Martes, 15 Octubre 2019 00:00

¿Periodismo en función social?

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Existe una actitud bastante caricaturesca de cierta prensa que ataca al poder político cuando éste pierde el favor popular y se enfrenta a las alternativas de renovación que ofrece la democracia republicana a través del voto universal.

 

En ese momento, comienzan a aumentar ciertas noticias desfavorables frente a una eventual “salida” de quienes gobiernan, a la par que se difunden otras exageradamente halagadoras para los candidatos que se perfilan como sucesores o reemplazantes, siguiendo el termómetro de las nuevas simpatías populares que comienzan a ser recogidas por encuestas que causan la sensación de estar frente a un inevitable cambio de “posta”.

Las críticas arrecian entonces respecto de todo lo que, supuestamente, no se hizo, y el gobierno que termina su término es visto como la suma de la ineficacia y la perversidad.

Cierta prensa, que pretende establecer un “equilibrio de independencia” – que en nuestro país ha sido “colonizada” desde hace muchos años por el peronismo- se acomoda así a un nuevo criterio informativo, que se suma a la ola popular de descontento respecto de quienes insinúan parecería haberse agotado un ciclo político.

En todos estos casos, lo que se percibe es que la “interpretación” de la realidad se va transformando paulatinamente en informaciones que no son tales, sino que se corresponden más bien a meras opiniones personales de ciertos periodistas.

Con la pretensión de justificar algunos “fenómenos sociales” (sic), muchos medios audiovisuales comienzan de tal modo a difundir una sutil batería de sus propios prejuicios políticos, alejándose lentamente de cualquier imparcialidad informativa.

El poder que representan comienza entonces a escoger o desechar circunstancias favorables o desfavorables de un escenario que no suele ser analizado con rigor, ni honestidad intelectual.

Con el correr de los años la “conciencia profesional” de los medios audiovisuales ha ido perdiendo objetividad y suele navegar en pro de un supuesto pluralismo que no es tal, sino una interpretación de la realidad que sufre la influencia de falsedades que se propalan a los cuatro vientos.

La opinión sólo es interesante en el periodismo SI ES UNA FORMA DE INFORMACIÓN Y CUANDO SU EDITORIAL RESIDE EN UNA DOCUMENTACIÓN SÓLIDA QUE LA RESPALDE.

Esto, lamentablemente, ocurre muy pocas veces. Sobre todo, en nuestro país donde la opinión pública y “publicada” suelen moverse en “manada” y por contagio.

Al hallarnos próximos al final del período de gobierno de Cambiemos, nos preguntamos cuánta responsabilidad le cabe a los medios que amplificaron y deformaron algunos hechos ocurridos, contribuyendo a darles un tinte particularmente dramático, al usar estadísticas y conceptos supuestamente asentados en una realidad de muy dudoso origen y en algunos casos TOTALMENTE FALSOS.

Por dar un ejemplo al azar se observa así que los partidarios del frente variopinto construido por el kirchnerismo han contribuido a explotar el fenómeno de la pobreza y la mendicidad como una forma de justificar la incapacidad del ingeniero Macri y sus adláteres, basándose en la monótona repetición de estadísticas que abordan parcialmente las razones de una crisis que ha ido en aumento, en gran medida, por la imposibilidad de remover desaciertos que vienen de años, en los que ellos mismos no hicieran absolutamente nada al respecto.

Acentuando estas circunstancias, cierto periodismo “panqueque” parece haber convertido su actividad profesional en una “misión” por una causa noble, llenando las primeras planas de los medios con descripciones y fotografías “elegidas” de una Argentina que se habría convertido –según ellos-, en un auténtico tacho de basura.

Ha asumido así la doble función de actor e informador, tratando de soslayar cualquier crítica que le formulemos quienes denunciamos su parcialidad, adjudicándonos “intencionalidad ideológica neo liberal” (sic), sin aclarar jamás, claro está, cuáles son las verdaderas razones por las que hemos llegado a estos extremos de degradación social en anchas franjas de la población.

¿No será acaso que se han agotado los argumentos fidedignos de quienes ejercen su “oficio”, constituyéndose en la voz de ciertos privilegios inaceptables que el actual gobierno trató de derrumbar y por eso debiera ser –según ellos-, poco menos que “expulsado” del poder?

A buen entendedor, pocas palabras.

Carlos Berro Madero
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Fundado el 4 de agosto de 2003

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