Ricardo Kirschbaum

Ricardo Kirschbaum

Dicen que este domingo puede ser un día clave en la negociación con bonistas: las diferencias se han acortado bastante

 

El kirchnerismo presiona en tres flancos. Sobre Santiago Cafiero, Marcela Losardo y Claudio Moroni.

 

Alberto Fernández tiene un trato amable con Horacio Rodríguez Larreta, quien para Axel Kicillof en público es casi un enemigo.

 

La ex gobernadora Vidal irá, en 2021, al tope de la lista de diputados. El jefe de gobierno, por más: aspira a la Presidencia en 2023

 

Pandemia, negociación de la deuda y presión de Cristina Kirchner, los vectores que confluyen sobre Alberto Fernández.

 

Se llega a este instante crucial con apoyo explícito de la oposición, de empresarios y de sindicalistas.

 

Alberto Fernández dijo en un reportaje que no piensa en perpetuarse ni “en otro mandato”.

 

Una característica notoria de la política exterior actual es la fricción o peleas abiertas con gobiernos vecinos.

 

Cuando el virus pase y la inseguridad vuelva, las consecuencias políticas las sufrirá el Gobierno.

 

Con el Ejecutivo con poderes extraordinarios por ley y por la pandemia, el Legislativo parado y el Judicial a medias, Cristina levantó el perfil frente a la concentración que recayó en su elegido.

 

La Cancillería no pidió la ayuda cubana, tampoco Salud, quizá Axel Kicillof, pero su ministro dice que ni.

 

La política es hoy, aquí y en mundo, tal vez más que nunca el desafío más crudo al sentido común. También demanda gestos simbólicos como el Congreso en acción y la Justicia.

 

Los daños económicos y sociales que el coronavirus está provocando en el mundo son de gran magnitud.

 

El presidente concentra el poder y la sociedad en la grave disyuntiva parece dispuesta a tolerar un autoritarismo soft, en el que se gobierna por decreto.

 

Lo haya buscado o no, la situación produce una enorme concentración de poder en el Presidente.

 

Selló su alianza con Hugo Moyano, advirtió a empresarios y se prepara para el tiempo que viene.

 

La cuarentena, método drástico para frenar la circulación del virus, no puede ser indefinida.

 

Alberto Fernández asumió que el peor escenario por venir necesita de una conducta política distinta.

 

Ya hay reclamos a Matías Kulfas, ministro de Producción, por la falta de un plan para reactivar la economía.

 

“Los argentinos estamos condenados al éxito”, dijo Duhalde hace años: la condena tarda en llegar.

 

Es crucial para el Gobierno tener éxito en la negociación por la deuda.

 

Alberto Fernández está convencido que en Bolivia no hubo fraude como lo afirmó la OEA, que auditó los resultados de esos comicios por pedido de Evo Morales.

 

Fue el primer choque entre el oficialismo y la oposición, luego que Alberto decidiera que no haría cambios en la ley.

 

La sorpresiva aparición del embajador Scioli.

 

El objetivo del plan es patear la deuda y usar ese dinero para reactivar la economía y sacarla de la recesión.

 

 

Ni tan cerca de Maduro ni tan lejos, esa es la posición que es lo más cercano a la indefinición.

 

Hace una semana, el Presidente volvió de una gira importante: la interna, rápido, la opacó.

 

 


Tanto Alberto Fernández como Cristina tienen mucho que perder si este experimento fracasa.

La tercera fue la vencida: después de dos rechazos, Alberto Fernández convenció a hijo del ex presidente para que acepte la embajada en España.

 

 

¡Viva el cáncer!, otra vez (la historia se repite) La historia argentina está marcada por el ominoso “Viva el cáncer”, una metáfora del odio político, no de la crítica apasionada que no es sinónimo de lo anterior pero que con el fragor del combate coyuntural se confunden deliberadamente.

Wado de Pedro estuvo en la reunión entre el presidente electo y Cristina Kirchner. Dato político muy significativo.

 

 

Morales se asiló, pero avisó que no se retira de la política, y al presidente chileno se le agota su tiempo político.

 

Se confirmó que, en La Habana, donde está por la salud de su hija, habló con Galuccio.

 

 

La inflación imbatible estimula nuevas teorías en plena campaña para derrotar este flagelo.

 

Mauricio Macri debe gobernar para estabilizar la situación. Es iluso pensar en la campaña si esta crisis se agrava aún más.

 

 

La reacción del mercado descuenta decisiones sobre la deuda y el dólar que el candidato del Frente de Todos niega.

 

 

Lula da Silva apoyó, cinco meses antes de asumir, el plan que Fernando Cardoso había firmado con el FMI.

 

 

Todavía falta la elección. Dato nada menor. Pero los mercados se mueven como si el 11 de agosto hubiera sido definitivo.

 

 

La alianza de Cristina Kirchner y el peronismo, a través de Alberto Fernández, fue la clave de esta amplia victoria.

 

La polarización se alimenta de la adhesión a las fórmulas y de la voluntad de que “el otro” no gane.

 

 

 

Los candidatos deberían pronunciarse sobre el ataque al periodismo que se cuece en Dolores.

 

 

 

Las PASO son una gran y precisa encuesta que no es definitiva, pero puede presionar más al dólar.

 

 

 

En un panorama tan complejo y crucial, sería imperdonable para Mauricio Macri no ser realista.

 

 

La amenaza a los jueces que tienen causas contra Cristina Kirchner ha sido uno de los motivos de reacción.

 

 

La táctica es salvar a Cristina; los otros ex detenidos deberán arreglárselas solos.

 

 

El rumbo no se modificará, ni el proyecto de reelección: el oficialismo y el desafío de la gobernabilidad.

 

Macri cree que Lavagna tiene apoyo en los empresarios vinculados con la trama de los cuadernos de las coimas.

 

 

El crecimiento de los extremos hace que en las elecciones se vote más en contra que a favor.

 

 

Si la polarización dominará la escena electoral dependerá de que el peronismo alternativo sea o no una opción sólida.

 

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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