Hernán de Goñi

Hernán de Goñi

El primer cruce de los candidatos presidenciales no tuvo la corrección política que mostró el debate a los aspirantes a jefe de gobierno porteño. Por el contrario, desde el primer minuto Alberto Fernández mostró una postura agresiva que sorprendió al propio Mauricio Macri, quien se había propuesto hacer un desarrollo positivo de su agenda.

 

Es inevitable que ante las duras necesidades fiscales que promete el 2020, se empiece a hablar sobre un incremento de la presión impositiva que permita ayudar a cerrar las cuentas. Todavía no hay un plan a la vista para estabilizar la economía, pero ya hay especulaciones sobre qué sectores podrían ser los elegidos para hacer un aporte adicional en materia de recursos.

 

El precio de los activos argentinos no solo tiene cargada la incertidumbre electoral y el reperfilamiento, sino también el riesgo de que el FMI se reserve el último desembolso pendiente para tener un gesto con la nueva administración.

 

La Argentina no se merece tener los dramáticos indicadores de pobreza que reveló ayer el Indec. Porque no se trata de un flagelo agravado por un factor circunstancial como puede ser una sequía. Es el resultado de desencuentros entre la dirigencia que no termina de acertar con las políticas que derivan en esta compleja situación social.

 

A medida que se acerca el 27 de octubre, el sendero que recorre la economía se vuelve más angosto. Las promesas electorales que se escucharon durante la campaña previa a las PASO, son piezas simbólicas de lo que los candidatos soñaban hacer, pero no tienen mucho contacto con lo que permitió la Argentina.

 

La pregunta que otra vez condicionará el corto y mediano plazo de nuestra economía es cómo se obtendrá el financiamiento necesario para cubrir tanto el faltante de pesos como el de dólares que hoy tiene la Argentina.

 

Hay una pregunta que flota en el ambiente financiero y empresario, después de que la semana pasada asomara una leve tranquilidad cambiaria y desacelerara la salida de depósitos.

 

A decir verdad, Hernán Lacunza no mostró muchas cartas nuevas en su primer día como ministro de Hacienda.

 

A medida que se acerca la fecha de las PASO y el proceso de polarización se hace más visible, hay en los inversores una sensación de que el rumbo de la economía se juega como una moneda que da vueltas en el aire. Lo que traduce esa percepción es que puede salir blanco o negro, y que las consecuencias de una u otra posibilidad son bien distintas.

 

La campaña electoral tiene hoy una suerte de división de bienes: el Gobierno elude hablar de economía y los Fernández tratan de hacer pocas menciones al pasado.

 

La sorpresa financiera del día le llegó a la Argentina por donde menos la esperaba: el recambio de autoridades de los principales órganos de gobierno de la Unión Europea trajo aparejada la salida de Christine Lagarde de la conducción del Fondo Monetario Internacional.

 

La pregunta que se harán hoy los inversores es qué puede cambiar en el mapa político con el histórico triunfo de Juan Schiaretti en Córdoba. Nadie augura una candidatura presidencial sorpresiva, pero sí un rol más activo en la definición del sector que aspira a ser el tercer actor decisivo de la competencia electoral de octubre.

 

Dentro de pocas horas, la Argentina (también el mundo que nos observa día a día) podrá procesar una información relevante para su futuro institucional.

 

Las necesidades fiscales y la dispar recuperación de la economía brasileña complicarán los datos de actividad económica que esperaba el Gobierno.

 

Lo que empezó a discutir Cambiemos, tanto en lo económico como en lo político, es si es hora de adoptar nuevos límites, nuevos contornos, que ayudan a prolongar otros cuatro años el experimento electoral que le permitió a Mauricio Macri acceder a la Presidencia, con la UCR y la Coalición Cívica como socios.

 

Bastantes dolores de cabeza le trae a la Argentina atravesar sus procesos electorales como para sumar nuevos frentes.

 

En el mundo de la política y en el empresariado, se indaga a consultores y economistas con el objetivo de detectar en qué momento pueden aparecer señales relevantes para las definiciones electorales que trae el 2019.

 

Un triunfo de Boca Juniors en Madrid hubiera ayudado. Pero después de tantos días de tensión, de idas y vueltas y de polémicas legales, el resultado favoreció a River Plate. Mauricio Macri ni siquiera tendrá el consuelo de empezar su último año de gestión con el sabor dulce de una anhelada victoria futbolística.

 

La plana mayor del Gobierno sintió ayer que en las últimas 48 horas los planetas se alinearon a favor de la Argentina.

 

No hay duda de que Mauricio Macri fue el presidente que mejor aprovecho la participación de la Argentina en el G20. Pero ese margen se achicará sensiblemente mañana, cuando le traspase la presidencia del grupo al primer ministro de Japón, Shinzo Abe. Desde el sábado, el país volverá a ser espectador.

 

Tres buenos datos de la coyuntura inmediata trajeron algo de alivio a la Casa Rosada y al Ministerio de Hacienda. Se trata de una burbuja de oxígeno en medio de tanta turbulencia, pero alcanzó para subir levemente el optimismo en sangre de la administración Cambiemos.

 

Será difícil para Mauricio Macri hacer campaña con el dato de la pobreza creciendo en sus manos. El Presidente no solo se puso como objetivo de gestión ir a una meta de "pobreza 0", sino que pidió ser evaluado por ese resultado.

 

Hay bastantes elementos que explican el parate que está sufriendo la economía, pero lo que no debería hacer el Gobierno es trasladar su responsabilidad a una situación ajena.

 

Hace trece meses que los recursos vienen creciendo por encima del gasto, y es por esa razón que varios analistas estiman que el Gobierno estaría en condiciones de sobrecumplir la meta fiscal que se comprometió ante el FMI.

 

La investigación judicial sobre el pago de sobornos que registró el ex chofer de Roberto Baratta, hombre de confianza de Julio De Vido, todavía promete varias semanas de actividad intensa.

 

El Gobierno no se acuerda del círculo rojo con la misma frecuencia que antes.

 

El atraso cambiario que se generó a lo largo de 2017 fue uno de los factores que encendió las señales de alerta de los analistas, preocupados por el aumento del déficit del sector externo, que en 2017 alcanzó un inusitado 5%.

 

La dinámica de los precios intranquiliza a los funcionarios de Cambiemos. Es que todos los esfuerzos de los últimos treinta días estuvieron puestos en lo financiero, donde el objetivo central fue estabilizar el dólar.

 

Que hayan sido los técnicos del FMI los que respalden el freno a la baja de retenciones como una de las políticas fiscales que podría adoptar el gobierno argentino para bajar el déficit, fue un factor que ayudó y complicó en simultáneo a Mauricio Macri.

 

Si hay una cualidad que debe exhibir sí o sí cualquier rumbo económico que se adopte, es la consistencia.

 

La cadena de desaciertos que acumuló la política energética en la gestión anterior le quitó al sector la posibilidad de acoplarse a un futuro de cambios que en el mundo asomaban cada vez con más fuerza.

 

Poco a poco, la autocrítica que el Presidente asumió en público está empezando a decantar en decisiones.

 

Ayer el problema no fue el clima global. El terremoto que provocó en los países emergentes la suba de la tasa de EE.UU. se apaciguó.

Por el momento, la discusión sobre la adecuación tarifaria que aceptó hacer la Casa Rosada está en el plano financiero, no económico.

 

Hace varias semanas que el Gobierno está haciendo un esfuerzo evidente por explicar sus acciones de política económica a través de interlocutores menos habituales.

 

El Gobierno sabe que la conducción de la Unión Industrial Argentina hará un poco de catarsis en la reunión agendada para hoy en la Casa de Gobierno.

 

A los dirigentes gremiales nunca les causó demasiada gracia la estrategia que históricamente desplegó Hugo Moyano para sumar poder.

 

Después de toda la polémica que dejó abierta el cambio de la meta de inflación para 2018, ayer fue la primera vez en la que el titular del Banco Central, Federico Sturzenegger, tuvo la oportunidad de mostrar al mercado sus puntos de vista sobre cómo se llegó a ese escenario y dar una visión sobre el comportamiento que debe esperarse de la entidad.

 

En ninguna parte de la reforma tributaria o del Consenso Fiscal que se procura firmar con las provincias se habla de la palabra déficit.

 

En el momento en el que el contexto político y económico invita a pensar más en el largo plazo, el dato de inflación de septiembre forzó un aterrizaje inmediato en la coyuntura.

 

La profundidad que adquiera la gestión de gobierno después del 22 de octubre dependerá de la cantidad de diputados y senadores que logre sumar Cambiemos.

 

Si hay un indicio de normalización de la economía que no puede ser discutido, es el que provee la recaudación impositiva.

 

Una pregunta que se hacen empresarios e inversores a tres semanas de las elecciones de octubre, es de qué forma el Gobierno utilizará el poder que recolectará a partir de octubre, por la confluencia de dos corrientes positivas: la sensación de que el resultado electoral será mejor que el esperado por el oficialismo y la posibilidad de que la actividad económica complete el año con una mejora que la acerque al 3% o más, factor que incluso gatillaría el pago del cupón PBI.

 

El planteo que ayer expuso la Unión Industrial Argentina, preocupada por el efecto que pueda tener en la recuperación de la actividad industrial el alto flujo de importaciones provenientes de Brasil, tiene razones para atender y argumentos para discutir.

 

Las señales que emite la economía son favorables, pero no llegan por igual a todos los sectores. Está claro que la recuperación muestra un ritmo cada vez más alto, aunque está lejos de producir abundancia.

 

Con la media sanción del proyecto de ley que permitirá sancionar a empresas por actos de corrupción, la Argentina adquiere una herramienta legal que debería haber sumado hace tiempo, y que si no la tuvo antes es por el simple hecho de que quienes ejercieron la conducción del Estado nunca lo consideraron prioritario.

 

La noticia económica del día generó reacciones dispares y al mismo tiempo mostró un costado oculto del atraso cambiario que todavía no había entrado en el radar de los analistas.

 

El Gobierno celebró en las redes sociales el fuerte descenso que registró la inflación en mayo.

 

La reaparición pública de Carlos Melconian disparó, como siempre, debates sobre las formas y también sobre el fondo de sus dichos.

 

La industria no tiene un camino fácil por delante. De todos los sectores productivos, es claramente el que está más rezagado.

 

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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