basta de verso. Basta de palabras vacías. Vamos a llamar a las cosas por su nombre. No nos podemos seguir engañando nosotros mismos. Hay un sector importante de la política que está haciendo todo lo posible para derrocar a un gobierno constitucional y eso los pone fuera del sistema democrático.

 

Las cientos de páginas del dictamen del juez Claudio Bonadío son un verdadero tsunami legal contra Cristina. Allí están los rigurosos argumentos por los que la ex presidenta fue procesada con prisión preventiva y embargada en 50 millones de pesos.

Se abrió un abismo a los pies de Ricardo Echegaray. Todos los caminos de la mega corrupción de estado conducen a Cristina pero, antes, hay una parada en la estación Echegaray.

 

Perdida por perdida, Cristina jugó su última carta, disparó la bala de plata. Es que ya probó todos los caminos y no hay caso: las encuestas siguen sin darle buenas noticias. Todas las consultoras dicen que, votos más, votos menos, Cristina será derrotada por primera vez en 30 años por Esteban Bullrich.

 

Cristina está acorralada por la justicia.

Cristina está desesperada porque tiene información muy negativa sobre su actuación electoral.

 

La Real Academia Española define la palabra mafia como una organización criminal, secreta o clandestina, que defiende sus intereses con violencia, intimidación y chantajes. Los más de doce años de kirchnerato se apoyaron en una matriz mafiosa y corrupta.

 

Parece la crónica de una derrota electoral anunciada. En un gesto de apuro y desesperación, Cristina, con una carta abierta a la oposición los convocó a frenar al gobierno de Macri votando a la lista que ella encabeza.

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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