Lunes, 29 Junio 2020 00:00

Daniel Gollán: el ministro de Salud de Axel Kicillof que se quedó solo y eligió como enemigo a Djokovic - Por Nicolás Wiñazki

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Llegó al cargo por imposición de Cristina Kirchner. Pero no cuenta con el respaldo de Ginés González y Fernán Quirós. Está procesado por actos de corrupción.

 

Si fuera por la convicción del ministro de Salud de la Provincia de Buenos Aires, el doctor Daniel Gollán, hace dos semanas que el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) estaría confinada de un modo muy estricto para intentar frenar así la expansión de la pandemia del Covid-19. "Hay que cerrar todo, todo", repite y repite en las últimas reuniones en las que mantuvo con las autoridades sanitarias nacionales y porteñas en las que analizaron el nuevo escenario frente a la peste que aumenta sus contagios. Gollán se ganó un lugar destacado en la pelea contra el Covid-19 pero no por virtudes ligadas la precisión técnica, al profesionalismo médico o la templanza para informar sobre los infortunios de la pandemia. Todo lo contrario. No solo radicalizó su postura sobre la enfermedad en pocas semanas, también politizó el aumento del virus acusando por su irradiación, sin pruebas, a la gestión del jefe porteño Horacio Rodríguez Larreta.

Luego se desdijo. Son idas y vueltas que se transformaron en una inconstancia constante en Gollán.

En febrero pasado, por ejemplo, declaró en los medios que el Covid-19 tendría una vacuna pronto. Minimizó su llegada al país. Ante la realidad irremediable, cambió por completo su discurso. Afirmó pronto podría generarse un colapso del sistema sanitario.

Sus dichos y contradichos provocan enojo en la gestión del gobernador Kicillof.

La última acción pública relevante de Gollán sobre el coronavirus desconcertó aun más a sus jefes políticos y colegas sanitaristas. Ocurre que eligió un nuevo enemigo de su batalla ideológica contra el virus: el mejor tenista de la tierra, Novak Djokovic. Después de que se conociera que Djokovic se se había contagiado de Covid-19, y que había provocado un pequeño brote entre otros tenistas a los que invitó a organizado un torneo de beneficencia, Gollán no lo perdonó. "Es un ejemplo del anticuarentena", se peleó el ministro con el ganador de 17 Grand Slam. Se desconoce si éste último hizo acuso de recibo. La acusación del ministro con Djokovic es curiosa, además, porque el tenista contrajo la peste en Belgrado, Serbia, ciudad donde no regía ninguna restricción estatal respecto a confinamientos contra el coronavirus. Según fuentes de la gobernación bonaerense, el ataque de Gollán contra el tenista top de la tierra desató el último malestar entre sus pares del Gabinete e incluso en el propio gobernador Kicillof. ¿Match Point?

Gollán tampoco se terminó de ganar la confianza ni del ministro de Salud de la Nación, Ginés González García, ni la de su par de la Ciudad de Buenos Aires, Fernán Quirós.

En declaraciones con otros funcionarios, Gollán da a entender que pronto podría dejar su cargo.

"Estoy cansado, es tiempo de dejar trabajar a los jóvenes", deja trascender el ministro.

Daniel Gustavo Gollán, 65 años, médico sanitarista egresado de la Universidad del Litoral, es ministro de Salud de Buenos Aires, gestión Kicillof, por imposición de Cristina Kirchner. Lo mismo que el segundo en esa misma área, el viceministro Nicolás Kreplak, ratificaron fuentes del oficialismo.

Gollán fue ministro de Salud de la Nación durante el último mandato presidencial K. Su vice era también Kreplak.

Se repitió la fórmula, pero a nivel provincial.

Tanto Gollán como Kreplak están procesados, acusados de cometer actos de corrupción, a la espera del juicio oral por la causa conocida como "Qunita".

Según determinó la Justicia, ambos funcionarios, igual que otros de la gestión presidencial Kirchner, habrían organizado una licitación con "ganadores" elegidos de antemano, con el objetivo de beneficiarlos con un contrato estatal de alrededor de 1097 millones de pesos.

Los adjudicatarios de esa licitación, en su mayoría empresas con integrantes "fantasmas", debían producir 140 mil kits que el Gobierno le entregaría a madres de bajos recursos que tuvieran bebés recién nacidos. Éstos incluían una cuna, sábanas, ropa, chupetes, entre otras ayudas de ese estilo.

La denunciante del caso, Graciela Ocaña, comprobó, y así lo validó el juez federal Claudio Bonadio, que el mismo kit podía comprarse en supermercados a cuatro mil pesos.

El Estado había pagado por lo mismo, y de peor calidad aun, siete mil novecientos pesos.

"La cunita es una preciosura", describió al kit Gollán.

La legisladora Ocaña había sido quien impulsó la carrera política de Gollán. Era ministra de Salud de la gestión de Néstor Kirchner cuando lo designó como subinterventor de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT).

Tras llegar a ese puesto, se alineó con la dirigencia del a agrupación "La Cámpora". Y ascendió luego en el esquema de poder K.

Fue miembro de "Carta Abierta", la ex Usina de pensadores del kirchnerismo.

Tanto él como Kreplak niegan las acusaciones de "Qunita".

Ambos funcionarios tienen el extraño privilegio de haber sido designados en sus actuales cargos de un modo histórico para la gobernación de Buenos Aires.

El gobernador Kicillof hizo constar en los decretos de nombramientos que ambos asumían a pesar de sido algo así como víctimas de "una causa judicial iniciada en el marco de un proceso de persecución política, judicial y mediática inédito en la República Argentina, desde el retorno a la democracia en 1983...".

Más que un manifiesto político, esos decretos fueron el modo que encontró Kicillof para designar a Gollán y Kreplak como jefes del ministerio de Salud a pesar de que una normativa bonaerense que impide que procesados en casos de corrupción asuman cargos políticos.

Gollán militó de joven en la Juventud Universitaria Peronista (JUP).

Tenía 23 años cuando un grupo comando de militares lo secuestró junto a su hermano, de modo ilegal, y lo sometió a todo tipo de torturas.

Gracias a la gestión de un pariente que era miembro del Ejército, salvó su vida cuando sus captores estaban a punto de matarlo. Él mismo incluso contó que, en aquel infierno, buscó suicidarse.

Su testimonio judicial fue clave en varias causas por delitos de lesa humanidad que se desarrollaron en Santa Fe, como la que juzgó al represor Díaz Bessone.

El hoy ministro se exilió del país en 1976.

Volvió y militó de nuevo en el peronismo.

El doctor Gollán tiene a cargo, hoy, la salud de 16 millones de bonaerenses.

En 4 de marzo pasado, aseguró que el coronavirus era menos importante para su gestión que el dengue o el sarampión.

"Por 3 mil muertes por coronavirus en todo el mundo estaríamos ante una situación muy pequeña", afirmó.

También alentó a la sociedad antes de la oleada de la pandemia al país al decir que "en pocos meses estará la vacuna u otras curas".

No pasó.

El 31 de mayo, Gollán generó estrépito al afirmar que "si se levanta la cuarentena, en quince días vamos a ver las imágenes de Nueva York, con cadáveres apilándose en cámaras frigoríficas".

Gollán es ahora el más irreductible militante del aislamiento para vencer al Covid-19.

Siempre destaca la gestión sanitaria de las presidencias de los Kirchner.

Aunque al mismo alerta por el desastre sanitario de la actualidad.

En varias ocasiones aseguró que de joven conoció a Néstor Kirchner, hecho del que nadie más tiene constancia, que se sepa.

Es una anécdota menor por la que no podría acusarse al doctor Gollán de haberla inventado.

Nicolás Wiñazki

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