Viernes, 12 Junio 2020 00:00

6 meses tormentosos - Por Carlos Fara

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Entre la pandemia y Vicentin seguramente va a quedar un poco escondida la fecha, pero se cumplen 6 meses del mandato de Alberto Fernández.

 

Lo que pasó en el medio fue tan fuerte y anormal que es difícil sacar conclusiones sobre las características de su mandato. Sometido a hechos extraordinarios, siempre quedará el interrogante de cómo hubiese sido su administración si no se hubiese topado con semejante frente de tormenta. Nunca lo sabremos, obviamente, pero la historia está repleta de contextos impensados, favorables o desfavorables. Es lo que lleva a muchos a decir que fulano/a “tiene estrella” y mengano/a no, sencillamente porque la fortuna les deparó o no oportunidades inmejorables. Como le gustaba ostentar a “el Turco”: “No temáis, vais con Carlos Menem y su estrella”.

La primera dificultad para evaluarlo es que Alberto nunca fue líder de un espacio, ni había encabezado una lista. Por lo tanto, la primera vez que hizo campaña para sí mismo en rol estelar fue el año pasado. Ganó la elección, lo cual no es un indicador definitorio, pero tampoco desdeñable. En parte por contexto –el plebiscito sobre la gestión de Macri le jugó a favor- y en parte por lo que él mismo definió como “acertar en la política” –configurar la oferta adecuada para la demanda ciudadana.

La segunda dificultad es que nunca encabezó un gobierno. Haber sido 5 años jefe de gabinete de Néstor y Cristina es un hándicap importante, pero las decisiones finales, los armados, el estilo de hacer las cosas no dependían enteramente de él. Mucho menos con dos personalidades fuertes. Por lo tanto, a diferencia de los presidentes previos en esta etapa democrática, no es sencillo definir cuál fue su impronta para hacer proyecciones. ¿Es el emprendedor Menem? ¿Es como los obsesivos del equilibrio fiscal como De la Rúa y Macri? ¿Tendería a ser el presidente de las obras públicas y los subsidios como Néstor? ¿O la agenda confrontativa de Cristina?

Más allá de esas dificultades habría que tomar en cuenta dos parámetros:

  1. Los presidentes llegan con una gran agenda, y luego es muy difícil salir de ese corset. Alfonsín llegó con la impronta democrática. Menem para vencer la inflación y hacer reformas para volver a crecer. De la Rúa para vencer el déficit fiscal. Duhalde para administrar la transición. Néstor para salir del infierno y llegar al purgatorio. Cristina para la segunda fase de transformación. Macri para normalizar la economía. Todos ellos no lograron torcer hacia una segunda agenda (relevante para la opinión pública). Los que lograron éxito en la primera fase tuvieron segunda chance. Los otros no.
  2. Los gobernantes juegan un rol que es muy difícil de modificar, mucho más si muestra éxito en una primera etapa. Es una especie de contrato original implícito / subyacente que la mayoría social establece con un líder. El día que ese contrato se da por agotado o incumplido, el ciclo político se termina (más allá de los tiempos constitucionales). Alberto llega siendo el gran equilibrista, un moderado, con dotes de bombero para apagar incendios. ¿Cuál es su riesgo? Que el equilibrista se caiga, que el moderado se extreme, o que el bombero se quede sin agua.

La cuestión es cuándo el contratante hace una evaluación definitoria. Pues para eso hace falta mucho. Los tiempos de la sociedad son distintos a los del círculo rojo, y muchas veces contradictorios. Tampoco la vida se juega en la próxima encuesta. Los procesos políticos son más complejos. Dependerá de cómo le vaya al mundo, de si hay dinámica “W” en la pandemia, de si Argentina va o no al default, etc. etc.

“Volvemos para ser mejores” fue una clave de la campaña de Alberto. Si volvió para ser mejor, igual o peor lo va a empezar a decidir una mayoría social el año que viene, no la política. No debe olvidarse que cada vez que la política pensó que tenía todo ordenado, una corriente social lo desordenó. Menem le ganó a Cafiero. La Alianza frenó la “re re” de Menem. Duhalde no encontró al candidato de sus sueños para que lo suceda. Los triunfos de De Narváez y Massa en legislativas hicieron sonar alarmas.


Carlos Fara

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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