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El término prediabetes significa que el nivel de la glucosa sanguínea está más elevado de lo normal, pero no tanto como para considerarlo diabetes. Es una señal de advertencia respecto a que si no se toman medidas, la afección quizás termine convirtiéndose en diabetes.

Sin embargo, esas medidas no incluyen tomar medicamentos, sino más bien hacer cambios en el estilo de vida, como alimentarse mejor, perder peso y hacer ejercicio con regularidad, porque todo esto puede reducir la glucosa sanguínea a un nivel saludable.

La diabetes se presenta cuando hay demasiada glucosa (azúcar) en la sangre. La glucosa proviene de la alimentación, pero durante la fase de ayuno, el hígado la libera a la circulación a fin de mantener constante el nivel. La hormona insulina, que es producida por el páncreas, ingresa al torrente sanguíneo de forma continua, pero aumenta considerablemente después de comer.

La insulina se desplaza a través de la sangre y funciona como una llave que permite a la glucosa ingresar a las células desde la sangre y, a medida que la glucosa ingresa en las células, la cantidad que queda en la sangre disminuye. Además, le "pone freno" al hígado para evitar que libere demasiada glucosa durante el ayuno y después de las comidas. Cuando alguien es diabético, este proceso no funciona como debería, sino que la glucosa se acumula en la sangre.

Existen varios tipos de diabetes, pero el más común es la diabetes tipo 2. Este tipo de diabetes se presenta cuando el cuerpo no puede producir suficiente cantidad de insulina para mantener la glucosa sanguínea en un nivel saludable, o cuando las células corporales se vuelven resistentes a la insulina.

DIAGNOSTICO

El médico puede diagnosticar diabetes mediante varios análisis diferentes. Uno de los más frecuentes es el análisis de la glucosa sanguínea en ayunas, en el que se toma una muestra de sangre después de no haber comido durante mínimo ocho horas.

El examen analiza cuánta glucosa está presente en la sangre. Un rango normal para la glucosa es entre 70 y 100 miligramos por decilitro o mg/dl. Se dice que la persona tiene diabetes cuando la glucosa está constantemente por encima de 126 mg/dl y se habla de prediabetes cuando la glucosa sanguínea en ayunas está entre 101 y 125 mg/dl.

Encontrarse en el rango de prediabetes indica que hay más riesgo de presentar diabetes si no se cambia algo. No se sabe la causa exacta, pero el exceso de grasa -especialmente de grasa abdominal- y la inactividad parecen ser factores importantes en la aparición de la prediabetes.

Además, el riesgo de diabetes aumenta a medida que se avanza en edad, sobre todo después de los 45 años. Si bien nada se puede hacer respecto a la edad, hay otros cambios que sí se pueden hacer para reducir el riesgo. Los estudios muestran que la alimentación y el ejercicio son los tratamientos más eficaces para combatir la prediabetes y evitar que avance a diabetes.

BUENOS CONSEJOS

Ser sedentario aumenta el riesgo de diabetes, aunque la persona no tenga exceso de peso. Por lo tanto, se debe convertir el ejercicio en una prioridad. No tiene que ser una sesión extenuante de ejercicio, sino una caminata rápida, una vuelta en bicicleta, una tarde de trabajo en el jardín... todo aquello que obligue a moverse sirve.

Es importante tener como objetivo hacer ejercicio moderado durante 30 minutos diarios. Se puede hacer todo a la vez o intentar con sesiones de 10 minutos, distribuidas a lo largo del día. Si se elige una actividad que se disfruta, mayor será la probabilidad de continuar con ella.

La disponibilidad de contadores de pasos, hasta los de los teléfonos inteligentes, puede ayudar a llevar la cuenta de la actividad. El objetivo sería alrededor de 10.000 pasos diarios.

En cuanto a la alimentación, se deben comer productos con bajo contenido de grasa y calorías, pero mucha fibra. Hay que comer frutas, verduras y cereales integrales. Quienes no saben cómo modificar su alimentación deberían consultar a una nutricionista que ayudará a hacer los cambios necesarios.

Por último, es importante controlar la glucosa sanguínea por lo menos una vez al año para saber si va por buen camino. El médico también informará sobre la frecuencia con la que necesita cada paciente revisarse la glucosa. Muchos casos de prediabetes pueden controlarse muy bien sin medicamentos.

Dr. Adrián Vella

Especialista en Endocrinología de Mayo Clinic en Rochester, Estados Unidos.

 

Jueves, 24 Octubre 2019 00:00

Lo que todavía resta hacer por el corazón

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Si bien bajó la mortalidad coronaria, aumentaron los decesos por factores de riesgo como diabetes, obesidad y sedentarismo. La alimentación poco saludable es una cuestión central: casi la mitad de la población no controla la sal, el azúcar o la grasa que ingiere en sus comidas.

El avance en los tratamientos médicos -es decir, mediante medicamentos e intervenciones terapéuticas-, sumado al control de algunos factores de riesgo, han contribuido a una reducción en la mortalidad cardiovascular de origen coronario de los argentinos. Sin embargo, otras condiciones predictoras de enfermedad coronaria como la diabetes, la obesidad y el sedentarismo son responsables de contrarrestar, en parte, el beneficio observado.

La afirmación fue realizada por los autores del estudio IMPACT1, un modelo epidemiológico que, incorporando las modificaciones en los principales factores de riesgo poblacionales y el avance de los tratamientos médicos y quirúrgicos con eficacia demostrada, analizó el comportamiento de la mortalidad cardiovascular de origen coronario de los argentinos con 15 años de diferencia (en 1995 y 2010).

Las conclusiones del IMPACT son una de las mayores novedades presentadas en el 45º Congreso Argentino de Cardiología, que concluyó ayer.

Entre los principales resultados, se destaca el hecho de que las tasas ajustadas de mortalidad cardiovascular por causa coronaria descendieron un 29,8%, disminución que la investigación atribuyó en un 49,9% a las mejoras en los tratamientos médicos y en un 32,9% a un mayor control de factores de riesgo como la hipertensión arterial, el colesterol elevado y el tabaquismo, mientras que el 17,2% restante no pudo ser explicado por el modelo.

Sin embargo, frente a esa alentadora disminución, se encontró como contrapartida un incremento de muertes debido al aumento de otras condiciones como la diabetes, la obesidad y el sedentarismo. El programa asignó a estos factores una contribución en la mortalidad de un 9,4% para la diabetes, un 6,9% para la obesidad y un 5% al sedentarismo.

"La mejora en los niveles de diagnóstico de la enfermedad cardiovascular, la introducción de nuevos fármacos y el desarrollo de mejores procedimientos quirúrgicos, sin lugar a dudas han contribuido a la reducción de una de cada dos muertes esperables. Sin embargo, el IMPACT nos muestra la medida en que aquellos factores de riesgo cuyo incremento no logramos controlar, como la diabetes, la obesidad y el sedentarismo, contribuyeron a compensar en gran parte ese beneficio y a incrementar la mortalidad coronaria", destacó el doctor Walter Masson, médico cardiólogo y co-autor del estudio IMPACT, publicado en la revista de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Córdoba.

COMO SE HIZO

El IMPACT es un modelo epidemiológico de medición de mortalidad por enfermedad coronaria que analiza dos puntos en el tiempo, considerando la mayor cantidad de información estadística disponible. En sus resultados, muestra la diferencia de la mortalidad real versus la "esperada" y determina los elementos responsables de esas diferencias.

La variable de resultado fue el número de muertes prevenidas o pospuestas (MPP) por enfermedad coronaria entre los años 1995 y 2010. El cálculo se realizó a partir de las tasas de mortalidad por enfermedad coronaria obtenidas de la Dirección de Estadísticas e Información en Salud (DEIS).

Se calcularon las muertes por enfermedad coronaria esperadas para 2010, estratificadas por edad y sexo, si las tasas de mortalidad del 1995 se hubieran mantenido sin cambios.

Luego, se les restó el número de muertes observadas en 2010, obteniendo el número de MPP. El modelo explica esta diferencia en la mortalidad.

Participaron en su diseño y en la carga de datos especialistas del Hospital Italiano de Buenos Aires, de la Sociedad Argentina de Cardiología, de la Universidad de Liverpool (Reino Unido) y del Ministerio de Salud y Desarrollo Social de la Nación.

En opinión del doctor Martín O"Flaherty, profesor de la Universidad de Liverpool y co-autor del estudio, "afortunadamente, otros factores que incrementan el riesgo se han podido reducir en los últimos años, entre ellos, los valores de tensión arterial sistólica en la población, lo que representa un avance en el abordaje de este factor de riesgo, lo mismo que el tratamiento del colesterol elevado, a partir de la introducción de las drogas de la familia de las estatinas en el período analizado".

"También contribuyeron a la reducción de la mortalidad coronaria los niveles de cesación tabáquica, aunque consideramos que su aporte en la reducción de la mortalidad coronaria podría ser mayor, por lo que hay mucho para trabajar", agregó.

Si bien el modelo no explica los motivos de los cambios en los factores de riesgo, sino que expone la diferencia en la mortalidad, abre un abanico de nuevas preguntas. Teniendo en cuenta que los modelos de generación de la enfermedad y de modificación de los factores de riesgo son multicausales, los autores del trabajo extrapolan como ejemplo lo que sucedió con el tabaquismo.

"La mejora encontrada podría deberse a que la investigación analiza dos momentos en el tiempo: 1995 y 2010, viendo la pendiente en descenso de la epidemia de tabaco, que es similar en todo el mundo. En los últimos años, el tabaco dejó de ser socialmente aceptado y esta tendencia fue acompañada por leyes que regulan su consumo", sostienen los autores del trabajo.

LLAMADO A LA ACCION

Por su parte la doctora Jimena Vicens, epidemióloga, también co-autora del Estudio IMPACT y encargada de compartir los resultados con sus colegas en una sesión especial durante el Congreso, señaló que "este estudio aporta información de utilidad en diferentes niveles: a nivel asistencial refuerza la importancia de la práctica clínica en cuanto a la concientización de las personas respecto de su salud contribuyendo en la pesquisa de los factores de riesgo y en cuanto a la optimización de los recursos terapéuticos disponibles para mejorar la evolución de los pacientes con enfermedad coronaria".

A nivel de las políticas de salud, el valor aportado por el IMPACT -según indicó Vicens- se da en el contexto de la generación de políticas para la promoción de la salud, brindando información local y nacional para la toma de decisiones. Asimismo, éstas impactan en otro nivel, el de la sociedad, ofreciendo oportunidades de autonomía en el cuidado de la salud, afirmó.

"Los resultados arrojados nos cuestionan la efectividad de las medidas que estamos llevando a cabo en prevención de la obesidad y la diabetes, principalmente en el modelo nutricional y en intervenciones alimentarias a nivel poblacional. Son valores concordantes con el alarmante incremento del sobrepeso que muestra la última Encuesta Nacional de Factores de Riego, e invitan a la reflexión urgente tanto de la Red en Epidemiología Cardiovascular, como de los demás actores de la sociedad", agregó la epidemióloga Silvana Figar, otra de las integrantes de la investigación.

Entre 1995 y 2010, la tasa de mortalidad por cardiopatía isquémica en mayores de 25 años (ajustada por edad y sexo a la población argentina de 2010) descendió de 121 a 85 en 100.000 habitantes. Dicho hallazgo representó un descenso del 29,8%.

En valores absolutos, en 1995 hubo 20.642 muertes por enfermedad coronaria sobre un total de 18.514.406 habitantes mayores de 25 años, mientras que en el año 2010 se registró un total de 19.498 muertes en 23.052.563 habitantes. Esto significó una reducción de 8.500 muertes prevenidas o pospuestas (MPP) que según las conclusiones del IMPACT se distribuyen de la siguiente manera: 49,9% se debió al cambio en los tratamientos, 32,9% a modificaciones en los factores de riesgo (descontando el efecto debido a los tratamientos) y 17,2% no pudo ser explicado por el modelo.

La mejora en la presión arterial sistólica (34,6%), el colesterol (12,8%) y el tabaquismo (6,8%) explican el 54,2% de las MPP. Sin embargo, el aumento de las prevalencias de otros factores de riesgo como diabetes, obesidad y sedentarismo representó un exceso de 1.814 muertes (-21,3%), sobre las que se hubiesen esperado de no incrementarse estas condiciones. Por lo tanto, al tener en cuenta la totalidad del conjunto de factores de riesgo, el modelo asigna solo 2.794 MPP, lo que da 32,9%.

"Lo que este estudio evidencia es que el mejor control de algunos factores de riesgo aportó a la disminución de la mortalidad coronaria y eso nos muestra que vamos por un buen camino, aunque deberíamos mejorar aún más. Como contrapartida, otros factores de riesgo que están empeorando nos hacen reflexionar sobre lo mucho que tenemos por trabajar para revertir la tendencia", reflexionó el doctor Masson.

PRACTICAS DE ALIMENTACION

Que aún queda mucho por hacer también quedó confirmado a partir de los resultados de otra investigación dada a conocer la semana última. El estudio, realizado por la Fundación Uade y Voices! en el marco de las actividades del Centro de Investigaciones Sociales (CIS), reveló que casi la mitad de la población no controla la sal, el azúcar o la grasa que ingiere en sus comidas.

El trabajo se realizó tomando como base una encuesta realizada en todo el país a 1.002 personas de 16 años y más.

Los resultados de la encuesta mostraron que el 83% de la población afirma que consume con frecuencia frutas y verduras, a la vez que el 73% declara preferir los alimentos frescos, orgánicos o poco procesados. La incorporación de las semillas en la dieta es un hábito menos común, presente solo en el 44% de los argentinos.

Asimismo, dos de cada diez argentinos no leen los vencimientos de los productos antes de comprarlos o consumirlos, deficiencia que es más alta entre los hombres que en las mujeres.

El 43% de la población no controla la sal que ingiere en sus comidas, el 47% no controla el azúcar y el 49% la grasa. El hábito de control es menos frecuente entre los hombres y los jóvenes.

 

Más de la mitad de la población (54%) no controla su colesterol con frecuencia, afirmación que es más común entre los hombres (59%) y entre los más jóvenes (77%).

La mayoría de estos hábitos se han afianzado a lo largo de los últimos cinco años, especialmente el consumo de productos orgánicos que asciende del 26% al 46%.

Al analizar los resultados de la encuesta, Andrés Cuesta, secretario académico de Uade, señaló que "resulta relevante destacar que casi la mitad de los argentinos reconoce que no controla la sal, el azúcar ni las grasas que ingiere en sus comidas, porcentaje que se incrementa notoriamente al considerar únicamente a los hombres y a los más jóvenes".

"Si bien evitar este tipo de consumos es normalmente más necesario a medida que se avanza en edad, sin dudas la toma de conciencia temprana sobre la conveniencia de cuidarse en la ingesta de sal, azúcar y grasas permitiría que se incrementen los comportamientos preventivos que son sumamente relevantes para la salud", añadió Cuesta.

En tal sentido, el secretario académico de Uade hizo hincapié en que es necesario que desde el Estado y la sociedad civil se desarrollen campañas orientadas a la generación de conciencia sobre las ventajas que a largo plazo trae aparejadas una alimentación saludable sobre el bienestar y calidad de vida futura.

Martes, 15 Octubre 2019 00:00

El rol del huevo en la alimentación

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El huevo es un alimento de elevado valor nutritivo habitual en nuestra dieta. Es considerado un alimento estructural por su contenido de proteínas, necesarias para formar, mantener o reparar los diferentes tejidos del cuerpo. Un huevo aporta más de 6 gramos de proteína, lo que representa alrededor del 10% de la recomendación diaria de un adulto y el 30% de la de un niño en edad escolar.

Las partes comestibles del huevo son la clara y la yema. La primera constituida principalmente por proteínas y agua, la segunda por grasas, proteínas y la mayoría de sus vitaminas y minerales. El perfil de grasas del huevo es saludable, predominan las insaturadas (monoinsaturadas y poliinsaturadas) y un pequeño porcentaje de saturadas, no contiene grasas trans.

El huevo es fuente de vitamina B12, que interviene en la formación de glóbulos rojos y de células nerviosas. Una unidad aporta el 85% de la ingesta recomendada para un adulto. También aporta vitaminas A, D, E, otras del complejo B (como el ácido fólico) y minerales como hierro, fósforo y zinc. Contiene sustancias carotenoides que actúan como antioxidantes y benefician la función visual.

Una unidad aporta aproximadamente 190 mg de colesterol. Antes existía la recomendación de limitar la cantidad diaria a 300 mg, pero en la actualidad varias guías internacionales eliminaron la restricción. Se demostró que el colesterol proveniente de la dieta se absorbe en un pequeño porcentaje y que el impacto en los niveles en sangre es bajo. En este sentido, las Guías Alimentarias para la Población Argentina recomiendan incluir hasta un huevo por día.

Según el Código Alimentario Argentino, un huevo se considera fresco cuando no ha sido sometido a temperaturas inferiores a los 8ºC o bien cuando mantenido a temperatura ambiente no supera los 30 días de la fecha de postura. Al sumergir el huevo crudo en una solución de agua con 10% de sal, este debería hundirse. Si el huevo flota en el agua significa que no es tan fresco o que las condiciones de conservación no fueron adecuadas.

Al cascar el huevo, la yema debería quedar centrada y suspendida en la clara. A medida que pasa el tiempo, la clara pierde consistencia y eso hace que se desparrame en el plato. Si al romper el huevo la yema se rompe, significa que es menos fresco.

Una vez cocido, se puede determinar el estado de frescura del huevo por el tamaño de la cámara de aire existente entre la clara y la yema: si esta es pequeña significa que el huevo es fresco.

En el hogar, se recomienda evitar dejar los huevos a temperatura ambiente o expuestos a la luz solar o a fuentes de calor. Se deben conservar en la heladera y retirarlos al momento de la preparación. Es importante que no entren en contacto con otros alimentos que puedan contaminarlos, como las carnes frescas, y desechar los que tengan moho en sus cáscaras.

Debido a sus propiedades físico-químicas, el huevo es un ingrediente básico de varias recetas, sirve como espumante, emulsionante, colorante, aglutinante y coagulante. Sin embargo, algunas preparaciones que lo utilizan crudo pueden resultar peligrosas, como la mayonesa casera, que se ha asociado a brotes de salmonelosis. Para evitar este riesgo se recomienda cocinar siempre hasta que la yema y la clara estén firmes, alrededor de 75ºC.

Durante este mes las Estaciones Saludables y Mercados de la Ciudad ofrecerán de manera libre y gratuita diversas actividades y charlas sobre la importancia del huevo en la alimentación, a cargo de nutricionistas. Para conocer los días y horarios de las charlas, ingresar en: buenosaires.gob.ar/desarrollo-saludable/charlas-saludables.


Domingo, 06 Octubre 2019 00:00

Leche: fuente de calcio, vitaminas... y polémica

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Fuertes campañas sobre los supuestos peligros de la ingesta de este alimento generan desconfianza. El fenómeno está acompañado por la moda del veganismo y la creciente oferta de las mal llamadas "leches" de soja o almendras. La palabra de una experta y las últimas evidencias científicas.

En los últimos tiempos se han viralizado mensajes alarmando sobre los posibles efectos perjudiciales de la leche vacuna para la salud, lo que generó que muchas personas ahora opten por sustitutos y exista una especie de paranoia frente a los lácteos.

"La leche ha ganado mala fama y ha pasado de ser una buena fuente de calcio y vitaminas, a una fuente de polémica", confirmó en una entrevista con La Prensa la doctora en Nutrición María Elena Torresani, directora de la carrera de Especialistas en Nutrición Clínica de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

Según la experta, detrás de esta polémica confluyen una serie de motivaciones: existen cada vez más alternativas, mal llamadas "leche" de soja o de almendras -a pesar de que el Código Alimentario Argentino define como leche al producto del ordeñe de una glándula mamaria-, también ha crecido el reparo a ingerir leche de vaca por motivos de salud, tales como la reducción de la capacidad de digerir la lactosa que ocurre con la edad (intolerancia a la lactosa) y el aumento de la población alérgica a la proteína de leche de vaca.

"Eso sin contar la expansión del veganismo, que promueve el consumo de productos que no sean de origen animal, y los mitos relacionados con la salud y las modas alimentarias", agregó.

- ¿Existen fundamentos científicos que justifiquen el evitar la leche de vaca?

- Una reciente investigación, publicada este año en el International Journal of Food Sciences and Nutrition, realizó una revisión de diferentes metaanálisis que incluyeron estudios observacionales para intentar resumir la información disponible sobre lácteos y su relación con la salud humana. Así, se evaluaron lácteos en general y productos lácteos individuales, encontrándose resultados similares entre estos.

Las conclusiones principales señalan una relación significativa entre el consumo de lácteos (leche, yogures y quesos) y menor riesgo de cáncer colorrectal, hipertensión y enfermedad cardiovascular. Asimismo, se encontró una relación probable entre el consumo de lácteos y mayor riesgo de sufrir Parkinson para todos los productos evaluados.

También se halló una asociación probable entre el consumo de diferentes productos lácteos y menor riesgo de desarrollar un accidente cerebrovascular, síndrome metabólico, diabetes tipo 2 y cáncer de mama, todo lo cual lleva a concluir que la evidencia hasta el momento sugiere efectos beneficiosos del consumo de lácteos, principalmente para la salud cardiovascular y metabólica.

La relación con mayor riesgo de Parkinson debe confirmarse con estudios de mayor relevancia y no se debe olvidar que esto fue una revisión de estudios observacionales, es decir, que no indican causalidad.

- ¿Qué cuestiones debería tener en cuenta -desde el punto de vista nutricional- una persona que decide excluir por completo los lácteos de su dieta?

- Las personas que llevan a cabo una alimentación vegana, en la que excluyen por completo el aporte de alimentos de origen animal, necesitarían una suplementación de calcio, ya que su absorción no es igual si consumimos alimentos con calcio de origen vegetal que si lo recibimos a través de los lácteos. Además, el problema de las dietas veganas suele provenir de la falta de vitamina B12, que solo se encuentra en los alimentos de origen animal (incluida la leche) y cuya falta puede provocar problemas neurológicos.

Por otra parte, para que el calcio sea asimilado a nivel intestinal, necesita de la vitamina D, que está presente en la leche, pero que no lo está en las bebidas de origen vegetal. Por eso, resulta fundamental dosar el estado de las reservas plasmáticas (mediante un análisis de sangre) tanto de vitamina B12 como de homocisteína y vitamina D y suplementar en relación a los valores hallados.

MINERAL INDISPENSABLE

- ¿Cuál es la importancia del calcio en las distintas etapas de la vida?

- El calcio es el mineral más abundante que se encuentra en el cuerpo humano. Los dientes y los huesos son los que contienen la mayor cantidad. Los tejidos corporales, las neuronas, la sangre y otros líquidos del cuerpo contienen el resto del calcio. Ayuda a formar y mantener dientes y huesos sanos.

Es importante que los niños y adolescentes tengan el aporte ideal de calcio ya que sus huesos se están formando, pero también lo es en otros grupos como embarazadas, mujeres que se encuentren en la menopausia, deportistas y personas mayores para prevenir fracturas óseas.

- ¿Con qué enfermedades se asocia el déficit de calcio?

- La falta de calcio es más común de lo que habitualmente podemos pensar. Su déficit puede suponer distintos síntomas referidos a problemas para la salud. La deficiencia de este mineral suele ocasionar un debilitamiento en el sistema óseo, dientes débiles, calambres musculares, insomnio, presión arterial alta, dolores menstruales, dificultad para perder peso.

También puede causar osteoporosis, una enfermedad sistémica esquelética que se caracteriza por una disminución de la masa ósea y más deterioro de la microarquitectura de los huesos en el cuerpo, lo que supone un aumento de la fragilidad de los huesos y del riesgo de sufrir fracturas. Un nivel apropiado de calcio en el cuerpo durante toda una vida puede ayudar a prevenir la osteoporosis.

- ¿Cuáles son las fuentes alternativas de calcio? ¿Logran sustituir realmente el rol de los lácteos?

- Muchos alimentos contienen calcio, pero los productos lácteos son la mejor fuente. La leche y sus derivados tales como el yogur, el queso y el suero de leche contienen una forma de calcio que el cuerpo puede absorber fácilmente. Si bien hay alimentos vegetales que aportan calcio, como son los frutos secos, semillas, legumbres y algunas hortalizas de hojas verdes, el porcentaje de absorción y biodisponibilidad de los mismos es significativamente menor, ya que aportan otras sustancias como oxalatos y fitatos, que interfieren en la absorción del calcio.

De acuerdo a nuestro modelo alimentario, la exclusión de los lácteos impide alcanzar las ingestas de referencia para todos los grupos de edad. Para alcanzar la cantidad de calcio que tomamos en un vaso de leche tendríamos que consumir entre 7 y 8 raciones de cereales y 6 y 7 de verduras o legumbre. Esto resulta imposible de vehiculizar en la práctica. En consecuencia, los alimentos portadores de calcio de origen vegetal, son útiles para complementar la ingesta de calcio lácteo contribuyendo a cubrir la ingesta diaria recomendada, pero no para reemplazarlos.

ALERGIA E INTOLERANCIA

- ¿Qué diferencia hay entre la alergia a la proteína de la leche de vaca y la intolerancia a la lactosa?

- La intolerancia a la lactosa y la alergia a la proteína de la leche de vaca (APLV) son dos trastornos diferentes pero a menudo tienden a confundirse. La APLV es una enfermedad caracterizada por una respuesta exagerada del sistema inmunitario (defensas) a las proteínas de la leche, principalmente a la betalactoglobulina y caseína.

Estas proteínas se pueden transmitir a través de la leche materna si la madre ha consumido productos lácteos. La leche de vaca, huevo, trigo y soja son los alimentos que más alergia desencadenan en niños pequeños. De hecho, es la alergia alimentaria más común entre los niños y la más frecuente en los primeros meses de vida. La prevalencia está en crecimiento y varía entre 2 al 5%.

Suele aparecer desde el nacimiento por el paso de las proteínas de la leche de vaca ingeridas por la madre a través de la lactancia materna o al sustituir la lactancia materna por una fórmula artificial. En el caso de la aparición en niños amamantados, las directrices clínicas recomiendan que se continúe con la lactancia materna debido a sus efectos beneficiosos y que la madre trate de eliminar la proteína de la leche de vaca de su alimentación.

Los síntomas provocados por la APLV son diversos y pueden afectar varios sistemas orgánicos, como la piel, el aparato digestivo o el respiratorio, lo que puede dar lugar a erupciones cutáneas, eccemas, vómitos, diarrea, cólicos, reflujo o llantos excesivos.

El único tratamiento alimentario y dietético existente para una alergia alimentaria, como es el de la alergia a la proteína de la vaca, es la exclusión en la dieta del alérgeno responsable de la reacción alérgica. Sin embargo, los niños pierden la alergia a lo largo de los tres primeros años de vida en el 85% de los casos, por lo cual se puede reintroducir progresivamente la leche de vaca (casi siempre a partir de los cuatro años de edad), siendo muy excepcional esta enfermedad en los adultos.

- ¿Y la intolerancia a la lactosa?

- No es una enfermedad, sino una condición fisiológica que se da en algunos individuos ya sea por su incapacidad de producir la enzima lactasa capaz de digerir adecuadamente a la lactosa o azúcar de la leche; o por tenerla disminuida en su concentración. Afecta tanto a niños como adultos, siendo del 65 al 70% de la población mundial intolerante a la lactosa.

Es un cuadro clínico caracterizado por un conjunto de síntomas que se dan después de la ingesta de lactosa, tales como dolor abdominal, náusea, distensión abdominal o diarreas. Los síntomas aparecen de 30 minutos a varias horas después de ingerir alimentos con contenido de lactosa.

La aparición de estos síntomas depende de la cantidad de lactosa que se ingiera, de la concentración de lactasa que exista en la mucosa intestinal y de la sensibilidad individual que tenga la persona.

La intolerancia congénita (no hay lactasa en el momento del nacimiento) obliga a eliminar la ingesta de lactosa de forma estricta, en cambio la intolerancia primaria, la más común, permite pequeñas cantidades que vienen definidas para cada persona.

La intolerancia primaria se debe a un descenso paulatino en la actividad de la lactasa una vez concluida la lactancia; descenso que nos afectará a todos a medida que vayamos entrando en edades avanzadas.

Existe un umbral de tolerancia a la lactosa que se encuentra en alrededor de 10 gramos, lo que equivale a un vaso de leche diario, fraccionado a intervalos amplios. También se puede consumir queso, que después de los primeros días de maduración presenta contenidos muy bajos de lactosa, y leches fermentadas, porque condicionan un tránsito intestinal más lento que facilita la digestión y cuyos microorganismos vivos proporcionan lactasa que colabora, junto a la del propio individuo, en el proceso de la digestión de la lactosa.

INSUSTITUIBLES

- ¿Qué lugar deben ocupar los lácteos en la alimentación?

- Los lácteos (leche, yogur y queso) son los alimentos más completos para el ser humano y, por sus incomparables características nutricionales, son insustituibles en la alimentación diaria. Debido a su aporte en cantidad y calidad de proteínas, calcio, vitamina D y fósforo, son indispensables para el crecimiento y desarrollo, y la formación y mantenimiento del sistema óseo y muscular. Las guías alimentarias, basadas en la evidencia científica, son un instrumento educativo que proporciona mensajes prácticos para ayudar a la población en la selección y el consumo de alimentos saludables. Las actuales guías de los diferentes países recomiendan dos a tres porciones de lácteos por día, incluyendo leche, quesos y yogures.

- ¿Cuáles son más convenientes: enteros o descremados?

- Recientes investigaciones demostraron que los lácteos enteros no sólo no son tan malos como se refería en los últimos tiempos, sino que pueden llegar a ser beneficiosos para la salud. No se encontró ninguna relación entre el consumo de grasas lácteas y las enfermedades cardiovasculares o el riesgo de sufrir un ataque cerebrovascular. De hecho, algunas de estas grasas lácteas podrían incluso proteger de sufrir un ataque grave.

Hasta ahora, la opinión generalizada era que la ingesta de lácteos enteros era desaconsejable para las personas que sufrían enfermedades cardiovasculares, pero una investigación liderada por la Universidad McMaster, en Canadá, aporta una nueva postura al respecto.

Los resultados del trabajo, publicados en la revista "The Lancet", indican que el grupo de personas que consumen tres dosis de lácteos enteros (no descremados) al día tiene tasas más bajas de mortalidad y enfermedad cardiovascular, en comparación con el grupo de quienes consumen menos de media porción diaria.

Los efectos potencialmente nocivos de los ácidos grasos saturados sobre la salud cardiometabólica parecen no ser tales cuando se consumen como parte de alimentos con matrices alimentarias ricas en otros nutrientes como son aminoácidos específicos, grasas insaturadas, vitaminas K1 y K2, calcio, magnesio, potasio y probióticos, presentes en la leche, el yogur, el queso u otros productos lácteos.

Estudios epidemiológicos de grandes cohortes poblacionales seguidas a largo plazo muestran que el consumo de productos lácteos, especialmente de yogur, no se asocia con un aumento del riesgo cardiovascular. Por tanto, no existen suficientes evidencias científicas para recomendar a la población general el consumo de productos lácteos bajos en grasa o descremados de forma preferente, en lugar de su versión entera.

Agustina Sucri


Jueves, 26 Septiembre 2019 00:00

Cefalea, una patología a menudo sin diagnóstico

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A menudo, las personas que consultan por cefaleas hacen referencia al dolor de cabeza. Pero éste es un síntoma, no un diagnóstico, advierten desde la Sociedad Neurológica Argentina (SNA), que indica que siete de cada diez consultas a un profesional de la especialidad son por cefaleas.

Se estima que el 53% de los argentinos adultos presentó algún tipo de cefalea en el último año, según el Primer Estudio de Prevalencia sobre Migraña realizado en el país por esta sociedad científica

En todo el mundo, sólo una minoría de las personas que las sufren reciben un diagnóstico apropiado ya que para el abordaje de la patología existen diferentes barreras que impiden un correcto diagnóstico y tratamiento; entre ellas la dificultad en el acceso a la consulta especializada, la educación en salud y la expectativa del paciente.

"La migraña es una patología prevalente que afecta a un gran número de personas de nuestra sociedad. Por suerte hoy se conocen mucho más los mecanismos que producen los distintos tipos de cefaleas, entre las cuales está la migraña, y este conocimiento sirve para que se creen nuevas terapias que ayuden a mejorar la calidad de vida de los pacientes", precisó el doctor Marcelo Rugiero, presidente de la SNA y jefe del servicio de Neurología del Hospital Italiano de Buenos Aires.

"Por eso es muy importante que los médicos estén alertas a este síntoma y que los pacientes entiendan la importancia de la consulta con un neurólogo especialista en cefaleas para obtener el tratamiento adecuado", agregó.

El especialista detalló que las cefaleas se dividen en dos tipos:

* Primaria: el dolor de cabeza es el principal síntoma de la enfermedad. A este grupo pertenecen la cefalea tipo tensión (es la más frecuente), en racimos y la migraña.

* Secundaria: el dolor de cabeza está asociado a otra enfermedad.

GRAN IMPACTO

Los datos obtenidos del estudio realizado por la SNA revelan que el 40% de los migrañosos afirma que el episodio de migraña está desencadenado por el estrés. En menor medida, un 11% lo asocia con dificultades o con la modificación de su sueño habitual, y un 10% menciona la relación de los dolores de cabeza con la menstruación o cambios hormonales.

Respecto de la duración promedio de los episodios de migraña, la investigación indica que para el 67% los dolores suelen durar entre 2 y 72 horas, sin tomar analgésicos. Un 13% manifestó que sus dolores tienen una duración mayor a 72 horas, tendencia que se incrementa entre quienes tienen 30 a 49 años (19%).

A través de la encuesta efectuada por la SNA también se evaluó el nivel de intensidad de los dolores que registran los migrañosos. Más de la mitad califican su dolor de cabeza como "severo", mientras que 3 de cada 10 lo califican como "moderado".

La mitad de la población de migrañosos refiere tener sus actividades físicas e intelectuales afectadas durante los ataques.

"Estas cifras dan una idea del impacto personal, social y económico de la migraña", resaltan desde la SNA.

Uno de los principales hallazgos de la investigación es que el 62% de los migrañosos consultó en alguna oportunidad a un médico o a personal de salud por los dolores de cabeza, pero sólo un 37% consultó con un médico especialista en neurología o en dolor. Únicamente el 32% afirma haber sido diagnosticado por un profesional.

La investigación también indaga sobre las medidas adoptadas frente al dolor de cabeza. Los resultados indican que 6 de cada 10 migrañosos decide automedicarse para combatir el dolor y sólo un 12% toma analgésicos o antimigrañosos que fueron recetados por el médico.

En lo que respecta específicamente a la migraña, enfermedad neurológica compleja e incapacitante, se estima que afecta aproximadamente al 10% de la población mundial. Sin embargo, el 44% de quienes la padecen no cuentan con el diagnóstico adecuado. Esta patología, caracterizada por ataques recurrentes de dolor de cabeza de gran intensidad, posee síntomas asociados como vómitos, náuseas, mayor sensibilidad a la luz y al sonido, es tres veces más común en mujeres que en hombres y afecta con mayor frecuencia a personas de entre 15 y 50 años.

Los síntomas varían entre los pacientes y en ocasiones entre las distintas crisis migrañosas de un mismo paciente. Los ataques de migraña pueden durar desde horas hasta dos o tres días. La mayoría de las personas no puede desenvolverse normalmente durante un ataque ya que queda seriamente afectado. Durante las crisis, quienes la padecen se ven limitados para realizar actividades laborales, familiares, académicas o sociales. Es por ello que la Organización Mundial de la Salud (OMS) clasifica en el sexto lugar del ranking de discapacidad a los ataques de migraña severa y determina que es una enfermedad comparable a la demencia, la cuadriplejia y la psicosis.

Por definición, la migraña puede ser con o sin aura. Asimismo, existen de tipo episódica o crónica, dependiendo de la cantidad de ataques que se haya tenido en los últimos tres meses. La crónica se diferencia por ser la que presenta más de 15 días de cefalea al mes, donde al menos ocho episodios tienen características de migraña. Otras categorías son la asociada al ciclo menstrual y la menstrual pura, donde los factores hormonales forman parte del riesgo de desencadenar un ataque.

Los ataques de migraña pueden presentar cuatro etapas claras:

1. PRODROMO. Un 30 a 40% de los migrañosos presenta síntomas premonitorios (pródromo), que se anticipan al dolor en hasta 72 horas. Se registran cambios de humor, en el apetito, fatiga, o dolor muscular.

2. AURA. Se estima que el 25% de las personas con migraña presenta síntomas sensitivos característicos como visión de luces intermitentes o la presencia de líneas en zigzag en el campo visual llamados aura. También pueden presentarse alteraciones sensoriales o motoras, como dificultad para hablar.

3. DURANTE EL ATAQUE. La mayoría de las personas presenta cefaleas con una duración de entre 4 y hasta 72 horas. Suele comenzar con síntomas leves e ir aumentando hasta ser de gran intensidad. Las personas suelen interrumpir sus actividades hasta que ceda el dolor, que se caracteriza por ser pulsátil unilateral, puede afectar la región del rostro o cuello, su intensidad aumenta con los movimientos, y no suele mejorar con analgésicos comunes. Puede asociarse a náuseas, vómitos, sensibilidad exagerada a la luz, olores y al sonido.

4. POSDROMO. El 70% de los pacientes presenta una fase de posdromo que puede durar unas horas o días. Se caracteriza por falta de apetito, dolor muscular, confusión, fatiga.

"Es importante detectar cuáles son los factores que desencadenan los ataques. Para evitarlos, en la medida de lo posible, se deben tener en cuenta las recomendaciones asociadas al estilo de vida", expresaron desde la SNA, al tiempo que detallaron que los principales consejos son:

* Consultar al médico: el profesional sabrá si es recomendable un tratamiento preventivo o no, y qué medicación utilizar. Por ello se recomienda su visita en casos de cefaleas recientes; si hay un dolor nuevo sumado al anterior; si la cefalea previa cambia de frecuencia o intensidad; si se siente como el peor dolor de la vida, si a la cefalea se agregan uno o más síntomas (problemas en la visión, la fuerza muscular, la sensibilidad, dificultad para hablar, vértigo, etc.); frente a la necesidad de ingesta de más de cuatro analgésicos en el mes para controlar el dolor de cabeza y si el dolor es desencadenado por esfuerzos (actividad física, sexual, tos, etc.).

* Actividad física: es un desencadenante de cefalea en algunas personas con migraña. Sin embargo, en otros casos puede representar un beneficio. Llevar una rutina siempre es recomendable.

* Manejo del estrés: distintas técnicas de relajación practicadas diariamente como respiración diafragmática, relajación muscular progresiva, biofeedback, mindfulness entre otras han demostrado disminuir los días o la gravedad de la migraña.

* Llevar un registro de las cefaleas: controlar las características de los ataques, su evolución, la respuesta al tratamiento y los desencadenantes es recomendable. Existen varias aplicaciones que facilitan el registro. Una de ellas es "Migrainebuddy" que permite registrar tiempo, frecuencia, intensidad y desencadenantes de la migraña.

* Regularización del sueño: se recomiendan períodos regulares de sueño. El exceso o privarse de sueño por periodos prolongados puede ser desencadenante de cefaleas.

* Llevar un buen control de enfermedades asociadas: la depresión, la ansiedad y la obesidad pueden asociarse a un empeoramiento de la migraña, tratarlas adecuadamente disminuye la recurrencia de las crisis.

* Alimentación: es importante evitar los ayunos prolongados, comer cada tres o cuatro horas durante la actividad y mantener una hidratación adecuada. Hay que tener en cuenta si el episodio de migraña se asoció a algún alimento, alcohol, cafeína se debe suspender su ingesta en otras oportunidades.

* Abuso de medicación: el uso excesivo de analgésicos se asocia a las crisis de migraña. Se define de esta manera cuando se toman analgésicos simples más de 15 días al mes de forma continua o más de 10 días de ergotaminas, triptanes o fármacos analgésicos combinados, en ambos casos por tres meses o más, existiendo una relación directa entre el uso excesivo de medicación y el empeoramiento del dolor.

 

La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat) prohibió esta semana la comercialización de un edulcorante de la marca Jual Stevia ya que el establecimiento responsable de producirlo "carece de autorización para elaborar alimentos libre de gluten".

La misma medida se tomó para la leche en polvo de Alimentos Fundación Favaloro debido a que "no cumplen la normativa alimentaria vigente".

Según publicó el organismo en el Boletín Oficial, bajo la disposición 7456/2019, el producto "Leche Entera en Polvo Fortificada con Vitamina A y D, Libre de Gluten, RNPA 21-112511, marca Alimentos Fundación Favaloro" carecía de autorización y presentaba un rotulado falso. Tampoco se pudo identificar en forma clara dónde había sido producido, elaborado y/o fraccionado. "Por lo que resulta ser en consecuencia ilegal", detallaron.

"Que por tratarse de productos que no pueden ser identificados en forma fehaciente y clara como producidos, elaborados y/o fraccionados en un establecimiento determinado, no podrán ser elaborados en ninguna parte del país, ni comercializados ni expendidos en el territorio de la República de acuerdo a lo normado por el Artículo 9° de la Ley 18284", agregaron.

En cuanto al "endulzante de mesa apto para cocinar, marca Jual STEVIA RNPA Expte. N° 4119-007527/18, Elaborado por Botánica SA y comercializado por Natural y Orgánico SRL – RNE N° 02-031766", determinaron que "carece de autorizaciones de establecimiento y de producto para alimentos libre de gluten". Además, se encontraba rotulado bajo el símbolo de alimento libre de gluten, "sin estar autorizado como tal", por lo que resulta, según lo establecido en la disposición 7457/2019, "un alimento ilegal".

"El Informe de Rotulación surge que el producto consta con el logo de alimento libre de gluten (ALG) y no se halla en el Listado Integrado de ALG de la ANMAT, que la imagen de Stevia Rebaudiana Bertoni que consigna en la cara principal del envase puede generar confusión o engaño al consumidor por no ser el único edulcorante no nutritivo declarado, que el listado de ingredientes no declara la concentración de sucralosa, que el contenido de Esteviol Glucósidos está declarado por 100 gramos debiendo consignarse por 100 cm 3, que el contenido de sodio en la información nutricional debe ser mg y el valor de las unidades de la porción y lo correspondiente a la medida casera deben presentar mayor realce", agregaron.

 

 

Los trastornos alimenticios suelen aparecer durante la adolescencia y cuanto más tiempo pase, más difíciles serán de tratar. Para evitar se extiendan a la edad adulta, la prevención y la detección precoz son fundamentales y debe comenzar en casa.

Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) engloban enfermedades graves relacionadas con comportamientos alimentarios perjudiciales, como la restricción de calorías o el atracón compulsivo. La anorexia y la bulimia aparecen comúnmente en el adolescente y en el joven adulto y deben ser tratados cuanto antes.

A diferencia de lo que se suele pensar, los trastornos alimenticios van más allá de no querer comer o de querer estar delgado. De hecho, están clasificados como trastornos mentales y de comportamiento por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Las consecuencias de no abordar los trastornos mentales de los adolescentes, hace que se extiendan a la edad adulta y les limite las oportunidades de llevar una vida satisfactoria como adultos, tal y como recalca esta organización mundial. Por eso, es fundamental la prevención y la detección precoz.

La doctora Raquel Jiménez, jefa de sección de Pediatría en el Hospital Niño Jesús de Madrid, explicó cómo identificar la anorexia y la bulimia.

"Las personas con anorexia nerviosa tienen un peso corporal bajo y un miedo muy intenso a ganar peso. Evitan la comida o la restringen severamente porque tienen una imagen distorsionada de sí mismos. Incluso cuando estas personas están peligrosamente por debajo del peso normal, es posible que se vean con sobrepeso", detalló la experta.

En tanto, "las personas con bulimia nerviosa pueden mantener un peso saludable o, incluso, tener exceso de peso, por eso es más difícil darnos cuenta de que tienen un trastorno alimenticio. Esto ocurre porque, en ese afán por estar delgados, tienen periodos en los que no comen y otros periodos en los que comen cantidades inusualmente grandes de comida", añadió.

Durante estos episodios de atracones suelen sentir una pérdida de control y para intentar compensar el exceso de comida, llevan a cabo comportamientos muy perjudiciales como vómitos forzados, uso exagerado de laxantes o diuréticos, ayunos, ejercicio excesivo, o una combinación de todo esto.

CAUSAS

"¿Por qué se produce? Realmente no lo sabemos. Lo que sí que sabemos es que influyen muchos factores, como los genes, el ambiente, incluso situaciones de estrés, que pueden aumentar las probabilidades de que un chico o chica adolescente desarrolle uno de estos trastornos", explicó la doctora.

Aunque las causas son múltiples y variadas, Jiménez sintetizó algunos de los factores predisponentes que pueden aumentar el riesgo de desarrollar anorexia o bulimia:

* Personas que tienen una imagen negativa sobre su físico o que se centran demasiado en su imagen.

* Empezar una dieta sin control médico a edades muy tempranas.

* Practicar algún deporte que requiera una condición física muy concreta, como el ballet o la gimnasia, por ejemplo.

* Tener un familiar con trastorno de la conducta alimentaria.

* Tener otros problemas de salud mental.

AUTOESTIMA

La información a las familias para la detección precoz es fundamental. Por eso, es imprescindible que la prevención comience desde casa. "Como padres tenemos que dar el ejemplo y tener siempre una actitud sana hacia los alimentos y hacia el ejercicio físico. Tenemos que intentar fortalecer la autoestima de los chicos sin que ésta se base en el aspecto físico. En su lugar, fortalecer otras cosas que hacen bien", apuntó Jiménez, quien ofreció una serie de pautas para prevenir estos trastornos:

* Que nuestras conversaciones no giren en torno al aspecto físico ni el peso de nuestros hijos.

* Realizar comidas en familia sin la interferencia de la televisión ni los aparatos móviles.

* No dejar que nuestros hijos realicen dietas para adelgazar sin un control médico.

* Ante una pérdida no justificada de peso o cuando veamos que están teniendo un comportamiento alterado alrededor de la comida hablar rápidamente con ellos a ver qué problema es y solicitar ayuda médica.

"Lo más importante es detectar el problema a tiempo e iniciar cuanto antes el tratamiento. Esto favorecerá que la recuperación sea mejor y más rápida. Cuanta más difusión y más detección precoz, mucho mejor", concluyó la doctora.

 

Dejar de fumar ante un diagnóstico de cáncer puede aportar muchas ventajas, entre ellas, la posibilidad de obtener mejores resultados, de menos riesgo de recurrencia del cáncer y de mejor salud en general. Además, el paciente cuenta con el apoyo del equipo de atención médica, a cuyos miembros puede recurrir a medida que avanza en el proceso de dejar de fumar.

Se ha establecido una vinculación entre tabaquismo y cáncer de pulmón u otros cánceres como el de cabeza y cuello, el de vejiga y los gastrointestinales (cáncer de estómago, riñón, páncreas, colon y recto).

Dejar de fumar después del diagnóstico de uno de estos tipos de cáncer puede reducir el riesgo de que reaparezca la enfermedad una vez terminado el tratamiento. De igual manera, reduce el riesgo de sufrir otro tipo de cáncer en el futuro.

Asimismo, abandonar el hábito tabáquico puede repercutir positivamente sobre el tratamiento del cáncer. Consumir tabaco durante la quimioterapia provoca variaciones en la reacción del cuerpo a los medicamentos. Los estudios muestran que las personas que no fuman, a diferencia de los fumadores, suelen responder mejor y de forma más predecible a la quimioterapia y sufren menos efectos secundarios del tratamiento. Las personas no fumadoras también tienen menos efectos secundarios de la radioterapia que los fumadores.

Una vez terminado el tratamiento contra el cáncer, los beneficios duraderos para la salud de no fumar son importantes. Dejar de fumar puede mejorar drásticamente la salud del corazón y de los pulmones.

También puede disminuir la presión arterial y la frecuencia cardíaca, reducir el riesgo de artropatía coronaria y enfermedades cardíacas, aliviar los síntomas pulmonares del tabaquismo (asfixia y tos) y aumentar la vitalidad física. Es decir, dejar de fumar puede añadir años a la vida de una persona.

Si bien nunca es fácil dejar de fumar, muchas personas a quienes se les acaba de diagnosticar un cáncer se muestran deseosas por tomar medidas para mejorar su salud. Posiblemente, algunos ya intentaron dejar de fumar, pero no tuvieron éxito y el diagnóstico de cáncer puede servirles de motivación para intentarlo de nuevo. Además, familiares y amigos están generalmente dispuestos en ese momento a ayudar y motivar a los pacientes en su afán de mejorar la salud.

La necesidad de acudir regularmente a un centro de atención médica durante el tratamiento del cáncer también puede servir de motivación, porque los pacientes no pueden fumar dentro del hospital ni en otras instituciones médicas y eso, en sí mismo, puede llevar a que disminuya el hábito. Además, los miembros del equipo de atención médica tienen amplio acceso a varios recursos para ayudar a las personas a dejar de fumar.

El camino hacia dejar el hábito de fumar es igual para los pacientes con cáncer que para el resto de las personas. Es un proceso simple, pero difícil, que suele requerir combinar la terapia conductual, compuesta generalmente de asesoramiento y apoyo de profesionales con experiencia en dejar de fumar, con medicamentos para aliviar los síntomas de abstinencia a la nicotina y reducir el impulso de fumar que suele llevar a la gente a recaer cuando intenta dejar el hábito.

Dr. J. Taylor Hays

Centro para Dependencia a la Nicotina de Mayo Clinic en Rochester, Estados Unidos

 

Jueves, 08 Agosto 2019 00:00

Casi la mitad de los argentinos sufre burnout

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A pocos días de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) identificara el burnout o síndrome de agotamiento laboral como un síntoma diagnosticable vinculado a la sobrecarga, un nuevo estudio determinó que casi la mitad de los argentinos no logra desconectarse luego de la jornada laboral.

Uno de los órganos que más misterio ha generado en la ciencia es, sin dudas, el cerebro. La cantidad de mitos que circulan sobre su funcionamiento no se equipara a la de ninguna otra parte de nuestro cuerpo. Que solo utilizamos el 10% o que permanece inactivo durante el sueño son algunas de las creencias populares que la ciencia ha ido dando por tierra. Pero, a la vez, se abren nuevos interrogantes: ¿qué significa cuidar la salud del cerebro?

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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