Viernes, 22 Junio 2018 00:00

Conservadores versus liberales en Cambiemos

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Con la legalización del aborto apareció la divergencia entre conservadores y liberales de Cambiemos.

 

Más allá de la clásica pero convencional diferencia política entre derecha e izquierda, cada vez más improductiva porque hoy nos dice poco y nada, hay otras clasificaciones que son más útiles para entender el momento presente. Como las distinciones entre conservadores, liberales, socialdemócratas y populistas, las categorías entre las cuales se desarrolla lo central del debate político argentino actual.

El conservador cree que el motor social es la defensa de la tradición y que por lo tanto la evolución debe hacerse respetando el pasado, cambiándolo muy de a poco. Por eso defiende los valores familiares y religiosos, mientras que económicamente es proteccionista y nacionalista.

El liberal cree que el motor social es la expansión de la libertad individual, por lo cual defiende más la modernidad que la tradición, lo laico sobre lo religioso y lo global sobre lo nacional.

El socialdemócrata es liberal porque cree en la expansión de la libertad individual, pero le quiere poner límites, controles, al exceso de individualismo y propiedad privada porque supone que liberada a sí misma, como propone el liberal clásico, genera desigualdad e injusticia.

La socialdemocracia fue una respuesta liberal de entreguerras al comunismo que parecía imponerse al capitalismo. El comunismo, hoy extinto pero con raíces en algunas ideologías que lo sobrevivieron, expresa el antiliberalismo por excelencia ya que considera que la realización del ser humano se da con la imposición de la libertad colectiva contra la individual, y para eso recurre al fortalecimiento absoluto del Estado, por lo menos hasta que las personas se desindividualicen del todo y desaparezca toda sociedad liberal.

El populismo es el que hoy levanta más que nadie las banderas antiliberales. Cree en la democracia del voto pero no en la república de los controles. No rechaza la libertad individual a favor de la colectiva, como el comunismo, pero desea hacer crecer lo más posible el Estado porque cree más en lo público que en lo privado.

El kirchnerismo fue un experimento populista que, a diferencia del menemismo, exploró al máximo la vertiente antiliberal del peronismo, sumándole las ideas de una izquierda anticapitalista que admira al régimen iraní, además de tener como modelos ideales de sociedad al castrismo y al chavismo.

Cambiemos, por su lado, es una síntesis entre conservadores y liberales en sus más diversas vertientes. También posee una parte socialdemócrata porque el radicalismo defiende esa concepción como herencia de Alfonsín, pero sin embargo los radicales más socialdemócratas son los que más descreen de la alianza con el macrismo, aunque muchos por obediencia partidaria no saquen los pies del plato.

Pero más allá de esa desavenencia menor con algunos radicales que apoyan a Macri tapándose la nariz, con el debate sobre la legalización del aborto apareció con fuerza la divergencia entre conservadores y liberales de Cambiemos.

Allí pudo verse que el macrismo tiene una mayoría de matriz conservadora en lo cultural pero también una minoría en crecimiento de tendencia liberal. Mientras que el radicalismo tiene una mayoría liberal pero también subsiste una importante minoría conservadora, sobre todo en el interior del país, de lo cual Mendoza no es la excepción porque acá predomina el sector conservador por sobre el liberal.

A la vez, el kirchnerismo, que es antiliberal en todo, posee una excepción que justifica la regla con su ley de matrimonio igualitario y ahora con su apoyo a la legalización del aborto, algo que no sucede en sus admirados socialismos siglo XXI o sus teocracias antiyanquis. Una contradicción que tan enfáticamente expresa Cristina Fernández habiendo frenado la legalización durante sus gestiones para quedar bien con el Papa y apoyándola ahora para quedar bien con sus bases progres. A diferencia de Elisa Carrió, una definida republicana liberal en sus concepciones políticas que sin embargo es antilegalización del aborto. Aunque, para seguir con sus paradojas, es también anti papa Francisco.

Es que como dice Joan Manuel Serrat en su canción: "Qué se va a hacer si ha de haber gente pa' todo".  

Carlos S. La Rosa
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