Domingo, 13 Octubre 2019 00:00

Cristina juega al silencio, pero influye en la campaña y los proyectos de gobierno - Por Nicolás Wiñazki

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Solo seguirá presentando su libro e irá a un acto el 17 de octubre. Pero seguirá negándose a debates o conceder entrevistas a periodistas y mantiene su obsesión contra la Justicia y la Prensa.

 

El lunes pasado, en la audiencia del juicio oral por la posible corrupción K en el reparto multimillonario de la obra pública, fue indagado un ex funcionario conocido de los Kirchner pero un total anónimo para la sociedad. El ex titular de la Agencia General de Vialidad de esa provincia, Raúl Pavesi, terminó de hablar y el tribunal sorprendió con el anuncio de que se retomaría el proceso recién el 4 de noviembre próximo.

Era una novedad que no sabía ni siquiera el fiscal del caso, Diego Luciani, que alertó en ese momento que no había tenido tiempo de preguntarle al indagado Pavesi si respondería preguntas o no. No las respondió. Las autoridades debían conocer de su boca esa decisión, pero se apuraron para ponerle fecha al reinicio de su labor en esta historia.

Las partes no habían sido notificadas del cambio de fechas. Las fuentes judiciales consultadas descartaron cualquier vinculación política con la decisión de retrasar el primer juicio que tiene como principal acusada a la ex presidenta, candidata a vice, y actual senadora nacional, Cristina Fernández. Los magistrados que la juzgan actúan en varios casos a la vez y sus agendas se superponían. El Poder Judicial, en la Argentina, trabaja oficialmente bajo estado de "emergencia", según determinó el Consejo de la Magistratura. Las versiones de conspiraciones y presiones de los K sobre la Justicia igualmente se propalan.

Si la fórmula Fernández ganase las elecciones generales, con balotaje o sin él, Cristina se sentará a declarar en la causa de obra pública a fines de este año, o a principios del próximo, tras la feria judicial del verano. Lo haría entonces como vicepresidenta en ejercicio del poder. Ella no hablará del tema. Salvo que quiera hacerlo, y sin repreguntas.

La estrategia está tomada desde que empezó la campaña de las PASO y Cristina la cumple a pesar de que, cada tanto, opone su resistencia. Acordó con su compañero de fórmula, Alberto Fernández, y con el resto de los jefes territoriales del Frente para Todos, como Sergio Massa, que ella le dejaría la centralidad de la escena política a su compañero de fórmula. Y que se mantendrá en silencio lo más que pueda. Cuando ella habla hay riesgos de que se disparen nuevas confrontaciones desde un espacio que, dice, busca cerrar "la grieta". Cristina, tras un largo silencio debido a su último viaje a Cuba, hablará hoy en la presentación de su libro "Sinceramente", en El Calafate, Santa Cruz, así como lo hizo en diferentes ciudades como La Matanza, Posadas, La Plata, y algunas más. Está confirmado por sus asesores que no dará entrevistas a periodistas a pesar de que es una candidata a vicepresidente trascendental para la campaña electoral. Antes de cada presentación de "Sinceramente", un grupo de asesores afín a Cristina la tantea para asegurarse que tiene pensador decir, e intercambiar opiniones. A su modo, la convencen de su resistir un poco de su pulsión que generan peleas con sectores de la sociedad que no sumarán votos.

Quien tiene más ascendencia sobre ella es, por supuesto, su hijo, el candidato a diputado nacional, Máximo Kirchner.

Cristina tiene previsto hablar mañana en su ciudad preferida del país, está dicho. Y después aparecerá, por ahora, solo una vez más junto a su candidato a Presidente, Alberto Fernández, en un acto previsto para el 17 de octubre. También acompañará a su candidato a gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof.

Antes de las PASO, fue a un solo acto junto a Alberto Fernández. Fue en Rosario.

Cada uno siguió su camino proselitista.

Más allá de la táctica política, todas las fuentes consultadas que integran espacios de relevancia en el Frente de Todos afirmaron a Clarín que la candidata a vice y "jefa" de ese espacio está muy preocupada y ocupada por los problemas de salud que aquejan a su hija, Florencia, que se recupera de a poco en un destacado centro de salud en La Habana, Cuba.

En cualquier país con una cultura democrática con más desarrollo o maduración que la Argentina, una candidata a vice silente, que además fue dos veces Presidenta de la Nación, que además fue procesada al menos trece veces por la Justicia en causas de corrupción, que afronta un juicio oral en el que está acusada de cometer delitos para enriquecerse con fondos públicos; al mismo tiempo que espera fecha para que se concreten más juicios orales en su contra; y a la que se le dictaron siete pedidos de desafuero y detención que duermen en el Senado, entre otras variables que giran alrededor de su figura, pagaría un alto costo político por no dar explicaciones a la opinión pública sobre nada. Cristina Fernández no se someterá a ninguna entrevista con la prensa. Una campaña electoral sin prensa es otro hito notable en su carrera.

Pero en la Argentina parece funcionar todo al revés. Cuanto más calla Cristina, mejor para Frente para Todos.

¿Para qué cambiar o correr riesgos si así Alberto Fernández ya fue el candidato más votado en las PASO?

Para hablarle a sus militantes, Cristina pone como excusa a las presentaciones de su libro "Sinceramente". Aunque un escritor modera esas apariciones, las preguntas que se le plantean no son las que le harían en una conferencia frente a distintos medios.

Más allá de eso, Cristina calla en esta campaña, pero su libro parece gritar cuando se lo lee. Hay críticas feroces a jueces y fiscales. Se explaya sobre su victimización frente a lo que escribió es una guerra judicial desatada en su contra. En rigor, si se analiza su escenario judicial complejo, es una gran beneficiada por los vaivenes tribunalicios, como ya se dijo.

Los Kirchner, y la dirigencia ultracristinista, son quienes exponen las ideas más radicalizadas en un espacio político donde se intenta instalar la idea de la moderación. Los ultracristinistas no pueden o buscan romper con esa inercia. Ellos y ellas hablan de una nueva reforma de la Constitución, con límites para la prensa y con normas que ayuden a controlar a los jueces; atacan con virulencia al Poder Judicial; también y a periodistas; así como operan con opositores; o hacen una defensa del régimen asesino de Nicolás Maduro en Venezuela, entre otros temas de los que la Jefa no dice nada.

¿Qué piensa de Nicolás Madura y sus violaciones a los Derechos Humanos, según un informe de la ONU? ¿Cuál será su verdadera influencia en el próximo Gobierno si es que gana las elecciones? ¿Por qué cree que desde las PASO hasta el jueves pasado salieron de las cárceles varios presos vinculados a casos de corrupción K?

Alberto Fernández es quien suele responder esos temas, y otros, cuando muchas de las preguntas deberían argumentarlas la propia candidata a vice.

¿Por qué ella evitará debatir con el resto de los postulantes a su mismo cargo?

¿Es cierto, como dicen sus consejeros, intendentes del PJ más cercanos y candidatos importantes, que ella misma jura que desde el Senado tendrá un rol mínimo debido a que quiere dedicarle más tiempo a su familia que a la política? ¿Por qué delegó en Fernández la candidatura a Presidente? ¿Por qué si preferiría el sosiego del retiro vuelve a candidatearse para vice cuando ya es senadora? ¿Teme ir presa si no tiene fueros? ¿Descarta totalmente que de volver al Gobierno no iniciará una persecución con "venganza" incluida contra sus enemigos de siempre y algunos nuevos rivales?

Fernández (Alberto) responde por ella alguno de esos enigmas, siempre con un tono de moderado, aunque también defendiendo algunas de las ideas del kirchnerismo de siempre.

Él aseguró que ella no tendrá injerencia alguna en la formación de su Gabinete si es electo Fernández lo repite y afirma, con carácter, que el candidato a Presidente es él.

¿Por qué entonces el ex presidente de YPF, Miguel Galuccio, viajó hasta Cuba para entrevistarse con Cristina? ¿Qué cosa le planteó él o ella a él que justificara, al menos como se conoce por primera vez, a lo que fue la primera interrupción de una de sus visitas a su hija para hablar con un ex funcionario de su Gobierno?

Aunque lo desmientan, aunque hablen por teléfono y nada se haya roto en una relación que Alberto Fernández aseguró que ya no se peleará con ella, jamás, las tensiones entre los Fernández existen y se profundizarán.

Mientras él dice que rechaza la idea absurda de crear una "Conadep" contra el periodismo, el juez del caso D'Alessio, Alejo Ramos Padilla, le ordenó a la Comisión Provincial de la Memoria, que tiene especialistas en temas de Derechos Humanos y se creó y trabajó siempre sobre esa problemática, le presentó ahora un nuevo informe al magistrado sobre las posibles injerencias de periodistas en el mundo del espionaje. Las pruebas carecen de sustento.

Cristina no callará sobre esa cuestión. La prensa es su obsesión. Aunque intenten convencerla de la contrario. De aquí a las elecciones, o después de ellas, volverá a criticar como solía hacer a los medios. Esa certeza sobresale sobre muchos otros interrogantes que no responderá jamás, nunca. Algunas de las respuestas tienen que ver con el mundo del espionaje.

¿Por qué tenía en su casa de El Calafate informes de la ex SIDE e incluso desgrabaciones de charlas telefónicas de empresas privadas, algunas de ellas internacionales?

El expediente para averiguar sobre esos supuestos delitos probó parte de los haya en El Calafate y busca avanzar sobre esos enigmas.

Más allá de todo, Cristina hará todo lo que tenga que hacer para volver al poder. Todo. Y todo es todo.

Nicolás Wiñazki

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