Jueves, 28 Marzo 2019 00:00

¿Otro jubileo?

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¿Es posible un jubileo de las deudas en la Argentina? La pregunta surge porque en los EEUU son cada vez más los que están previniendo contra un posible jubileo de las deudas privadas de los ciudadanos dado que las proyecciones del nivel de endeudamiento del americano medio es de tal magnitud que ya muchos creen que esa deuda es impagable y que está produciendo un efecto bola de nieve cuya única solución será un “paga Dios”.

 

El “jubileo” no es un invento. Hubo muchos ya en el mundo y la movida tiene sus raíces en las tradiciones judías de la propia Biblia. Allí, en el Viejo Testamento, se da cuenta de los “jubileos” que ocurrían cada 50 años para liberar a los endeudados de sus pesares.

Obviamente los jubileos no son gratis y tienen un devastador efecto sobre las economías nacionales. En la Argentina hemos tenido varios jubileos (además del default soberano de la deuda). Así la crisis de los bonos de 1990 bajo el ministerio Antonio Ermán González, o el corralón de Remes Lenicov junto con la pesificación asimétrica constituyen dos de los ejemplos más cercanos por citar simplemente alguno.

Hoy en día el stock de deuda de los argentinos está en camino de producir ese efecto bola de nieve. Cada vez son más los ciudadanos que se endeudan para mantenerse a flote. Y está claro que no nos referimos a la toma de deuda para comprar una casa o incluso un auto. Nos referimos a deudas que se toman para pagar gastos corrientes, como los descubiertos de las cuentas bancarias, las tarjetas de crédito, las pequeñas sumas en compañías financieras usurarias, etcétera.

Además, para contener el dólar el gobierno ha elevado las tasas de interés a niveles de exorbitancia tal que la velocidad de la bola de nieve aumenta poco menos que a diario.

Va a llegar un momento que nadie va a poder pagar lo que debe. Así de sencillo.

Si tuviéramos que ir al fondo de por qué sucede esto nos deberíamos meter en una explicación engorrosa de por qué los ingresos de los trabajadores y de la clase media han dejado de tener conexión con la productividad y cómo los gobiernos demagógicos han resuelto “resolver” esa brecha por medio de la emisión monetaria.

La creación de dinero espurio sin respaldo es la causa última de la inflación y ésta explica a su vez la devaluación y la suba de tasas. Al no tener el peso un ancla legítima de respaldo (como la tenía con la Convertibilidad) los ingresos de los trabajadores y de las clases medias se erosionan cada vez más rápido con lo que a éstos no les queda otro camino que endeudarse a tasas usuarias solo para pagar gastos.

Me preguntarán por qué falló la Convertibilidad entonces, si era tan maravilloso tener el peso anclado a un patrón sólido. Muy bien: la Convertibilidad falló por la misma razón, la desconexión entre los ingresos y la productividad. La solidez del peso encareció los salarios, pero la productividad por empleado no mejoró. Eso destruyó el sistema y lo hizo volar por los aires. ¿Cómo? De la misma manera que va a volar ahora: la diferencia entre la fantasía y la realidad se cubría con deuda. Esa deuda terminó con el jubileo del 2002.

El jubileo puede tener un nombre simpático y ser música para los oídos de los deudores. Pero para los que tienen algo –un pequeño ahorro, acciones, dinero líquido o cualquier otro activo- es un desastre. Y para los mercados es un infierno. Se produciría una hecatombe como la que los argentinos recordamos de otros años.

Este círculo vicioso debe cortarse a la brevedad. El stock de Leliqs (que son el mismo veneno que las Lebacs, pero con otro nombre) no puede seguir acumulándose al ritmo que lleva. Y solo hay una manera genuina de cortar el ritmo de crecimiento de la deuda sin producir un jubileo y sin generar un crack en el mercado: que la productividad de la economía crezca a un ritmo más que proporcional de la masa monetaria.

Ese objetivo solo puede lograrse de una única manera: liberando las fuerzas productivas de la maraña legal que la ahoga con impuestos confiscatorios, regulaciones ridículas y gastos incomprensibles. Si ese camino “desmalezador” no empieza cuanto antes, el ritmo de crecimiento del stock de deuda solo podrá ser encarado con un jubileo. Y ese jubileo empobrecerá a todos los argentinos, con lo que se probará, una vez más, que los sistemas estatistas de gasto irrefrenable para (aparentemente) entregar al pueblo una vida solucionada no hace otra cosa que generar miseria y desgracias, antes que soluciones y riquezas.


Carlos Mira

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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