Viernes, 07 Diciembre 2018 00:00

La “cojera” emocional de Elisa Carrió

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Ya hemos escrito antes de ahora sobre la similitud existente en algunos rasgos negativos de las personalidades de Cristina Fernández y Elisa Carrió en el plano emocional.

 

Al respecto, y como está señalado por los tratados de psicología, deseamos recordar que cuando el cerebro emocional de una persona envía al resto del cuerpo una señal de ofuscación temporaria –ocasionada muchas veces por la ira-, suele provocar el fracaso de su empatía con los demás.

Como es sabido, esta es una faceta de la personalidad necesaria para comunicarse adecuadamente, que exige una importante porción de calma y serenidad que no dañe sus juicios de valor sobre la realidad, aunque los mismos estén acompañados de las mejores intenciones.

Sobre todo, porque “es necesario saber enojarse por las razones debidas, en el momento adecuado y en los términos apropiados” (Aristóteles).

En efecto, la ausencia de tacto en el nivel de comunicación cuando las cuestiones están referidas a ciertos dilemas morales, suele provocar una instantánea “antipatía” en los eventuales recipiendarios del mensaje.

El filósofo y economista inglés John Stuart Mill decía en su tiempo que se trataba de una faceta de la personalidad que denominaba “ira empática”; la seguridad decretada esta semana por la Ministro de Seguridad Patricia Bullrich en casos MUY determinados, pero estamos convencidos que ha de haber surgido del convencimiento de que no podemos quedarnos de brazos cruzados frente a delincuentes que se ríen de la sociedad frente a la inacción de policías que parecen ser parte de un “decorado” ambiental.

Lo que sí hemos leído es lo estipulado por las Naciones Unidas en el foro celebrado en 1990 en La Habana, Cuba, en relación con los derechos humanos, cuyas normas en esta materia han sido aplicadas en diversos países de la región. Éstas son claras y guardan mucha similitud con el decreto de marras.

Eso nos ha convencido de la inoportunidad de las críticas bastante desaforadas de la diputada Carrió en relación con el nuevo reglamento, atacando simultáneamente en forma agraviante las figuras de la señora Bullrich y del mismo Presidente de la Nación.

La aparente incapacidad de la Carrió para sentir remordimiento en muchas de sus intervenciones habitualmente intempestivas, suele producir entre quienes son sus aliados un enorme desconcierto, porque revela una manifiesta incapacidad de su parte para hacer conexiones emocionales correctas entre sus dichos, la validez de los mismos y la oportunidad en que éstos deberían ser pronunciados.

Salvo, claro está, que el problema sea el indicio de algún rasgo psicopático de quien busca manipular a la opinión pública en aras de su glorificación personal.

En diversos estudios del prestigioso Departamento de Psicología de la Universidad de Columbia, se ha determinado que algunas personas tienen una comprensión bastante superficial de las emociones relacionadas con sus complejos problemas afectivos: necesidad imperiosa de ser admirados, deseo de concitar la atención de todo el mundo y una manía de creerse el centro del universo en asuntos que suponen forman parte de su “augusta” competencia.

Con el correr del tiempo, estos rasgos psicopáticos terminan provocando un sentimiento de rechazo hasta en quienes simpatizan con ellas, lo que no obsta para que estas “emotivas incontrolables” redoblen sus esfuerzos para ser considerados como una fuente de “sabiduría inapelable”.

Así como Cristina Fernández terminó por “aplastar” la buena voluntad de muchos de sus adeptos de calidad, obligándola a quedarse en compañía casi exclusiva de fanáticos, Elisa Carrió se halla frente a una posibilidad semejante; porque en la medida que no consiga gobernar algunos de sus impulsos inconsultos, verá decrecer el número de quienes simpatizan con ella.

Finalmente, nos parece oportuno señalar que todos los seres humanos terminamos rechazando, de un modo u otro, a aquellas personas que con sus inhabilidades dialécticas NO NOS AYUDAN A SENTIRNOS BIEN.

A buen entendedor, pocas palabras.

Carlos Berro Madero
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