Martes, 20 Febrero 2018 00:00

Las “puertitas” secretas de Zaffaroni y Moyano

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“En muchos sueños contemporáneos, la imagen del progreso parece haberse distanciado de la noción de MEJORAS COMPARTIDAS, para empezar a significar SUPERVIVENCIA INDIVIDUAL”  - Sygmunt Bauman

 

En efecto, la impotencia y la desesperación hacen perder a algunos individuos el dominio sobre determinadas situaciones, perdiendo la capacidad de desarrollar sus facultades mentales para manejar con acierto algunos asuntos que les preocupan.

Si hay dos ejemplos actuales de “intranquilidad conceptual”, están bien representados en ese sentido por Moyano y Zaffaroni.

Como si se hubieran puesto de acuerdo por distintas razones de “afectación personal”, ambos han exteriorizado agresivamente sus aprensiones respecto del gobierno de Cambiemos, dejando en manos de la emoción pura su esfuerzo para instalar ideas opuestas respecto de la interpretación que éste hace de las políticas necesarias para reencauzar a una sociedad vapuleada por la corrupción purulenta del kirchnerismo, y el desánimo popular de una sociedad que comienza a darse cuenta que la “fiesta K” ha terminado.

No hay duda alguna que los nombrados sienten una manifiesta incomodidad personal con el ingeniero Macri, que les hace sentirse incómodos por una serie de prejuicios -casi ancestrales-, que gran parte de la sociedad tiene respecto de las diferencias entre “laburantes” y nacidos en “cuna de oro”; una cantilena cultural mediante la cual se llega a afirmar ideas que indican la índole de ciertas aprensiones psicológicas particularísimas.

En Moyano, un hombre rústico, autoritario y atropellador por naturaleza, puede explicarse más fácilmente, pero que el “docto” Zaffaroni se haya lanzado a desparramar ideas antidemocráticas indica que, además de sus ya célebres teorías penales “garantistas”, parece sentir algún tipo de incomodidad personal oculta. Como si las libertades que pregona tuvieran relación con algún fastidio que le provoca sentirse reprimido por algún rasgo “esencial” de su personalidad que genera rechazo en algunos sectores de la sociedad (con o sin razón, tanto da).

Es muy probable que, por distintos motivos, ambos personajes estén tratando de confirmar (sin saberlo) los experimentos de James Pennebaker, psicólogo de la Southern Methodist University de los Estados Unidos, quien ha demostrado a través de una serie de experimentos que quienes consiguen manifestar en alta voz algunos pensamientos sobre asuntos que los afligen en su recóndita intimidad, logran echar “afuera” de su espíritu las experiencias más traumáticas de su vida personal.

No puede entenderse de otro modo una agresividad conceptual del calibre que entraña la supuesta oposición conceptual al gobierno, que abre las puertas indirectamente para que algunos otros beligerantes -que están siempre atentos-, se sientan justificados para seguir adelante con sus revueltas sociales, agregando más conflictos a los que ya tenemos hoy por obra y gracia de Néstor y Cristina Kirchner,  dos aventureros que crecieron políticamente arrasando con todo lo que encontraron a su paso enriqueciéndose escandalosamente y dejándonos literalmente “en Pampa y la vía”, como dice el vulgo.

La familia Moyano ha probado una y otra vez su tradicional afición por la pelea como método de diálogo, utilizando siempre palabras amenazantes respecto de quienes intentan poner un límite a sus atropellos y, como ahora se ha descubierto a través de múltiples probanzas, a su enriquecimiento inexplicable con el dinero de los sindicatos que representan, sus respectivas obras sociales y clubes de fútbol y sociedades comerciales conexas.

Por otro lado, y para entender mejor quiénes son los dos “opinantes” que intentan vapulear la democracia mediante dichos virulentos y capciosos, deberíamos recordar que existen numerosos estudios clínicos realizados sobre cómo una situación de impotencia personal puede resultar subjetivamente abrumadora para algunos individuos, de modo tal que éstos NO PUEDEN ESCAPAR DE SU PROPIA NATURALEZA “DISOLVENTE”.

En nuestra opinión, estamos en presencia de dos personas sometidas por compulsiones interiores que les han hecho perder el rumbo, porque en un tiempo en que las grandes ideas han perdido su credibilidad ante el advenimiento del mundo “líquido”, el miedo a un enemigo fantasma es lo único que les queda como estandarte opositor a algunos políticos como ellos.

Moyano y Zaffaroni lo son de algún modo y ninguno de los dos está exhibiendo poseer el equilibrio necesario para aportar ideas enriquecedoras, porque todo parece girar en torno de un planteo interior bastante simple: “¿me lo como yo, o él me come a mí?” (Paul Ekman, Universidad de California).

El profesor Ekman desarrolló un sencillo sistema para detectar emociones a partir de cambios sutiles en la expresión facial de las personas que permite revelar las mismas, descubriendo ciertos cambios en el comportamiento de la musculatura facial que explica la poca adaptabilidad que tienen algunos individuos a ciertas circunstancias cambiantes que les provocan ira o temor.

A quienes han llegado hasta aquí, les invitamos a observar los gestos faciales de los dos encrespados personajes que nos ocupan cuando repasen los videos de sus declaraciones, lo que les permitirá comprobar (aunque no tengan mayores conocimientos de psicología) el claro desasosiego “afectivo” interior que revelan  al expresar desacuerdos con todo lo que no les gusta: hoy, el gobierno de Macri, mañana, alguna ley que roce sus intereses personales.

Podríamos, claro está, aplicar estas observaciones a muchos otros personajes que hoy no “hacen pie” ante cambios que revuelven pensamientos que yacen desarticulados en su interior, producto de su APRENSIÓN ANTE UN EXAMEN INMINENTE DE PARTE DE UN VASTO SECTOR DE LA SOCIEDAD QUE YA  DISCUTE PÚBLICAMENTE SOBRE SUS VERDADERAS “ATRIBUCIONES”.

La mente de algunos individuos “emocionales” suele ser muy infantil, ya que todo aparece en ella en blanco y negro sin matices de gris, y los acontecimientos que deben afrontar son percibidos como una tendencia a centrarse en ellos mismos, como el conocido caso, citado en la psicología, de aquel conductor que después de provocar un accidente por imprudencia, explica que “el poste telefónico se me vino  encima”.

Afortunadamente, la sociedad en su conjunto ha comenzado a cuestionar severamente a personajes que deambulan por la vida política lanzando exabruptos sin ton ni son. A tal punto, que sus propios pares los condenan, por lo que presumimos que se constituirán en meras “olas” pasajeras e irrelevantes.

A buen entendedor, pocas palabras.

Carlos Berro Madero
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Fundado el 4 de agosto de 2003

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