Imprimir esta página
Lunes, 09 Septiembre 2019 00:00

La inteligencia artificial se cuela en la cocina

Escrito por  Francesc Bracero
Valora este artículo
(0 votos)

 

La combinación de algoritmos hace que los aparatos de la casa actúen coordinadamente.

Es fácil preguntarse si realmente es necesario que la campana de la cocina tenga wifi y bluetooth. Si se le pregunta a cualquier consumidor por la calle es probable que en muchos casos niegue esa necesidad.

Al fin y al cabo, los aparatos han funcionado siempre sin esas características y la esencia de su utilidad se mantiene. Si quien responde es un representante de las compañías que estos días presentan sus novedades en la feria IFA de Berlín, la respuesta mayoritaria es que esto es el futuro. Los aparatos de todo el hogar, no sólo la cocina, estarán conectados para ser más eficientes gracias a la inteligencia artificial.

Bases de datos y millones de patrones pueden conseguir que los aparatos de la casa actúen de forma coordinada. Por ejemplo, que la campana de la cocina se conecte de forma automática cuando se encienda la placa de cocinar y que regule la intensidad de aspiración en función del humo que le llega. Todo esto es hoy una realidad en IFA. En los pabellones de las grandes marcas relatan que todos sus aparatos se fabrican ya para estar conectados.

En la palma de la mano: Apps de móvil dan al usuario el control remoto de sus electrodomésticos

Aplicaciones de móvil dan al usuario diferentes grados de control sobre sus electrodomésticos, pero no han resuelto algunas ecuaciones lógicas. No siempre se puede actuar a distancia. Es fantástico poder controlar una máquina desde cualquier lugar a distancia mediante la pantalla del móvil, pero hay cosas que hay que seguir haciendo de forma manual. Nadie introduce la ropa por nosotros en la lavadora o la traslada a la secadora después. Aunque estos avances tienen algunas utilidades asombrosas.

LG ha presentado en IFA una lavadora que analiza los tejidos que tiene dentro de su bombo para saber qué lavado es preciso y cuánta cantidad de detergente preciso. No sólo eso. Si tiene al lado una secadora hermana, la lavadora le comunicará qué es lo que ha lavado, para que le aplique el programa de secado que mejor le va a esa ropa.

Cuestión de tiempo: Cuántos más datos obtenga la máquina, mejores resultados acaba por brindar

¿Qué pasa si ponemos tejidos y colores mezclados?, puede preguntarse alguien puesto a buscar peros a este planteamiento. Todo está pensado. La inteligencia artificial analiza patrones, y en esta máquina de LG una base de datos de 20.000 modelos distintos que contempla todo tipo de mezclas y, aseguran, tiene la solución para un lavado más eficiente y que la ropa dure más tiempo.

Lo bueno de ese tipo de tecnología es que, cuántos más datos nuevos se añadan, mejor debería funcionar el sistema. Se supone que estamos en los albores de una tecnología de la que debemos esperar mucho más con el paso del tiempo. A medida que se resuelvan más situaciones, el funcionamiento para cada patrón de datos será mucho más ajustado.

Dentro del dispositivo: Cámaras internas ofrecen una visión a distancia en hornos y frigoríficos

Las dimensiones colosales de una feria como IFA hacen imposible enumerar todas las novedades, pero sí detectar tendencias. Las aplicaciones van a estar detrás de todo. El gran fabricante alemán Miele presentó un sistema en la placa de inducción por el que avisa al teléfono móvil cuando se ha alcanzado la temperatura idónea para el alimento que se está cocinando. En uno de los nuevos hornos, hay cámaras interiores que permiten ver el interior sin necesidad de intentar verlo desde fuera.

Eficiencia energética, de recursos y de esfuerzos del usuario marcan la estrategia de las marcas en el desarrollo de estos productos tecnológicos para el hogar. El frigorífico Home Connect de Siemens utiliza sus interiores para sugerir recetas basadas en los alimentos que contiene o señalar los que se necesitan para una cesta de la compra.

Otra de las grandes compañías de electrodomésticos, Beko ha presentado un sistema de dosificado para lavadoras y lavavajillas que dosifica la cantidad justa de detergente —sólo hay que llenarlo una vez al mes— que precisa cada lavado. La optimización de la entrada de agua y burbujas, consiguen ahorro de tiempo y ropa más cuidada.

En esas cocinas inteligentes que dibuja el futuro adelantado de IFA —son productos que llegan o están a punto de llegar ya al mercado— los frigoríficos son grandes centros por los que pasa la información. Ellos mismos pueden etiquetar en varias marcas los productos para alertar de fechas de caducidad o la necesidad de comprar alguno que se ha agotado. Incluso pedirlo a una tienda online. La instalación de cámaras dentro de las heladeras permiten ver en el móvil, desde el establecimiento donde el cliente compra, qué es lo que tiene y, en consecuencia, lo que le falta.

Objetivo tecnológico: Eficiencia energética, de recursos y de esfuerzos y tiempo de las personas

Uno de los puntos claves de estas tecnologías, que tienen sentido si el usuario gana en la experiencia de uso, no tienen sentido si para cada uno de los aparatos que tiene en casa. A excepción de los pabellones y stands de la feria, o en los hogares de los directivos de las compañías, nadie tiene todos los productos tecnológicos de una sola marca. Por eso es de especial importancia que los sistemas que controlan estos aparatos conectados sean abiertos, de modo que cada uno de ellos detecte y pueda interactuar con los del resto. Ese es uno de los retos de estas tecnologías para años venideros.

Samsung ha puesto la primera piedra de ese tipo de visión de colaboración con la competencia, en sus televisores al permitir que otros sistemas, como Apple TV y el protocolo de comunicación AirPlay 2 de la compañía de la manzana funcionen en sus aparatos, de la misma forma que el asistente Alexa o el de Google. Es la vía para que el usuario no se encuentre atrapado dentro de el universo de una sola marca o en la gestión de un multiuniverso de mundos desconectados entre sí.

La inteligencia artificial llega también a los robots aspiradores, Ecovacs ha mostrado en IFA su modelo Deebot Olmo 960, que gracias a esta tecnología es capaz de reconocer en el suelo mediante una cámara hasta 500 objetos diferentes, desde cables, a zapatillas o calcetines para poder esquivarlos y hacer sus recorridos, de aspiración y fregado en una misma pasada, de la forma más eficiente posible, ya que guarda un mapa del piso y sabe qué zonas quedan por limpiar.

Si alguien augura que la inteligencia artificial acabará por decirnos hasta cuándo ir al baño, llega tarde. D-Free tiene un sensor que se coloca sobre el abdomen y detecta por ultrasonidos el volumen de la vejiga urinaria para avisar con una app que esa persona deberá ir pronto al lavabo. Está indicado para niños y para personas mayores con incontinencia. Ya se vende en Francia, Estados Unidos y Japón.

El gran salto del 8K

Las pantallas de televisión son una de las categorías de productos en los que se evidencia de forma más clara la diferencia qué supone la inteligencia artificial respecto a la anterior generación. Hace apenas un año llegaron las primeras pantallas 8K. En el 2018, la compañía pionera en poner la primera pantalla en el mercado mundial fue Samsung y en el presente edición de IFA todas las marcas que tienen algo que decir en este campo muestran sus cartas.

Los televisores 8K tienen cuatro veces más resolución que los incipientes 4K y algo más de 33 millones de píxeles de resolución. Así que enseguida llegó la pregunta que siempre nos habíamos hecho ante este tipo de avances: ¿Si no existen (apenas) contenidos en 8K, para qué quiero un televisor con esa definición que no voy a poder disfrutar? Pero este planteamiento, por una vez, es falso.

Hasta el 4K, cada vez que una pantalla debe reproducir un contenido en una resolución inferior, lo que hacen los procesadores de los televisores es repetir lo mismo que les llega pero en una escala más grande.

Así, si una imagen es cuatro veces inferior a la resolución de la pantalla, lo que se hace es que cada píxel, representado por un pequeño punto cuadrado, se sustituye por cuatro cuadrados agrupados que hacen uno solo pero cuatro veces más grande. Esa era la lógica del escalado de imágenes hasta ahora

Con el 8K y la inteligencia artificial, el concepto cambia. Es evidente que la mejor imagen que se puede ver en una pantalla de esta resolución es una que esté grabada y que se emita en 8K, pero si no se dispone de tanta definición, también es posible verla mejor. La explicación es que estos televisores tienen acceso a bancos de datos con millones de imágenes que pueden comparar para aprender cómo definir bien un objeto.

De esa forma, el escalado es inteligente. Al no reproducirse un píxel como otro píxel mayor, las imágenes, en realidad, ganan en definición. Algunos de los ejemplos mostrados por las compañías en la feria IFA son asombrosos. En las pruebas realizadas se obtienen espectaculares imágenes, por ejemplo, de películas antiguas.

El segundo gran debate que han suscitado los 8K es el de la distancia. ¿A qué distancia debo ver la pantalla de televisión? Si ponemos la cuestión en Google, encontraremos escalas gráficas que marcan las distancias ideales según las pulgadas de la tele. Internet está plagado de ellas.

De nuevo, el 8K vuelve a romper los esquemas, porque al tener tanta definición y evitar que una línea, ya sea recta o curva, se vea escalonada por píxeles, da lo mismo donde uno se ponga. Se va a ver bastante bien en cualquier caso. La principal recomendación que hacen los técnicos es que uno vea la tele donde se sienta mejor. Las pantallas actuales no son como las de tubo, que cansaban mucho la vista.

Algunos fabricantes limitan su oferta de televisores 8K a tamaños de pantalla muy grandes, por encima de las 75 pulgadas que, realmente no entran la mayoría de los hogares. Otros como Samsung, han decidido llevar esta experiencia a las 55 pulgadas, uno de los tamaños con mayor proyección de ventas ahora mismo en España.

La tercera gran cuestión que planea en estos momentos sobre el 8K, pese a su enorme calidad, es la del precio. En un momento en el que la economía de escala empieza a hacer llegar el 4K como un producto de consumo masivo, la nueva resolución está todavía lejos de popularizarse por su coste –de 3.300 euros para arriba y más allá– . El precio se dispara a varias decenas de miles de euros con los tamaños que se acercan y superan las 90 pulgadas y que están sólo al alcance de muy pocos.

Luego está la necesidad de equipar estas pantallas con barras de sonido a la altura de las imágenes, lo que ya dispara cualquier presupuesto.

Francesc Bracero

Visto 535 veces
We use cookies to improve our website. By continuing to use this website, you are giving consent to cookies being used. More details…