Martes, 26 Marzo 2019 00:00

Mientras los muchachos “cantan”, algunos “brujos” bailan

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Mezclados entre sí con ese desparpajo tan propio del peronismo, algunos comienzan a inquietarse para que la tropa leal no “cante” (Moreno dixit), a fin de que no salga a la luz la infernal maraña de contubernios espurios a los que fue capaz de llegar el corrupto movimiento multifacético que pretende seguir teniéndonos de rehenes.

 

Otros bailan, con ojotas y medias, cargados de amuletos y parapetados detrás de alguna de las mil caretas con que siguen tratando de engañarnos.

Al mismo tiempo, cierto sector del periodismo y algunos encuestadores se atropellan para lanzar al aire la supuesta mejor información sobre el futuro político, elaborando complicadas teorías que no son más que el “quid pro quo” de su quehacer existencial: mantener vigencia a como dé lugar, ante un público azorado que comienza a comprender que “algo huele a podrido en Dinamarca”, como le decía Marcelo a Hamlet en la obra de William Shakespeare.

Todos parecen esmerarse, irónicamente, para convencernos que para cada problema hay una solución que es simple, limpia, y… DESAFORTUNADAMENTE EQUIVOCADA.

Ante este maremágnum de confusiones, nos permitimos recordar unas palabras de Stephen Hawking que pueden resultar útiles para ser aplicadas a momentos difíciles como los actuales: “cuando las expectativas quedan reducidas a cero, uno realmente aprecia todo lo que tiene”.

Siguiendo con el consejo, vemos a un gobierno que a pesar de las dificultades le pone el pecho a las balas mientras se ve obligado a resbalar en el cenagal al que lo arrojan sus opositores y sigue adelante respetando las instituciones, abierto a las investigaciones de la justicia aunque rocen a sus partidarios, transparentando la administración del Estado a través de la internet, rehaciendo escuelas, caminos y emprendimientos energéticos destruidos por sus antecesores: los “cantantes” de hoy y los “brujos” de siempre.

“La lava esparcida sobre un terreno nos hace conocer la existencia pasada de un volcán que no hemos visto; las conchas encontradas en la cumbre de un monte nos recuerdan la elevación de las aguas, indicándonos una catástrofe que no hemos presenciado” decía Balmes.

Es nuestra opinión sobre un pasado “subterráneo” que nos fue ocultado por corruptos que hoy tienen nombre y apellido; en gran medida por la existencia de algunas leyes que propició este gobierno al que se quiere destruir, como la del arrepentido, que abrió la mejor explicación causa efecto que se haya conocido en nuestra historia.

Si algo le faltaba a los “cantores”, el inefable contador de los Kirchner, “Polito” Manzanares, parece haber dado pábulo con sus declaraciones a un conocido refrán popular: “cartón lleno”.

La dilatada experiencia de haber vivido nos permite colegir a algunos observadores que la simultánea existencia de dos o más seres observados a través del tiempo en una relación continuada, indican que entre ellos hubo siempre alguna coincidencia.

Si esto fuera así (el sentido común es nuestro guía), ¿qué puede ofrecer hoy el peronismo que sea distinto a lo de ayer?

Con los Kirchner, ¿no llegaron al escalón más alto de la inmoralidad, el cinismo y la ineficiencia?

Por lo tanto, “es falso decir que en la vida deciden las circunstancias;” como señalaba Ortega y Gasset, “las circunstancias son el dilema, siempre nuevo, ante el cual tenemos que decidirnos. PERO EL QUE DECIDE ES NUESTRO CARÁCTER”.

Quizá haya llegado el momento en que todos debamos aceptar finalmente que de la ciénaga en la que nos hemos sumergido -por comisión u omisión-, no se sale sino con paciencia, esfuerzo y mucho dolor. Sin la impaciente compulsión de cambiar de caballo cada vez que galopa como no resulta plácido a nuestras posaderas.

Y sin la colaboración necesaria -como se ha comprobado-, de niños “cantores” y “brujos” que bailan, tratando de agitar los harapos de viejos pendones manchados.

Para finalizar, nos ha venido a la memoria una frase humorística TERRIBLE del antropólogo Pascal Boyer, que nos parece muy aplicable al peronismo de hoy y de siempre: “los muertos como las legumbres, pueden ser conservados en salmuera o en vinagre. También se les puede abandonar a las bestias feroces, quemarlos como a basuras o enterrarlos como un tesoro. Del embalsamamiento a la cremación, toda suerte de técnicas son utilizadas, pero lo esencial ES HACER ALGO CON LOS CADÁVERES”.

A buen entendedor, pocas palabras.

Carlos Berro Madero
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