Martes, 09 Abril 2019 00:00

Sobre “desinformaciones” y oscuridades

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Es bien sabido que muchos individuos refieren las cosas que ocurren en la realidad según sus intereses o deseos; y los pocos que saben dónde puede hallarse la verdad “verdadera”, son los primeros en oscurecerla haciendo circular las más insignes falsedades al respecto.

 

En ese dilema se debate el ambiente político previo a las elecciones de octubre de este año, por lo que será necesario fortalecer la cabeza, el instinto y el sentido común para no dejarse atrapar por las señales de humo que se vienen repitiendo desde hace años en las mismas circunstancias.

Las frases tan en boga como: “presumimos que”, “sabemos casi positivamente”, “lo refiere un testigo que no desea ser mencionado”, “suponemos que se han reunido en secreto”, “nos dicen off the record”, “quizá en algunas horas más se anunciaría…”, etc., preceden casi siempre las informaciones variopintas más falaces.

La lista suele ser larga y parece haber sido confeccionada con bastante torpeza para los ojos y oídos de un observador avezado en estos menesteres, pero no todo el mundo se detiene a analizar la lógica de trascendidos que, en muchos casos, solo sirven al emisor de los mismos para mantener su “vigencia” como ocurre con algunos periodistas y encuestadores.

La tecnología moderna ha permitido también el crecimiento de las llamadas “redes sociales” -donde el anonimato encubierto bajo divertidos seudónimos campea a todo trapo-, desde las cuales se propalan chismes que se constituyen en el caldo de cultivo de mentiras que se van cayendo una a una a los pocos días de ser propaladas.

Mientras ello ocurre, quienes se denominan unos a otros como “cuadros políticos”, se alimentan con los comentarios tejidos sobre su eventual postulación para cargos electivos y lanzan “primicias” que no necesariamente tienen algo de malo o de bueno, pero de las que no queda en claro si deben ser atribuidas a ellos o a quienes les rodean, aportando enigmas que solo revuelven la pecera en la que nadan, para que no veamos cuántos peces hay en el agua y cuáles son sus verdaderos “colores”.

Decía Balmes al respecto, que “para engañarnos, basta mala fe o error y desgraciadamente estas dos cosas no son raras de encontrar”.

Puede comprobarse que el hábito por consumir noticias truculentas altera siempre al ciudadano del común, que vive tratando de adivinar cuál es el camino que le queda por delante para poder organizar su vida, mientras se paraliza frente a la perplejidad que le produce el que algunas veces no haya ocurrido nada relevante.

Porque, seamos sinceros, que el mundo esté atiborrado de problemas irresueltos, no significa que cada 24 horas se descubrirá una nueva pócima para resolverlos. El tiempo, que ni vuelve ni tropieza, hace su trabajo y deberíamos saber que así como hay que dedicar algunas horas a estar “informado”, ES ABSOLUTAMENTE NECESARIO DEDICAR OTRAS A PENSAR.

Algo semejante a lo que predica el periodista canadiense Carl Honoré, que ha destacado la necesidad de vivir la vida en “slow motion” (avance pausado), sugiriendo inspirar y respirar hondo cada vez que debemos enfrentar nuestra impaciencia.

Respecto de los periódicos, puede asegurarse que son excelentes memorias para escribir una historia, con la condición de que algunas noticias no lleven a confundir el texto del relato textual sobre ciertos hechos con un “comentario” sobre los mismos.

En días preelectorales observamos nuevamente el cariz de las expresiones de muchos dirigentes peronistas que aprovechando “la volada” predican sobre la necesidad de un supuesto “consenso social”, aclarando acto seguido, con un desparpajo increíble, que ellos son parte “de un proyecto diferente” del de sus propios conmilitones (¿).

Un ejemplo claro al respecto lo constituyen las declaraciones de los ganadores y segundos de las PASO de Neuquén y Chubut: todos los dirigentes del PJ (con uno u otro nombre), se declararon “distintos” de sus contrincantes…también simpatizantes del “movimiento”.

Quizá Lavagna y Massa (y algunos otros “compañeros”) podrían explicarnos “where de catch is” (dónde está la engañifa) como dicen los estadounidenses.

Para nosotros no es más que un vulgar canto de tero de campo (el que chilla por un lado y aparece por otro) que revela su verdadero objetivo: “agarrar la manija” otra vez…y después ver qué hacen. O DESHACEN.

Esa ha sido siempre la historia política del peronismo en cualquiera de sus variantes: seudo moderada o extremista.

A buen entendedor, pocas palabras.

Carlos Berro Madero
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