Jueves, 31 Octubre 2019 00:00

El presidente electo tendrá que lidiar con la interna en su coalición y la gravedad de la economía - Por Daniel Muchnik

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La transición hacia el 10 de diciembre presenta varias incógnitas que deberán despejarse más temprano que tarde

 

No está claro qué podrá suceder en materia política y económica de aquí a la transferencia del mandato presidencial el 10 de diciembre y después. Hay demasiados factores de presión y bastante incertidumbre en cómo se definirán las posiciones dentro de las nuevas autoridades.

Ya asoman algunas crispaciones entre grupos peronistas en el Parlamento, especialmente en el Senado. Ya se habla de “albertistas” y “cristinistas”. Todavía no se han reconocido los votos que aportó Sergio Massa en las PASO y el domingo pasado, que pareció postergado en los festejos ¿Hubo acuerdo antes o necesitaría de conversaciones y transacciones?

El presidente electo ha pedido el respaldo de los gobernadores a su gestión, pero no todos tiran del mismo carro. Y algo sorprendente: Alberto Fernández ha sugerido a los intendentes que apliquen una acción contra el hambre, que controlen los precios de los productos de la canasta básica de alimentos, pero sin detallar qué tipo de articulación de política económica estatal va a seguir adelante. Ese es un factor clave: ¿continuarán los subsidios sociales que Macri duplicó en los últimos cuatro años?; ¿Se cuidarán los fondos para jubilados o el ANSeS y el Banco Nación serán los proveedores de ayuda financiera al Estado?. Las arcas para el sector pasivo son frágiles.

La inflación no cederá

Los precios se los está llevando el viento. Dos supermercados prometieron congelar valores por dos semanas, pero las nuevas listas están llgvando a las mesas de sus altas gerencias. El cepo cambiario condiciona a la economía en general, a la producción industrial y al campo en particular; y potencia más las expectativas de lo que sucede con el dólar subterráneo que sigue siendo un faro indicador para cualquier actividad.

Hay un dato que indica hasta qué punto la economía bimonetaria gana todos los récords: entre las PASO y estos días se fueron del sistema financiero más de USD 22.000 millones.

Por lo que informan los entendidos no ha sido acaparamiento de compras de medianas o grandes empresas sino de individuos, con adquisiciones menores. Bien se sabe que desde el costado empresario hay salida de dólares. Los titulares de esos establecimientos, condicionados por la disminución de operaciones comerciales necesitan canjearlos por pesos para pagar impuestos, salarios, proveedores, tarifas y prontos aguinaldos.

Quiérase o no, la economía mirada globalmente está estancada y si se trata de buscar el origen habría que rastrearlo en los últimos ocho años. Desde 2011 que todo se aquietó, la crisis se evidenció en la administración cristinista de manera seria y tomó impulso entre 2018 y 2019. Habida cuenta del “paquete” explosivo no hay posibilidades que algo se revierta en los próximos dos años. ¿Será posible que la política económica de distintos colores y propuestas no hayan funcionado? ¿Es posible que nadie haya asumido la responsabilidad que le corresponde por disponer de acciones económicas inconducentes?

La presión impositiva quita el aliento, los bancos están bien ubicados en estas circunstancias, pero las tasas de interés ahogan. Los mercados internacionales dejan mucho que desear.

Hay un stop pronunciado en el comercio mundial, no aparecen fácilmente nuevos mercados para que la Argentina venda y consiga dólares. Europa, Asia y hasta Estados Unidos muestran enfriamiento. Las estrategias económicas pueden haber ayudado a Donald Trump en los últimos tiempos, pero la desigualdad social es espantosa y la infraestructura de servicios suele ser precaria en muchos Estados.

Hace poco tiempo California, por ejemplo, que es un Estado rico, reconoció que su infraestructura de servicios ya es precaria. Ponía un ejemplo: el servicio eléctrico. La carencia de nuevos soportes, de avanzadas tecnológicas facilitan que los sostenes del sistema de energía se caigan y son ellos los que provocan los grandes incendios de los años recientes. El mismo problema tienen algunas rutas interurbanas, que son viejas y no renovadas, con importantes baches, que demoran en ser reparadas, o nunca se solucionan.

Más, todavía no se sabe cómo plantearán las nuevas autoridades sus conversaciones o negociaciones en firme con el acreedor Fondo Monetario Internacional. Y, por otro lado, si el organismo financiero facilitará las cosas como en los primeros momentos del acuerdo en tiempos de Nicolás Dujovne que no tuvo pudor en aplicar el modelo de ajuste a rajatabla. Se dejó llevar, como un alumno de escuela primaria y con el consentimiento del gobierno. O, como decía un Ministro de Economía en tiempos de la dictadura de Augusto Pinochet, en Chile, " hay que hacerlo (hincando el cuchillo) hasta el hueso, aunque duela".

Otro asunto que crispa los ánimos sociales es la persistente " grieta divisoria" que asoma más profunda. Los reproches, los adjetivos, el estilo de 1955 de unos y la revanchista fiera, del otro, no ayudan a la concordia para parir la página del futuro.

Daniel Muchnik
Twitter:@dmuchnik

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