Opinion

Opinion (2515)


 

Muchas personas deben haberse enfrentado alguna vez en la vida con situaciones en las que uno de sus interlocutores les confesó algo así como: “me volví loco y la cabeza me estalló”, tratando de justificar algún exabrupto.

 

 

Durante el fin de semana se han producido señales muy negativas para el futuro de la Argentina, sin bien, todas, a mi entender, se encuentran en línea con el plan trazado por el kirchnerismo desde hace ya mucho tiempo.

 

 

Henry Kissinger escribió que pocos hombres como el cardenal Richelieu han tenido un mayor impacto en la Historia. Primer ministro de Francia durante el reinado de Luis XIII, en tiempos en que las guerras religiosas asolaban a la Europa de la primera mitad del siglo XVII, Richelieu sirvió los intereses del país más poderoso de entonces en aplicación de lo que pasaría a conocerse como la raison d´etat.

 

 

Hace tres semanas me preguntaba sobre las posibilidades de una propuesta democrática, republicana y popular, capaz de consolidar las difusas demandas del 41% electoral, e incluso ganar apoyos en una zona del otro campo, de modo de construir una mayoría electoral convincente.

 

 

La pandemia del coronavirus enfrenta al mundo a un escenario inédito. Hubo muchas otras pestes, desde luego, y algunas de un poder letal muy superior a la que nos afecta ahora.

 

 

Además de la pandemia y la feroz caída económica, ¿tenemos por delante un nuevo experimento populista autoritario que nos aísla del mundo? ¿Alberto se termina decantando por las soluciones kirchneristas?

 

 

El general vestía de blanco. Bebía a sorbos lerdos un té tibio en la galería del palacio y disfrutaba la última claridad de la tarde rojiza.

 

 

Se trata de un impuesto que produce fuertes desincentivos a la inversión. Literalmente, espanta a los capitales y sin ellos es muy difícil imaginar una recuperación cuando las arcas del Tesoro están anémicas y las personas están perdiendo sus trabajos.

 

 

La decisión del gobierno argentino de abandonar las negociaciones de los acuerdos comerciales en curso y de las futuras negociaciones del bloque, excluyendo de esta determinación a las ya concluidas con la Unión Europea y con la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA), constituye un grave error de política exterior.

 

 

La pandemia no ha terminado. Que haya remitido o que se haya “aplanado” la curva de contagios no quiere decir que el coronavirus haya sido derrotado ni mucho menos.

 

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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