Opinion

Opinion (2524)


 

En apenas un mes el mundo cambió. Las de formas de vivir, de relacionarnos y de producir no serán las mismas. Ya no servirán las fórmulas aplicadas hasta ahora. Necesitamos readaptarnos ante una pandemia que en dos meses está causando en el planeta más muertes diarias que las que provocaron las guerras mundiales del siglo pasado y sus consecuencias económicas serán parecidas o aún peores.

 

 

Aislados y mareados por el torrente de informaciones – falsas en una gran mayoría-, que circulan por los medios audiovisuales, hemos estado reflexionando sobre una pregunta que nos hizo un lector amigo de los Estados Unidos en estos días respecto de las incógnitas que nos acechan.

 

 

Nos están volviendo locos. Entre el Covid-19, el dengue, la discusión sobre el uso o no de los barbijos, la cuarentena obligatoria por meses (como se sugiere) los casos de corrupción comprobados, las declaraciones absurdas de algunos funcionarios, las propuestas de un ejercicio de vigilancia totalitaria de nuestras llamadas o el uso de Internet, el desconocimiento de nuestro futuro, son factores de angustia. Para qué negarlo.

 

 

Es demasiado grande la dimensión de la actual pandemia como para que cuando la misma finalice, todo vuelva a estar como estaba. Es previsible que el mundo cambie en muchas cosas, aunque no sepamos en cuales y si ellas serán para bien o para mal. Intentemos imaginar algunas, no a modo de profecía sino como proyección del presente.

 

 

La pérfida historia de los dos príncipes hermanos merecería una película en blanco y negro. O una adenda en Momentos estelares de la humanidad, aunque Stefan Zweig la habría dotado de lúcidos apuntes biográficos y de implacables observaciones psicológicas.

 

 

Nuestros líderes políticos han tenido el coraje de decretar rápidamente el aislamiento general y gozan del respaldo de la gente. Necesitarán ahora el mismo coraje para evitar la destrucción del entramado productivo nacional.

 

 

“La política es el camino para que los hombres sin principios puedan dirigir a los hombres sin memoria”. - François-Marie Arouet (Voltaire)

 

 

La enfermiza manía nacional de repetir la historia contradice a los optimistas que elogian las propiedades renovadoras del Covid-19.

 

Viernes, 10 Abril 2020 00:00

La hora de los expertos - Por James Neilson

Escrito por

 

Los científicos son tan proclives como cualquiera a dejarse cautivar por ideologías despiadadas. Esta comunidad incluye a activistas políticos que tienden a favorecer esquemas autoritarios.

 

 

La pandemia muestra lo mejor y lo peor de los argentinos. Desde la solidaridad y el altruismo extremos, hasta la mezquindad de lucrar con la necesidad ajena.

 

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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