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Con el cambio de gobierno, Miguel Acevedo le restó importancia a un histórico reclamo de los empresarios.

En un nuevo capítulo del "garrochazo" de los empresarios, el presidente de la Unión Industrial Argentina, Miguel Acevedo, afirmó que en este momento la reforma laboral "no es fundamental" para el país.

"No creo que hoy el problema sea la reforma laboral. Es un tema a discutir, pero no es fundamental", afirmó el titular de la UIA, contradiciendo un histórico reclamo de los empresarios.

El reclamo de una reforma laboral se había acelerado durante el gobierno de Mauricio Macri, que era proclive a avanzar en ese sentido. Pero con el retorno del peronismo y el empoderamiento de la CGT, los empresarios parecen acomodarse a los nuevos tiempos.

"Se piensa que esa reforma es para afectar a los trabajadores, pero es para modernizar los convenios. Incluso hasta los mismos sindicatos están de acuerdo", enfatizó Acevedo.

"Tenemos que pensar que el mundo se está automatizando y ningún país puede eludir este cambio. Hoy el desafío es ver cómo generar más trabajo para todos. Los países que más utilizan la tecnología, por ejemplo Corea del Sur, tienen pleno empleo porque lo que reemplazan son los puestos de trabajos mecánicos. Lo que se observa es menos trabajo rutinario o mecánico por más productividad", agregó.

Por otra parte, Acevedo indicó que la actividad manufacturera lleva 18 meses de caída: "estimamos que los próximos meses también serán negativos, porque no se ha revertido la tendencia. Y las caídas que vemos son comparadas contra un 2018 que ya venía en descenso. El último año de crecimiento sostenido fue 2011. Los últimos dos años han sido muy malos".

A su criterio, esta situación se relaciona con que "se ha combatido la inflación solamente con tasa de interés y se descuidó la producción, el crecimiento. Esta política, se paga. La industria tiene un nivel de capacidad ociosa que alcanza el 50%.

Con altas tasas de interés y cayendo la demanda, muchos industriales enfrentan la disyuntiva de ver si sobreviven o se declaran en convocatoria".

"La recuperación va a demandar mucho tiempo. Si uno lo compara con nuestros países vecinos, Argentina se ha quedado estancada en todo", advirtió el dirigente, en un reportaje publicado este jueves en el matutino Ámbito Financiero.

Para el jefe de la UIA, la industria "no se puede salvar sola. Muchas veces se ven luchas de sectores pujando para crecer y yo creo que es necesario crecer en conjunto. Por ejemplo, ya no más campo versus industria. Siempre está latente eso de derechos para uno en desmedro del otro".


Son 13 pagos por un total equivalente a dos millones y medio de dólares. La causa tramita ante el juzgado de Ariel Lijo

 

 

La definición del próximo Defensor del Público, un cargo de la diezmada Ley de Medios, se convirtió en motivo de puja entre los principales sectores del Frente de Todos. La resistencia del peronismo no K en el Senado.

A poco menos de un mes de la toma de posesión de Alberto Fernández como Presidente de la Nación comienzan a trascender los 1ros chispazos dentro del Frente de Todos, con el peronismo tradicional y el kirchnerismo como sectores en pugna.

El Senado es un punto de incertidumbre dado que Fernández aún no ha dado directivas sobre cómo se conformará el bloque oficialista, lo que alimenta la teoría de que será la futura vicepresidente Cristina Fernández la que dominará las decisiones en el cuerpo que representa a las provincias.

Eso es algo que rechazan en el sector más pejotista de la Cámara Alta, que lidera el cordobés Carlos Caserio. Por lo tanto, según trascendió, es probable que los peronistas del otrora bloque Justicialista de Miguel Pichetto desistan de la unidad con los senadores kirchneristas y, en todo caso, coincidirán en un interbloque. Pero, incluso para ello, se necesitará de un factor ordenador, como un directiva del presidente electo, que hoy brilla por su ausencia en el tema parlamentario.

Es así que no se descarta que existan 2 bloques de senadores que respondan en simultáneo a la Casa Rosada.

Los tironeos parlamentarios entre el peronismo albertista y el kirchnerista tiene otro capítulo. Este último estaría presionando para el desplazamiento del Defensor del Público, una institución que se creo a partir de la diezmada Ley de Medios.

Ese cargo lo ocupa hoy de forma provisional Eduardo Alonso, cercano al secretario general de la Presidencia, Fernando de Andreis, y que fue designado mediante un proceso que no escapó a sospechas de la mano del radical santacruceño Eduardo Costa, presidente de la Bicameral de Seguimiento de la Comunicación Audiovisual.

Según relata el diario La Nación, el kirchnerismo con el apoyo de ONG buscan forzar la salida de Alonso para colocar allí a alguien afín, como lo fue Cynthia Ottaviano, quien saltó del kirchnerista diario Tiempo Argentino a la titularidad de la Defensoría. Ottaviano abandonó el cargo cuando se cumplió su mandato en 2016.

Esta necesidad K genera tensiones con el peronismo albertista. De acuerdo al matutino, receptor de las presiones es el senador chubutense Alfredo Luenzo, vicepresidente de la Bicameral.

Luenzo pretende la normalización de la Defensoría, pero a través de un proceso ordenado, lo que colisiona con la ansiedad kirchnerista y sus aliadas ONGs. Según La Nación, este fue uno de los motivos que generaron rispideces en el Senado.

La Defensoría del Público, que tiene por misión defender el derecho de las audiencias de los medios de comunicación audiovisual, se volvería un lugar estratégico para el kirchnerismo si es que insiste en la creación de una "Conadep del periodismo", es decir, una política destinada a "revisar" la labor periodística durante los últimos años y de la que Cristina Fernández se percibe como víctima.

La creación de una comisión especial, real o simbólica, con ese fin fue sugerida por el actor Dady Brieva, pero también recibió el apoyo del intelectual Mempo Giardinelli y, más recientemente, del sindicalista Hugo Moyano.

"Tienen que pagar porque ellos también son parte de la sociedad y tienen mucha responsabilidad en su tarea y, por lo tanto, no pueden usarla en perjudicar a la gente", dijo el camionero.

Alberto Fernández, por su parte, rechazó una iniciativa como esa.


 

El conductor televisivo Marcelo Tinelli manifestó hoy que se sumará a un proyecto social del futuro gobierno de Alberto Fernández y reconoció que ya habló del tema con el presidente electo.

"Me gusta trabajar en acción social y hay algo que se está gestando", comenzó afirmando el conductor de ShowMatch.

"Me gustaría trabajar en al área social, en este observatorio de hambre y pobreza del que se está hablando", agregó Tinelli en una entrevista con radio Mitre durante la madrugada de este martes.

El conductor sorprendió al reconocer que habló con un ministro vinculado con el área social y con el propio Alberto Fernández sobre el proyecto del que participará.

"Hemos tenido charlas con el ministro de esa área y con el presidente electo y tengo muchas ganas, en uno proyecto de acá a diez años y espero que se pueda concretar", subrayó Tinelli.

ShowMatch es un programa que no solo se ve en Argentina si no que tiene mucho éxito en otros países, como Bolivia o Chile, que hoy viven situaciones complicados.

Sobre este momento en particular de esos países sudamericanos, Tinelli dijo que "por ahora" prefiere no dar una opinión sobre lo que está sucediendo.

"Prefiero en este momento no expresarme porque hay dolor en mucha gente, yo tengo una posición tomada sobre Venezuela, sobre Chile y sobre Bolivia pero prefiero no hacerla pública", aseveró.

"Oalá que Bolivia esté bien y me parece muy triste represión para la gente y el pueblo, algo no lo avalo en ningún lugar del mundo", completó.


 

El secretario general de ATE, Hugo "Cachorro" Godoy, reclamó hoy a la CGT que para concretar la unidad del movimiento obrero deben "incorporar y organizar" a los trabajadores que están "expulsados del sistema tradicional sindical".

"Nosotros no estamos en la CGT, pero entendemos que la unidad requiere incorporar y organizar a millones de trabajadores que hoy están expulsados del sistema tradicional sindical", sostuvo el dirigente sindical.

En diálogo con Radio Cooperativa, el también secretario adjunto de la CTA Autónoma subrayó que "las organizaciones que se están estructurando en los barrios deben ser parte de una central sindical basada en la libertad y la democracia sindical", ante lo cual destacó que "ése es el camino de la unidad".

Por otra parte, Godoy se refirió a la intención del presidente electo, Alberto Fernández, de forjar un acuerdo social con distintos sectores para afrontar la crisis económica: "Creemos en el diálogo, pero tiene que ser con todos. Las organizaciones que estuvimos desde el primer día enfrentando a (el saliente mandatario, Mauricio) Macri todavía no hemos sido convocados a diálogos formales".

"Queremos participar de las discusiones porque entendemos que tiene que haber una acuerdo multisectorial. Tendría que constituirse una suerte de Consejo Económico y Social que permita integrar a los diversos sectores", concluyó.

 

El ministro del Interior, Vivienda y Obras Públicas, Rogelio Frigerio, aseguró que la transición entre el gobierno de Mauricio Macri y el presidente electo, Alberto Fernández, "será ordenada" y destacó que la nueva gestión tendrá "todos los elementos para empezar a administrar el Estado con toda la información requerida".

"Estoy seguro que se va a hacer una transición ordenada, por lo menos de nuestra parte eso está claro y entiendo que el gobierno entrante también tiene esa intención", expresó el funcionario en declaraciones radiales.

En ese sentido, destacó que "hay un diálogo abierto y cuando ya estén los equipos definidos se van a sentar los ministros o los responsables de cada área entrante con los salientes, que ya tienen preparada toda la información que pueda ser requerida por las nuevas autoridades".

El ministro sostuvo que el gobierno de Fernández tendrá "todos los elementos como para empezar a administrar el Estado con toda la información requerida".

"El presidente Mauricio Macri le va a entregar el mando al nuevo presidente como tiene que ser y como corresponde", destacó.

Por otra parte, expresó que el gobierno de Macri pudo "avanzar en terrenos muy importantes" durante su gestión y sostuvo que será "el primer gobierno no peronista que termina su mandato en más de un siglo".

"Empezamos una lucha contra el narcotráfico y las mafias en el poder. Hemos podido demostrar que se puede hacer un plan de infraestructura con eficiencia y con transparencia", afirmó.

En otro orden, agregó: "hay que sostener el clima en términos de libertades individuales y libertad de prensa, porque son valores muy importantes que ha logrado la Argentina, con su independencia de poderes y el federalismo", manifestó el ministro.

"Yo creo profundamente en la alternancia en el poder. Este es un país muy difícil de gobernar. Algunos problemas pudimos resolver y otros no, como la inflación, tener una moneda fuerte o establecer un marco de reglas claras que consoliden un crecimiento económico sostenido en el tiempo", manifestó el ministro de Interior, Obras Públicas y Vivienda.

"Entre todos hay que resolver estos problemas que nadie en el pasado de manera individual pudo solucionar", expresó.

 

Es una idea del kirchnerismo, pero genera dudas a algunos asesores del presidente y mucha tensión entre los agentes. Moreau, el elegido para monitorear de cerca a los servicios.

Alberto Fernández no lo confirma, pero una de las primeras reformas que evalúa ni bien pise la Casa Rosada es disolver la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), trasferir sus funciones a otros organismos y sumarle al Congreso mayores atribuciones para supervisar el trabajo de los espías.

Parte del plan lo anticipó hace un mes la actriz Luciana Salazar por twitter, donde mencionó al ex jefe de la policía aeroportuaria Marcelo Saín como el elegido para un nuevo organismo. Alberto necesitó que su mano derecha Santiago Cafiero la desmintiera en otro posteo, no sin antes dar su opinión sobre los agentes locales.

"Los servicios inteligencia protagonizaron historias muy oscuras en la política argentina. Tomárselos a la ligera difundiendo información falsa es una actitud que no ayuda", fue la rápida respuesta del posible jefe de Gabinete, de las pocas que hizo a los rumores sobre transformaciones y nombramientos.

Los asesores judiciales del Frente Todos más cercanos al kirchnerismo confirmaron a LPO que la idea de disolver o partir la AFI está en carpeta, sólo que Alberto no termina de convencerse, por el riesgo de sumar un problema a sus ya difíciles primeros 100 días. "Tu plan urgente es renegociar la deuda externa, así que no podes dar una batalla de esa envergadura tan rápido", le recomiendan los más mesurados.

Arribas no entregó nunca el organigrama de la AFI a la bicameral de control, que el kirchnerismo quiere empoderar para que los agentes nunca vuelvan a moverse sin control. Otras voces del frente oficialista le aconseja a Alberto no dar esa pelea.

La batalla sería contra aproximadamente 1500 agentes de inteligencia que prestan funciones, nadie conoce ni se sabe cómo rastrear, porque Gustavo Arribas, el director de la AFI, nunca acercó el organigrama a la bicameral de fiscalización de organismos de inteligencia.

Los espías más temidos son los 400 que trabajan en la base 85, en la calle Estados Unidos, en el barrio de Boedo, donde hasta 2015 y por 40 años prestó servicios al Estado el ex jefe de contrainteligencia Jaime Stiuso, el último gran enemigo de Cristina Kirchner, ahora jubilado.

Cerrar la ex Side para desterrar las supuestas tareas de inteligencia paralela de los agentes es una propuesta que siempre escucha un presidente cuando llega a su despacho. El periodista Miguel Bonasso, conocedor de ese mundo, contó más de una vez que se lo sugirió a Néstor Kirchner 2003, antes que se deslumbrara con Stiuso y lo sumara a su equipo de trabajo.

En 2016 Elisa Carrió presentó un proyecto de ley para reemplazarla por un organismo nuevo de inteligencia y otro para combatir el narcotráfico y el crimen organizado. Nunca se trató.

Entre las opciones que baraja Alberto está la de dividir la AFI o eliminarla, transferir sus atribuciones a otros organismos del Estado ya existentes y aprovechar ese traspaso para revisar legajos de los agentes.

Una de las organizaciones que más denunció ilícitos de los agentes fue la Alameda, a cargo del ex legislador Gustavo Vera y apoyada por Jorge Bergoglio, cuando era obispo de Buenos Aires. Como Papa Francisco, desde el Vaticano, mantiene contacto permanente con Cristina Kirchner a través del presidente del Episcopado, Oscar Ojea.

La comisión parlamentaria de control de los servicios de inteligencia, presidida por el senador radical Juan Carlos Marino, tuvo un rol protagónico la primera parte de este año por la investigación del juez federal de Dolores Alejo Ramos Padilla sobre una supuesta red de espionaje ilegal liderada por el abogado Marcelo D'Alessio e integrada por ex espías.

Marino no dudó en exponer a Arribas y Majdalani a una fuerte reprimenda de la oposición, aun cuando los usos y costumbres son que los oficialistas cierren la bicameral cuando los jefes de la inteligencia están en aprietos.

Habría actuado en represalia por la denuncia de supuesto abuso sexual a una empleada del Congreso, desestimada por la justicia en primera instancia, que consideraría una operación para frustrar su candidatura a gobernador de La Pampa motorizada por servicios de inteligencia y funcionarios del Gobierno, algunos de primera línea y otros con banca en el Congreso desde el 10 de diciembre.

En 2016 Marino fue elegido presidente de la comisión por presión de un sector de la AFI cercano a su padrino político Enrique "Coti" Nosiglia y molestos por la dupla designada por Macri para presidir el organismo, un representante de jugadores de fútbol y una ex diputada de muchos vínculos con los espías, tantos que cuando era opositora la reclamaban en la bicameral para quedar protegidos. Cumplía y hasta les pedía presupuesto a los jefes de Gabinete de Cristina.

Un dato: para asumir en la AFI se requiere un acuerdo del Senado y los elegidos de Macri lo consiguieron por la colaboración del peronismo, que iniciaba su etapa dialoguista liderada por Miguel Pichetto. De no haber reformas, Alberto sólo podrá designar a sus reemplazantes con los votos que controla Cristina en la Cámara alta.

La última reunión de la comisión fue en mayo con la visita de un ex asesor de la ONU que dejó un consejo ahora tomado en cuenta por el kirchnerismo: "La inteligencia sólo puede funcionar si hay un fuerte control del Congreso", sugirió.

Los servicios de inteligencia protagonizaron historias muy oscuras en la política argentina.

En Argentina, los legisladores nunca pudieron hacerle sentir el rigor a los agentes porque siempre retacearon información con la anuencia del Gobierno de turno. En 2020, la presidencia le corresponde a Diputados y el elegido sería el kirchnerista Leopoldo Moreau, conocedor como pocos del espionaje local.

Una ley que disuelva o divida la AFI puede darle más atribuciones al Congreso y dejar a los espías sin el poder de fuego de haber sido de los pocos sectores del Estado sin control alguno. Además, Alberto necesita definir si sostiene las escuchas judiciales en la Corte Suprema o las devuelve a la Procuración, donde aún no tiene los votos para nombrar al jefe.

Entre sus asesores en temas judiciales está Gustavo Béliz, a quien, a pedido de Kirchner, en 2004 echó del Ministerio de Justicia por enfrentarse a Stiuso.

Aunque niegan que haya una venganza programada, en el kirchnerismo ya anotan algunos posibles pases de facturas y la más apuntada es Majdalani, considerada jefa real de la AFI. Apuntan a supuestas inversiones en Punta del Este de su jefe de Gabinete y cuñado Darío Biorci, que durante años tuvo el despacho lindero a Ricardo Bogoliuk, un ex policía bonaerense exonerado y detenido por participar de la red de espionaje ilegal que investiga Ramos Padilla.

Preocupada, "la turca" habría buscado refugio en el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires sin éxito, como tantos funcionarios que se quedan sin trabajo el 10 de diciembre y dejaron muchas cuentas pendientes. Demasiadas.

Mauricio Cantando

 

Cuando el 13 de agosto de 1961 la República Democrática Alemana (RDA) dividió Berlín en dos con un cerco de alambre de púas, Günter Litfin pensó que no duraría. Era una locura: los Aliados no permitirían que 45 kilómetros de metal dentado y enredado cercenaran la vida de miles de personas.

Günter tenía entonces 24 años y vivía en Berlín este. Se había conseguido un trabajo como sastre del otro lado del muro (antes de que hubiera uno), en la parte oeste de la ciudad y soñaba con ser vestuarista de teatro. Siempre vestía de manera elegante.

El 12 de agosto había llevado algunas cosas con la ayuda de su hermano Jürgen a su nuevo departamento, a pocas cuadras de su trabajo. Planeaba mudarse ahí para evitar el viaje cotidiano. Si hubiera tenido un día más estas líneas no tendrían sentido.

Con el correr de los días, Günter vio cómo el alambre de púas era sustituido por ladrillos, guardias armados y torres de control y cómo los subtes y trenes ya no se detenían en el lado este de la ciudad. La propaganda comunista sostenía que el muro era una protección “antifascista” y que estaba allí para proteger a los ciudadanos de la RDA.

El sueño de Günter de vivir en la parte oeste se escurría y decidió escapar al otro Berlín. Algunas personas lo habían logrado en los primeros días de encierro, cuando la vigilancia no era total.

El 24 de agosto, a las 4 de la mañana, Günter puso en marcha su plan: cruzó corriendo los terrenos del hospital Charité, en el distrito Mitte, trepó por una medianera y cayó en la orilla del río Spree. Su idea era cruzar a nado por debajo de las vías elevadas del ferrocarril. Si todo salía bien la mañana lo encontraría sucio y mojado pero en su nuevo departamento.

Sin embargo, en ese momento, lo vieron los guardias de seguridad que custodiaban la estación Friedrichstrasse. Desde el puente le gritaron que se detenga. Incluso lanzaron algunos disparos al aire. Günter corrió y se tiró al río apostando a que si nadaba lo suficientemente rápido podría salvarse. Un tiro en la nuca lo mató cuando estaba llegando a la orilla.

Tres horas después los bomberos recuperaron el cuerpo del río. Para ese entonces una multitud se había juntado del lado oeste, incluidos varios periodistas y fotógrafos. La muerte de Günter no pasó desapercibida para ese lado de la ciudad: los medios locales contaron ese día la historia del primer fusilado del Muro.

En cambio, en su relato, el comunismo hizo pasar a Günter como un criminal que se resistió a la autoridad. En la mañana de su asesinato, su hermano y su madre fueron interrogados sin saber lo que estaba pasando. Sólo se enteraron de la noticia por medio de la prensa cuando regresaron a su casa.

Una semana después, enterraron a Günter. Ni su madre ni su hermano pudieron decir nada a aquellos que fueron a velar al joven. Se les prohibió hablar de las circunstancias de su muerte y, para estar seguros, la Stasi (la inteligencia de la RDA) custodió la ceremonia.

Sólo pudieron imprimir tres líneas en su obituario: "De repente, inesperadamente, mi querido hijo murió en un trágico accidente".

Una suerte de redención llegó para la familia Litfin en 1992. Ese año Jürgen, el hermano de Günter, salvó del derrumbe a la torre de vigilancia desde la que había sido avistado su hermano el día de su muerte y en 2003 convirtió su interior en un pequeño santuario.

Cualquiera que pase allí caminando o en bicicleta sólo verá por fuera una atalaya gris. Por dentro, subiendo la estrecha escalera interna, aparece un escenario en donde convive un maniquí con uniforme militar y un arma apuntando por la ventana con fotografías de Günter y placas con su historia. Jürgen fue el encargado del lugar hasta 2017, cuando lo donó a la fundación del Muro de Berlín. Falleció un año después.

El Günter Litfin Memorial es tan sólo uno de los cientos de homenajes a las víctimas y afectados por el Muro que se mantienen en la ciudad. Berlín supo empezar a curar sus heridas dejando las cicatrices a la vista para que cualquiera que camine por sus calles comprenda la magnitud del horror que se vivió entre 1961 y 1989.

Los dos oficiales que participaron en el asesinato de Günter fueron sentenciados a un año y un año y medio de prisión en 1997. Litfin pasó a la historia como una de las -al menos- 140 víctimas que murieron tratando de evitar que les arrebaten sus sueños.

 

El reelecto jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, afirmó hoy que, después del 10 de diciembre, el presidente Mauricio Macri "va a ocupar el rol que le dieron en las urnas", y aseveró que no se va a ir a vivir a España, como especulaban versiones periodísticas.

"¿Si hay un macrismo sin Macri? No, ¿por qué? Él va a seguir participando. 'Hay gato para rato', como él dijo", aseveró Rodríguez Larreta en declaraciones a radio La Red esta mañana.

"Macri me lo dijo a mí en privado: va a ocupar el rol que le dieron en las urnas. No se va a ir a España”, aseveró el jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires.

En el marco de la transición, Rodríguez Larreta consideró que la imagen de Macri y el presidente electo Alberto Fernández "reunidos aquel lunes a la mañana tranquilizó el mercado”, y destacó: “No recuerdo un gesto así en una transición, son cosas que quedan. La próxima vez, deberán hacerlo”.

“Necesitamos diálogo, me quedo con la foto del lunes a la mañana en la Casa Rosada”, ratificó.

En cuanto a cuál será el rol de Cambiemos después del 10 de diciembre, el dirigente del PRO dijo que construirán "una oposición responsable, para eso nos han votado”.

“Se ha respetado la división de poderes, hoy tenemos un país mucho más federal y equilibrado que cuando Macri llegó al poder”, concluyó.

 

La revista Forbes publicó un artículo en el que analiza la “patética economía” argentina y traza un panorama sombrío para el futuro por el peso decisivo de la deuda externa sobre las posibilidades de maniobra que tendrá el nuevo Gobierno.

El periodista Kenneth Rapoza se ocupa de la cuestión en un artículo titulado “Bonos Argentinos: buena suerte para entender la deuda argentina“.

En su trabajo repasa que el Banco Central argentino tiene aproximadamente 10.000 millones de dólares y el gobierno le debe al FMI 22.000 millones de dólares en 2022 y otros 22.000 millones de dólares en 2023.

“Incluso si el FMI lo redujera a 11.000 millones de dólares en 2022, todavía son 1.000 millones de dólares más que lo que el BCRA tiene de reservas. Y eso no cuenta los miles de millones que debe este año y el próximo, tanto en moneda local como en dólares”, subraya.

El artículo indica que el presidente electo, Alberto Fernández, todavía no dio pistas sobre cómo le pagará al FMI y mucho menos a los prestamistas privados este año.

“Su primer viaje al extranjero fue a México, un país con el que casi no tienen nada que hacer, mientras que él y su vicepresidenta (Cristina Fernández de Kirchner) lideran a los partidarios de ‘Lula libre’, el ex presidente encarcelado de Brasil”, describe, sin olvidar de mencionar las tensiones con Jair Bolsonaro, presidente de ese país.

Fernández “no inspira confianza para una gestión eficaz de crisis. Su equipo económico muestra falta de conciencia de la gravedad de la crisis económica y no hay ningún plan creíble”, aporta Siobhan Morden, jefe de renta fija para América Latina de Amherst Pierpont Valores.

Este apunta que sin un modelo de crecimiento ni compromiso con la reforma fiscal la carga puede pasar a los bonistas, cuyos títulos sufrirán más aún que las actual pérdidas del 60% de sus valores nominales.

“El valor de recuperación de los bonos tiene un precio de 35-40, suponiendo un recorte del 50% en la deuda y una extensión de vencimiento de cinco años con un rendimiento del 10%. Los inversores que compran ahora corren el riesgo de que no se les pague. Los que compraron hace un año verán una pérdida de ganancias”, analiza el autor del artículo.

Y asegura que a futuro habrá que mirar más los números de la inflación y otros datos de esta “patética economía”, que las reservas del Banco Central.

Finalmente se hace foco en las necesidades de financiación del país para renegociar con el FMI.

“Morden cree que las negociaciones de la deuda se volverán cada vez más tensas debido a las ‘tácticas de culpa’ del gobierno de Fernández. Los controles, el tipo de cambio desdoblado y el renacimiento del ‘mercado libre’ probablemente crucen la proverbial ‘línea roja’ con la ortodoxia financiera del FMI. Eso podría complicar aún más las discusiones sobre política económica para salvar a la Argentina, por enésima vez”, advierte la nota.

Luego analiza: “La única razón por la cual la balanza de pagos de la Argentina da superávit, algo positivo de todos modos, es por las restricciones y los controles de capitales que se volvieron más restrictivos desde que Fernández fue elegido. Lo positivo, por lo tanto, es en gran medida falso”.

Finalmente, la nota de la revista Forbes se ocupa de los tenedores de bonos cuando remarca que “la Argentina no tiene ni 10.000 ni 20.000 millones de dólares y quien se los preste en estas circunstancias, lo hará por las tasas de interés escandalosas que los inversores en bonos adoran y que el electorado argentino odia”.

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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