Domingo, 19 Junio 2016 11:27

El brote maníaco que tiene José López puede frenar la causa - Por Silvia Mercado

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"No se hace el loco, está en medio de un brote psicótico". A la directora de una conocida clínica psiquiátrica de esta Capital le alcanzó con ver el porte entre divertido y desafiante de José López cuando la Policía Bonaerense lo sacó del Monasterio donde había intentado proteger casi nueve millones de dólares, con casco y chaleco antibalas, absolutamente inconsciente de lo que estaba viviendo. El ex secretario de Obras Públicas hasta dialogaba despreocupado con los oficiales.

La detención del hombre que manejó durante 25 años las obras públicas kirchneristas (12 en el Gobierno nacional, 12 en el Gobierno de Santa Cruz, uno en la intendencia de Río Gallegos) cayó como una bomba neutrónica en el mundo peronista. Una fuente parlamentaria comentó a Infobae que "Julio De Vido en persona llamó a la rudimentaria esposa de López, quien le contó que su marido estaba insoportable, actuaba como un loco y hacía varios días que no lo veía, pero en su entorno sabían que es bipolar y dadas las circunstancias, es evidente que estaba sin tratamiento".  A la noche, en el bloque de Diputados del Frente para la Victoria era vox populi que la estrategia que se usaría ante la justicia es que se trataba de un caso de insanía.


La madrugada en la que López se dirigió hasta el Monasterio de las Monjas Orantes y Penitentes de Nuestra Señora de Fátima a donde llegó con su propio auto, estaba solo y aislado. En los últimos años no tenía buena relación con nadie. Cada vez que alguien le pedía que se cuidase de las consecuencias jurídicas de sus actos, él repetía "a mí no me entran las balas". Pero hace dos meses que De Vido no le atiende el teléfono. Tampoco Cristina Elisabet Fernández habla con él, quizás desde que Daniel Scioli perdió las elecciones. Unas pocas personas de su entorno sabían que debía tomar medicación para la bipolaridad, un desequilibrio electroquímico que con terapia farmacológica adecuada y atención psicológica permite hacer una vida absolutamente normal, incluso llevar adelante grandes responsabilidades, hasta la presidencia de una nación.


Conocida la más cinematográfica detención de todos los tiempos, las especulaciones en redacciones y ámbitos políticos alejados del gobierno anterior se concentraron a ponerle sentido al asunto. En pocas horas, la conclusión que puso lógica a lo inexplicable era que agentes de la AFI hacía semanas que estaban siguiendo al ex funcionario, alguien lo convenció de que su domicilio sería allanado y, logrado el objetivo, fue seguido a prudente distancia para ver qué hacía con el dinero mal habido. Hasta se llegó a decir que hubo ansiedad en los hombres de inteligencia porque, si hubieran esperado otro viaje de López con más billetes, hubiera sido posible cercarlo con todavía más fajos espúreos. Otro rumor aseguraba que López no trataba de ingresar con dinero al convento, sino sacarlo. Nadie creía que un vecino había llamado al 911 ni que efectivos de la Bonaerense se negaron a ser coimeados.


Un análisis desapasionado, sin embargo, debería haber concluido que hace mucho tiempo que una operación de inteligencia argentina no alcanza este grado de eficiencia en una investigación que, por otra parte, nunca existió. "Cambiamos, pero no tanto", explicó un espía que sigue trabajando en la ex SIDE. Y aseguró que López no era motivo de pesquisa alguna.


En efecto, lo que pasó es mucho más sencillo, y lo contó en distintas declaraciones radiales Jesús Omar Ojeda, el distribuidor de pollo que vive frente al portón del Monasterio, en una zona totalmente descampada, sin vecinos cercanos. "Escuché un ruido, miré por la ventana y pensé que se estaban llevando los pollos que tenía en mi camioneta. Ví la luz de un auto, salí, había un hombre que no paraba de tocar el timbre del portón del convento y le pregunté qué hace acá. El me vio y empezó a tirar los bolsos para adentro, me dijo 'ahora sí' y saltó el portón". Agregó: "Estuve un ratito afuera y me metí. Vi que no salía y llamé a la policía. Pensé que iba a robarle a las monjitas o que algo les iba a hacer". Jesús discó el 911 y a los tres minutos, por obra de algún milagro, un patrullero se presentó en el lugar y a los siete minutos, otro más. La historia que siguió es conocida.


Menos se sabe de su brote maníaco. Pocos pueden creer que de verdad no esté en condiciones de declarar. La convicción profunda es que se trata de una actuación. De hecho, los primeros médicos que lo atendieron dijeron que estaba en perfectas condiciones para hacerlo. Después del escándalo que hizo en Tribunales el jueves, donde gritó, insultó, pidió cocaína y desconoció dónde vivía y quiénes eran sus familiares, los psiquiatras que lo atendieron el viernes en la cárcel ya se animaron a trasladarlo al pabellón de enfermos psiquiátricos en el penal de Ezeiza.


Ahora la pregunta es qué pasará con la causa por enriquecimiento ilícito que está en el juzgado de Daniel Rafecas y por la que López está detenido. "Si se determina que está insano en términos jurídicos, la causa se suspende respecto de él, aunque otros eventuales imputados en la misma causa o nuevos imputados no están alcanzados por la suspensión", explicó un juez que tiene en sus manos otras causas igualmente resonantes. También precisó que "toda la prueba que se juntó en el momento de la detención, y  la que se junte a partir de ahora, es válida; sus correos electrónicos, sus llamados, todo sirve; la instrucción puede continuar normalmente, aunque serán frenados los pasos procesales a partir de que sea declarado insano". Es decir, la investigación puede seguir, incluso involucrando a sus superiores jerárquicos, pero López no podrá ser procesado, por ejemplo.


Llegado el punto de que un cuerpo de psiquiatras dictamine insanía, habrá que ver de qué enfermedad se trata. Después de un brote, un bipolar puede volver a la vida normal, pero no es algo que suceda de un día para el otro, sino que puede tardar uno o dos años.


Así como está la salud mental del ex secretario de Obras Públicas, su extravagante actitud puede llegar a tener más consecuencias políticas que jurídicas. 


Silvia Mercado

Visto 549 veces Modificado por última vez en Martes, 07 Marzo 2017 22:49

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